Las instituciones de asistencia privada son organizaciones sin fines de lucro que se dedican a brindar apoyo y servicios a personas en situación de vulnerabilidad, por lo cual -podríamos pensar- deberían ser consideradas como una pieza fundamental para el desarrollo de México.
Sin embargo, en mi visión como presidente de una organización de este carácter, como lo es la Fundación Familia Serdán, hay importantes áreas de oportunidad y retos para que la vocación bajo la cual desempeñamos nuestras labores, sea apoyada y desde luego potencializada a favor de quienes más lo necesitan, es decir incentivadas.
Más artículos del autor
En el país la regulación de las instituciones de asistencia privada se lleva a cabo a través de la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, la cual establece los lineamientos para fomento, operación y fiscalización, así como los derechos y obligaciones de las mismas.
Asimismo, en el caso de Puebla, existe la Ley de Instituciones de Asistencia Privada, la cual establece que para que una Institución pueda operar se deberá notificar su creación a la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada del Estado, y es la responsable de resolver si es o no procedente la constitución de una nueva Institución en la entidad.
Además, estas instituciones están obligadas a presentar informes periódicos sobre sus actividades y finanzas, lo que debe permitir una mayor transparencia en su operación y un mejor control por parte de las autoridades competentes, sin perder de vista los deseos del fundador.
Las instituciones de asistencia privada operan en diversos ámbitos de la asistencia social, como la atención a personas con discapacidad, la asistencia a personas en situación de pobreza, la atención de menores en situación de calle, entre otros.
Una de las ventajas que vemos en estas instituciones es su capacidad para atender necesidades específicas y proporcionar soluciones a problemas sociales que no están siendo abordados adecuadamente por las instituciones públicas. Además, al ser organizaciones independientes, tienen mayor flexibilidad y capacidad para adaptarse a las necesidades de la población y ofrecer soluciones innovadoras y eficaces.
También, trabajan en colaboración con otras organizaciones y entidades del sector público, como instituciones de salud, educativas, de protección social, entre otras. Esta sinergia permite la coordinación de esfuerzos y recursos para mejorar la atención y asistencia a la población más necesitada.
Además, estas organizaciones también fomentan la participación ciudadana y el compromiso social. Al involucrar a la sociedad en su labor y en la búsqueda de soluciones a problemas sociales, se promueve una cultura de solidaridad y responsabilidad social que contribuye a mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable.
Las instituciones de asistencia privada se financian a través de donaciones y aportaciones de personas y empresas, lo que les permite llevar a cabo sus actividades de manera independiente y sin fines de lucro. Además, la mayoría de estas organizaciones cuentan con voluntarios que brindan su tiempo y experiencia para apoyar las actividades.
A pesar del importante papel que desempeñan, estas organizaciones enfrentan varios retos que deben ser abordados para garantizar su efectividad y sostenibilidad.
Uno de los principales es la falta de recursos económicos y financieros. A pesar de que las instituciones de asistencia privada se financian a través de donaciones y aportaciones, el monto de estas contribuciones a menudo no es suficiente para cubrir todas las necesidades y proyectos que tienen en marcha. Además, la competencia por los recursos es cada vez mayor, lo que dificulta y las obliga a buscar nuevas formas de financiamiento.
Otro reto es la falta de regulación y transparencia, ya que, aunque existen leyes y regulaciones que rigen el funcionamiento de las instituciones de asistencia privada, en ocasiones no son lo suficientemente claras o carecen de procedimientos, lo que afecta la capacidad de estas organizaciones para obtener financiamiento y cumplir con sus objetivos.
La falta de capacitación y profesionalización también es un reto importante que puede limitar la capacidad para llevar a cabo sus proyectos de manera efectiva y eficiente. Por ello la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada del Estado de Puebla debe contar con presupuesto que propicie el crecimiento en estas áreas.
Por último, la falta de coordinación y colaboración entre las instituciones de asistencia privada y las instituciones públicas también representa un reto. A menudo, estas organizaciones trabajan de manera aislada y no se coordinan adecuadamente con las instituciones públicas, lo que puede generar duplicidad de esfuerzos y recursos.
En este sentido es que vislumbro urgente poder trabajar sobre estas áreas de oportunidad y sobre los retos que existen a nivel estatal, ya que más allá de reconocer el papel que tienen las instituciones de asistencia privada en la sociedad, con su ejercicio se impulsa el compromiso social e incluso el propio desarrollo de México.