Se aproxima el Día del Niño, sin embargo, más que celebrar es importante hacer un examen de conciencia. En Puebla, las y los niños enfrentan diversas adversidades para su pleno desarrollo, hay mucho por hacer y es importante que este tema sea un eje rector en las agendas gubernamentales de las y los aspirantes a participar en un cargo público en 2024.
Aunque sea en papel, México fue pionero en materia de seguridad social. Desde la Constitución de 1917 en el artículo 3º se estableció el derecho a la educación, pensando por primera vez en un marco jurídico que protegiera a las y los infantes. Durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón (1920-1924), como parte del proyecto educativo de José Vasconcelos, se estableció el 30 de abril para conmemorar, con un día, el avance del Estado mexicano en materia de resguardar y proteger a las infancias.
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Posteriormente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1959 estableció el 20 de noviembre como el Día Internacional del Niño y hasta la fecha se han debatido diversas visiones para tutelar y garantizar el desarrollo integral de las personas durante su infancia.
Los retos de las infancias han evolucionado históricamente, así como su concepción jurídica. En un primer momento se buscó erradicar el trabajo y explotación infantil; posteriormente garantizar el derecho a la educación y de manera reciente al libre desarrollo de la persona. Sin embargo, en México estamos lejos de haber erradicado el trabajo infantil y más aún de garantizar otros derechos humanos.
Actualmente somos el segundo país en América Latina con mayores cifras en materia de trabajo infantil, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografia (INEGI), más de 3.3 millones de infantes trabajan en actividades agrícolas, construcción, minería e industria, comercio formal e informal y otro tipo de actividades que no son remuneradas o que son parte de una actividad familiar. En Puebla el 18.3 por ciento de infantes entre 5 y 11 años laboran en alguna actividad económica; el 12.6 por ciento participa en una actividad que pone en riesgo su vida como construcción, minería, bares, cantinas o peor aún.
El trabajo infantil en muchos casos es romantizado; sin embargo, responde a una realidad vergonzosa. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), más de la mitad de la población infantil en México vive en pobreza. La principal carencia de nuestras infancias es la seguridad social, seguida del acceso a la salud, alimentación nutritiva y de calidad, educación y recreación. La principal carencia de nuestras infancias es la seguridad social, seguida del acceso a la salud, alimentación nutritiva y de calidad, educación y recreación.
En el estado de Puebla el 65.6 por ciento de la población infantil se encuentra en situación de pobreza, un equivalente a un millón 425 mil 700 infantes, y en la ciudad de Puebla el 8.5 por ciento de jóvenes ha sido víctima de algún delito; estas cifras, sin embargo, pueden ser más alarmantes si las desglosamos en torno a origen étnico, lengua o género.
Por si fuera poco, las y los niños han sufrido los principales efectos socioeconómicos de la pandemia por Covid-19: rezago educativo, violencia doméstica, sexual y explotación laboral. Este 30 de abril es importante reflexionar: juguetes, pelotas y actividades de recreación son necesarios, sin embargo, no son suficientes para proteger plenamente a nuestros infantes.
Tw @acarvajalh