La literacidad es el conjunto de prácticas sociales que se pueden inferir de los sucesos mediados por los textos escritos. Hay diferentes literacidades asociadas con diversos ámbitos de la vida, de manera que las prácticas de literacidad están insertas en prácticas sociales y culturales más amplias (Barton y Hamilton, 2004).
Al estar socialmente situadas, las prácticas de literacidad digital se relacionan con la escritura, la lectura, la imagen, el sonido y la oralidad a través de medios digitales. Belshaw (2014) afirma que no hay una sola literacidad, sino un conjunto de ellas que emergen de las nuevas formas de aprender e interactuar a través de la tecnología.
Más artículos del autor
Las literacidades digitales (LD) son transitorias, implican el uso de diversas herramientas, el desarrollo de diferentes hábitos mentales y dependen del contexto en que se desenvuelven las personas. Belshaw afirma que hay ciertos elementos básicos de las LD: Cultural, Cognitivo, Constructivo, Comunicativo, Confianza, Creativo, Crítico y Cívico.
Aquí se abordará brevemente el elemento cognitivo de las LD. Este componente se refiere a expandir el pensamiento, esto es, incorporar en la mente el espacio digital y las interacciones sociales que se dan en él. Se refiere también a interactuar en otros contextos y con diversas culturas. El elemento cognitivo de las LD se puede desarrollar cuando se interactúa en diversos espacios digitales porque la mente se familiariza con la variedad de iconos, menús y opciones que hay en ellos.
Para incorporar la tecnología en el aula, algunos profesores deciden prepararse mediante cursos formales, pero otros, han aprendido de manera informal, apoyados por familiares, amigos u otros colegas. De una forma u otra, los profesores tienen aprendizajes muy vinculados a sus intereses y a las necesidades que tienen que resolver en su contexto, para lo cual ponen en juego el elemento cognitivo de sus literacidades digitales.
Así, el aprendizaje no se da sólo en los ambientes formales, sino que sucede en múltiples contextos y en diversas situaciones. A medida que se tiene el conocimiento sobre el manejo de un programa, se hace más fácil aprender otros. Es probable que esto se deba a que una vez que se tiene construido un esquema de uso de una herramienta digital, se facilita seguir aprendiendo las actualizaciones y otros programas, pues con frecuencia los íconos y menús son muy parecidos.
Es así que, como afirma Belshaw (2014), las LD se mueven para contribuir a resolver nuevas necesidades de aprendizaje que ayudan a los profesores a enfrentar el rápido cambio tecnológico.
Para la práctica docente, el elemento cognitivo de las LD implica utilizar plataformas digitales vinculadas con otras herramientas como: Metimeter. Padlet, CmapTools, Kahoot, Canva, Genially entre muchas otras.
Su uso deberá estar en función de los objetivos de formación que inciden en el aprendizaje de los estudiantes y, es en función de dichos objetivos que las acciones del profesor ponen en juego el elemento cognitivo de sus literacidades digitales. Aquí entra en función la forma personal de ser del docente, esto se nota en dos sentidos, en primer lugar, en la selección que hace de las herramientas tecnológicas; y en segundo lugar, en la decisión de prepararse ya sea de manera formal o informal para aplicar esa tecnología en un momento específico de su práctica docente.
Referencias
Barton, D. y Hamilton, M. (2004). La literacidad entendida como práctica social. En V. Zavala, M. Niño-Murcia y P. Ames (Eds.), Escritura y sociedad. Nuevas perspectivas teóricas y etnográficas (pp. 109-139). Perú: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.
Belshaw, D. (2014). The Essential Elements of Digital Literacies. Recuperado de http://www.frysklab.nl/wp-content/uploads/2016/10/The-Essential-Elements-of-Digital-Literacies-v1.0.pdf
La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Sus comentarios son bienvenidos.