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OPINIÓN

El COVID-19 severo aumenta el riesgo de infarto al corazón

Un estudio reveló que muchos pacientes presentaron un incremento en los latidos del corazón

José Ramón Eguibar Cuenca

Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Sábado, Abril 15, 2023

Desde que inició la pandemia por COVID-19, muchos pacientes presentaron un incremento en los latidos del corazón; esto es taquicardia, la cual alcanzó hasta 180 latidos por minuto en vez de los 70 que es lo normal.  

Estas frecuencias pueden ocasionar arritmias, las cuales son potencialmente letales, además se ha reportado que los mecanismos que regulan al corazón desde el cerebro, también se ven alterados por la infección por el coronavirus SARS-CoV-2. Agregado a esto, en un estudio reciente de un grupo médico de Noruega mostraron que la enfermedad severa por COVID-19 altera hasta por tres meses los niveles en la sangre del denominado colesterol malo, esto es de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, de sus siglas en inglés). Estas lipoproteínas tienden a adherirse a las paredes de los vasos sanguíneos favoreciendo que se presenten infartos al corazón.

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Este hallazgo en los pacientes que fueron tratados en el Hospital de la Universidad de Oslo debe alertar a todos, médicos, personal de salud, pacientes y sus familiares, y darles un seguimiento estrecho en los niveles de colesterol y la función de su corazón. De tal forma que los pacientes deberán ser consultados por un médico regularmente siendo más estrictos en aquellos que tienen conductas que conducen a un mayor riesgo de enfermedades del corazón como son el tener la presión arterial alta (hipertensión), el hábito de fumar, una dieta alta en grasas o el no realizar ejercicio de manera regular, por lo menos de una hora a la semana.

El estudio establece también que estos niveles altos de colesterol en la sangre pudieran tener un impacto en el riesgo de infarto el resto de la vida de la persona que padeció un COVID-19 severo.

Estos estudios son muy relevantes porque los presupuestos de salud deberán considerar estas alteraciones y otras del denominado COVID-19 de larga duración como son la fatiga, la pérdida de la memoria, la falta de aire por alteraciones pulmonares, entre otras, para poder proveerles a los que se han recuperado de la enfermedad una calidad de vida adecuada.

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