¿Para eso presumes tu doctorado y tu libro por todas partes? ¿Mientras más estudio, más tonterías? ¿Por qué no lo titulaste: “Los dictadores nos prefieren sumisos”? ¿Mientras más ambición por el poder, mayor humillación?
¿Realmente crees que los ciudadanos pensarán bien de ti después de corroborar tus desatinos? ¿Crees que obtendrás más poder atacando a los dueños de las urnas, o sea, a los ciudadanos? ¿Acaso no tienes vergüenza?
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¿Recuerdas tus años mozos en aquel partido donde militaste, en el que defendías a capa y espada a las instituciones que tu misma organización política construyó con tanto esfuerzo? ¿Te acuerdas cuando rabiabas contra los radicales populacheros?
¿En qué te has convertido?
¿Te da orgullo la señal de triunfo al votar contra México? ¿Crees que consintiendo y halagando al dictadorcillo te darán la posición que tanto anhelas?
De tu principal contrincante lo podríamos creer, porque públicamente ha dicho que nunca le interesó terminar sus estudios “porque de nada sirve”.
La diferencia es que ese político presume su ignorancia, sus limitadas capacidades, mientras tú te vanaglorias con los títulos académicos. Entre los dos no se hace uno. Los dos van contra México.
¿Por qué arrojas todo al bote de la basura?
¿Vale la pena destruir las instituciones públicas que con tanto esfuerzo han construido los ciudadanos, para que te unas a una horda de desenfrenados que destruyen todo de la noche a la mañana?
Está bien, quédate con lo poco que te regalen quienes te ponen la correa en el cuello, disfrútalo mientras puedas porque -créeme- no podrás gozar de lo único que puede una persona de bien: honra, prestigio, reputación, libertad… calidad moral.
Quizá para ese entonces tengas más poder, quizá hayas conseguido tu anhelado sueño terrenal, quizá tengas una pequeña corona en tu haber, pero no dejarás de ser lo que realmente eres: un traidor a la Patria.
La traición al pueblo, por el contrario, ni se perdona ni se olvida. Sabes muy bien que la historia te juzgará.
Eres parte de esos políticos incapaces de gritar ¡No! a quien humilla a todo un pueblo, a quien sobaja a una nación, a quien juega con el destino de una República ¡Y todo por unas migajas!
Pobre México, tan carente de una clase política de altura. Políticos destructores de instituciones ¿para qué los queremos?
@elmerando