Un golpe de suerte para nuestro país en materia económica ha llegado. Un fenómeno social e internacional que gracias a la geopolítica de México y sus buenas relaciones con Estados Unidos se está detonando y es el principal culpable de que el peso mexicano se encuentre en uno de sus mejores momentos a pesar de tener todo en su contra. A este fenómeno los economistas lo conocen como nearshoring.
“Aguas cercanas en la costa” o “cerca de localizar” es una aproximación a la traducción del término nearshoring, el cual hace una referencia comparativa a la dinámica de este fenómeno; entendamos al “agua” como la “empresa extranjera que produce algún suministro para una empresa mayor” y la “costa” como el “país o lugar en dónde radica la matriz de esa empresa mayor que necesita el suministro de la otra empresa”; en un ejemplo, una empresa que fabrica los materiales para la creación del tablero o volante de un coche de la marca Ford, sería la “empresa agua”, y la Ford en Estados Unidos, sería “la empresa en su lugar de matriz, la costa”. En pocas palabras la empresa que suministra a la empresa matriz se encuentra cercana geopolíticamente.
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Contrario al modelo nearshoring existe el “offshoring”, en su traducción “aguas lejanas a la costa” o “deslocalización - lejos de localizar”; es decir, “empresa de suministros lejanas a la empresa matriz”. El offshoring era el sistema que prevalecía, haciendo alusión a que los centros-empresas de producción que daban los suministros a las grandes empresas, estuvieran localizados en países lejanos a ellas por la simple razón de ahorrar costos de producción por la mano de obra barata y las facilidades que representaba el intercambio y la manufactura, la mayoría empresas americanas y europeas localizadas en el continente asiático, principalmente en China.
El fenómeno de nearshoring busca deslindarse hasta cierto punto de China y traer la gran mayoría de la industria manufacturera a países cercanos a la matriz, en el caso de Estados Unidos, traer sus empresas de suministros al norte de México, y en el caso de Europa a Ucrania y Marruecos con el principal objetivo de evitar los riesgos que demostró la pandemia, la posible recesión mundial y la guerra entre Rusia y Ucrania al depender económicamente de China ante una posible parálisis de producción.
Es por ello que el mayor benefactor de este gran golpe de timón es México, sobre todo por la buena relación que tiene con Canadá y Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio y la natural cercanía y mano de obra barata que representa nuestro país, sin mencionar el gran ahorro que implica la transportación de los suministros, evitando embarcaciones o envíos aéreos. La frontera de México será la nueva cuna de derrama económica pues desde hace un mes se disparó la compra de grandes terrenos en toda la franja de la frontera, lugares que se convertirán en empresas americanas que se mudan de China a nuestra nación.
La atracción de empresas al país para acortar las cadenas de suministro, es la razón principal por la que el peso mexicano se encuentra estable y en uno de sus mejores momentos desde hace muchos años pues refleja fortaleza de inversión, oportunidad que geopolíticamente tendremos que aprovechar como nación. Algunos economistas y sociólogos han llegado a opinar que este sería el camino correcto para dentro de 15 años volvernos potencia mundial, pero al mismo tiempo se desencantan al saber que la 4T del gobierno federal es el principal enemigo de que no llegue a ocurrir jamás. Sin duda alguna, el mayor golpe de suerte lo tiene el presidente Andrés Manuel, pues a pesar de la inflación y los programas sociales que lejos de ayudar perjudican la economía de las familias, el nearshoring le cayó como anillo al dedo, siendo un salvavidas de nuestra economía, logro que no es de él pero que presume como suyo, de ahí la próxima llegada de la empresa Tesla a México.
Que vengan los dólares…
IG: @matinmrojas