Recientemente se reportó otro paciente al cual se le trasplantó la médula ósea de un paciente resistente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Desde hace algún tiempo se sabe que aquellos sujetos que tienen una mutación en el receptor de quimiocinas número 5, denominado CCR5, en la superficie de las células blancas de defensa, esto es sus leucocitos, que a pesar de exponerse al VIH no padecen la infección, ya que el virus no puede acceder al interior de sus leucocitos porque la proteína del CCR5 es absolutamente necesaria para poder infectarlos.
El paciente que recibió la médula ósea era VIH positivo y padecía leucemia, un cáncer de la sangre en el cual se reproducen anormalmente los leucocitos, por lo que requirió un trasplante de médula ósea. Se hizo el procedimiento y dado que el donador tenía la mutación del CCR5 no solo se curó de su leucemia, sino que también el virus ya no pudo infectar a estos nuevos leucocitos, por lo que el número de virus en su sangre descendió a niveles que apoyan que está en proceso de cura del VIH.
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Este caso exitoso se agrega a otros tres que también requirieron de un trasplante de médula ósea por leucemia y que tenían además VIH y dos de ellos el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Después del trasplante de médula ósea todos ellos mostraron un descenso del número de virus de inmunodeficiencia en su sangre.
Estos buenos resultados pueden ahora ampliarse ya que, es posible mediante técnicas de ingeniería genética, en las cuales se manipula la expresión genética del receptor CCR5, impedir la reproducción del virus. Esto es una extraordinaria noticia para los que portan el virus de la inmunodeficiencia humana que hasta ahora deben tomar el resto de sus vidas fármacos denominados antirretrovirales para impedir que tengan SIDA. Un puñado de pacientes son la esperanza de millones de personas infectadas con el VIH.