Opinión

El gobierno chavista (XIV)

Jueves, Enero 19, 2023
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La imagen de Chávez nos habla de una personalidad muy especial que cargan una especie de “motor”
Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.
El gobierno chavista (XIV)

Hugo Chávez estuvo catorce años en el poder. Falleció de manera extraña en 2013 como resultado de un cáncer que desarrolló en el bajo vientre. En un texto que escribe Teodoro Petkoff (1932-2018), comunista primero, luego colaborador del gobierno de Caldera, fue distante del gobierno y crítico del chavismo, habla de una especie de paranoia del Comandante en el sentido de que Estados Unidos quería matarlo, en un texto de 2005. Maduro, después de la muerte de Chávez, también expresa algunas palabras acerca de la extraña enfermedad y muerte de su “tutor político”.

Vamos a tratar acerca, primero, del pensamiento político de Chávez; la importancia del petróleo en la economía venezolana y de manera particular la manera en que el Comandante lo contempló como parte de su política y muy a pesar de que era partidario de despetrolizar la economía de su país; la obra social y las políticas contra la pobreza, las desigualdades y la justicia social. Sucesos relevantes como la constitución y el intento de golpe en su contra. De su actuar en el ámbito internacional y latinoamericano. Finalmente, la transición hacia Nicolás Maduro.

La acción política de Hugo Chávez se llevó a cabo en un contexto muy especial: la caída del Muro de Berlín, el llamado fin de la historia que quiso imponer EU, el debilitamiento de las guerrillas en Latinoamérica y el Caribe y la revalorización de la vía electoral, pacífica. Lo que acarreó como consecuencia la idea de que habría que reinterpretar las teorías y experiencias prácticas revolucionarias latinoamericanas. Como dice Borja García Ferrer, las últimas grandes transformaciones han llevado a que a regañadientes la opción revolucionaria se ubique en los marcos del capitalismo.

Durante su estancia en la academia militar el mismo Chávez ha expuesto en entrevista a Harnecker que las figuras que le imponían respeto eran Torrijos (Panamá), Allende (Chile) y Velasco (Perú). En cuanto a sus lecturas, habla de haber tenido acceso a lecturas de corte marxista, no era particularmente un lector de Marx. Leía los textos clásicos de la guerra, así como de Mao, de donde aprendió que el pueblo era al ejército lo que el agua al pez. El ejército no era nada sin el pueblo, y creó una visión social del ejército y de que el objetivo de las armas depende de quien las usa.

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Chávez pasó al socialismo en el 2005 en la cumbre social de Sao Paulo, Brasil. Ahí, en su discurso se autodestapó como promotor del socialismo y de una idea que manejó durante esta etapa de su vida, del “Socialismo del siglo XXI”. Aunque no dejó de mantener dentro de sus discursos la figura emblemática de Bolívar, el humanismo cristiano y los conceptos de patria, la palabra socialismo no era parte de su narrativa. No existe sustento alguno para decir que era una estrategia, más bien consideramos que fue parte de su evolución política.

Llama la atención porque Chávez se inclina por una corriente, como la socialista/castrista latinoamericana, que en el caso de nuestra subregión, ya no hablemos de la caída del Muro de Berlín, se había venido debilitando poco a poco al paso del tiempo. Ha dejado de ser una opción entre los grupos de izquierda latinoamericana que ya no confiaban tanto en la opción cubana de la guerrilla armada, lo cual no quiere decir que no defiendan la revolución cubana. El castrismo tiene influencia en pequeñas corrientes como es el caso de Nicaragua, cuya izquierda (el FSLN, de Daniel Ortega) vive graves problemas. Estas corrientes en lugar de repensar el mundo se aferran a viejos esquemas.

El EZLN mexicano, a pesar del impacto positivo que logró inicialmente, en 1994, vive aislado del mundo social mexicano haciendo giras a Europa, cuando se vive una revolución en México.

Ahora bien, cuando hablamos de Chávez habrá que decir que se trata de un revolucionario, si por revolucionario entendemos a una figura política cuyo pensamiento ha transformado la realidad social. Venezuela ya no es la misma después del período chavista de su gobierno. A Chávez, más allá de las opiniones de sus detractores políticos, terminó con una etapa de la historia de su país, el Pacto de “Punto Fijo”, que las élites convinieron para ejercer el poder en Venezuela. Ni por asomo existe la posibilidad de un regreso a ese pasado.

El odio que le tienen las élites locales es debido a que entendió cómo interpretar el sentir de las masas e identificarse con ellas para poner fin a una era en la que los gobiernos de AD y COPEI utilizaron la renta petrolera a favor de los ricos y de ellos mismos. Como veremos más adelante, en otras entregas, durante el gobierno de Chávez se puso en la discusión el tema de la pobreza, reconoce Petkoff, comunista y crítico.  Con el gobierno de Chávez se incrementó el salario, el empleo, el nivel cultural del pueblo apoyando la educación y combatiendo el analfabetismo, y se mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de la población, de los conocidos como pobres.

La imagen de Chávez que nos transmiten quienes lo conocieron nos hablan de una personalidad muy especial, se trata de esas figuras que al parecer cargan una especie de “motor” al interior de su organismo que los hace incansables e imparables en cuanto a las actividades que llevan a cabo de manera permanente. Eso no quiere decir que no descansen, por supuesto, pero esa es la imagen que transmitió a los demás. Los detractores que hablan de un hombre autoritario no lo conocieron y hablan a partir de lo que dice la propaganda y gente que tenía una opinión negativa de él.

Muy parecido en lo incansable a Obrador, aunque sus trayectorias son totalmente distintas no obstante que ambos miran hacia el mismo punto: el pueblo. Tanto en su manera de pensar como en las acciones de las políticas que llevó a cabo no existe otra imagen en sus discursos que el pueblo. Hasta en las frases, Chávez era un dicharachero, son parecidos. El Comandante también utilizó la frase de “amor con amor se paga” y realmente no sé quién de los dos la utilizaría primero, pero en Chávez era una frase muy recurrente.

Es verdad que quiso incorporar reformas a la constitución con el fin de conservarse en el poder, pero debemos entender que se trata de un ser humano susceptible de cometer errores, por supuesto. No cometen errores quienes están sin hacer nada. Chávez se sometió al escrutinio popular y perdió ante el pueblo y supo respetar el rechazo. Tan fue claro que entendió el mensaje del pueblo que en las elecciones que siguieron logró de nueva cuenta un triunfo inobjetable y siguió gobernando a los venezolanos.

Pocos como él para saber comunicarse con las masas venezolanas a través de figuras emblemáticas como Jesucristo, la patria y Bolívar. De manera particular para interpretar el bolivarismo, retomar la figura de Simón Bolívar y actualizarla, sacándolo del discurso acartonado y tirado al culto al Libertador al que lo llevaron las élites locales para utilizarlo políticamente a su favor como poder, pero ya sin el filo irredento del caraqueño. Esto lo reconoce Petkoff, de igual manera en un texto sobre Las dos izquierdas escrito en 2005.

 

Bibliografía consultada: Borja García Ferrer. (2022). La filosofía y la actualidad de la revolución. Indagaciones alrededor del ethos barroco en Bolívar Echeverría. Academia. Steve, Ellner. (2006). Las estrategias «desde arriba» y «desde abajo» del movimiento de Hugo ChávezCuadernos del Cendes23(62), 76-95. Ellner, Steve. (2010). La primera década del gobierno de Hugo Chávez: Logros y desaciertos. Cuadernos del Cendes, Teodoro Petkoff. (2005). Las dos izquierdas. Romero, Juan Eduardo; Quiñónez, Yessica (2011). El pensamiento socio-político de Chávez: discurso, poder e historia (1998-2009) Espacio Abierto, vol. 20, núm. 3.

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