Opinión

El Arzobispo, Silvia Tanús, Sergio Vergara, Verónica Vélez

Sábado, Diciembre 31, 2022
Leer más sobre Xavier Gutiérrez
El brillo y penumbra de personas en el ejercicio del poder
Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.
El Arzobispo, Silvia Tanús, Sergio Vergara, Verónica Vélez

Taza de café humeante de por medio, me dice un observador agudo del quehacer poblano: “mira, la verdad es que el gobernador Barbosa nunca permeó en Puebla; él pasó de Tehuacán a la capital del país sin conocer Puebla, la ciudad capital, por esa razón no conocía a la gente, la idiosincrasia del poblano, por eso tuvo un gabinete de forasteros, desconocidos o inexpertos, ahí están, revísalo...”

Y tiene mucha razón. Nadie puede decir que el fallecido gobernante haya sido un hombre popular, era el gobernador y por eso conocido, pero nada más. Tanto que su repentina muerte sólo dejó la natural compasión humana, pero no el pesar colectivo ni el dolor por la pérdida de un líder.

Hemos dicho otra vez aquí que los líderes no se pueden improvisar ni provenir de la voluntad de un dedo, por caprichosa que sea la mano que los unge. Tampoco lo son cuando su condición es fruto de la componenda, el arreglo, la manipulación o el acomodo de la ley a las circunstancias.

El líder se forma al paso de los días, los años, el tiempo. La relación humana, su trabajo, su integridad, sus hechos, sus conocimientos o preparación, su imagen, sus relaciones, su buena fama pública, todo eso lo forja.

Más artículos del autor

Quienes se llegan a ostentar al frente de organismos, instituciones, partidos o grupos como líderes, por lo común son representantes, gerentes, voceros, encargados o favorecidos por las circunstancias, jamás tienen atributos de liderazgo.

Desaparecido de la escena del poder local el gobernador, se observa en la llanura local un vacío. Cuesta trabajo encontrar figuras con cualidades que los sitúen con rango de liderazgo.

No ocurre así en el plano religioso. Al frente del Arzobispado desde hace 14 años, don Víctor Sánchez es un personaje que fruto de su permanente vinculación social ha forjado un liderazgo trascendente. Recorre el estado todo el tiempo, mantiene una estrecha relación con centenares de sacerdotes y sus parroquias, conoce a su feligresía de todos los ámbitos y niveles.

Su ubicación en el plano nacional es relevante. La Arquidiócesis de Puebla es la tercera más importante de la república y él tiene peso y respetabilidad entre la jerarquía católica del país.

Pero aparte de ello, posee cualidades personales que explican su posición e influencia. Es un hombre muy bien informado, observador acucioso de la realidad local y nacional, mantiene relaciones fluidas con personas e instituciones que son actores relevantes en la vida de Puebla y el país.

Tiene modales finos, diplomáticos y sencillos en su trato; cuida los detalles y maneja la prudencia con destreza, es atento en lo micro y macro, es sumamente tolerante respecto de todas las ideologías; dialoga con todos, creyentes o no creyentes; ni se asusta de los vientos de modernidad que corren por el mundo ni evade llamarle a las cosas por su nombre. Siempre con tacto, con discreción.

Me parece que es un líder, en el plano religioso, espiritual y social, que debiera ser más escuchado por los hombres públicos de Puebla. Y de todos los sectores.  Tiene la brújula bien sincronizada con la realidad. Conversar con él, como en fecha reciente lo hicimos un grupo de periodistas, confirma el prestigio y la generosidad que le caracteriza.

Hablando de personajes públicos, el presidente municipal Eduardo Rivera hace su trabajo con dedicación y aciertos. Se advierte que aprendió de su experiencia anterior en tal cargo y transita con tacto y sin comprar pleitos. Pero hay atrás de él, una figura que sin ruido ni polvareda realiza su encomienda con profesionalismo y eficiencia.

Me refiero a la secretaria general del Ayuntamiento, Silvia Tanús. Ella procede del PRI, es cierto, pero más allá de ismos, a lo largo del tiempo ha logrado acumular cualidades políticas y experiencia que la han convertido en una pieza casi indispensable en el difícil gobierno de esta cada vez más grande urbe.

Tiene claro su papel y lo cubre de manera competente y como corresponde al número dos en el gobierno municipal. Conoce los hilos y los mueve con autoridad, eficacia y prudencia. Guarda la distancia con el alcalde y le cuida las espaldas con diligencia.

Vigila las distintas áreas y se mantiene en vigilia todo el tiempo. Todo el tiempo, lo subrayo. Sabe el sitio que ocupa y no se brinca las trancas, es asertiva y prudente con el peso que le toca llevar.

Silvia tiene pasta para jugar en las grandes ligas.

Pero la vida pública es de contrastes. Frente a modelos se da lo contrario. Referentes sumamente negativos, casi lastres para un gobierno. Hay sobre la mesa al menos dos casos que en este relevo abrupto del poder estatal emergen reclamando sustituciones urgentes.

Uno es la Secretaría de Cultura. Es difícil encontrar alguna referencia positiva de Sergio Vergara, el inexplicable titular ¡todavía!, de esa importantísima área del Gobierno del Estado. Abrir su expediente es encontrar múltiples comentarios que lo describen de manera pésima. Y salpica hacia arriba. Claro, porque su imagen y fama perjudica seriamente a quien lo nombró o lo sostiene.

El otro es el de Verónica Vélez, la titular de Comunicación Social del gobierno y, para algunos, una figura que de cierta forma cogobernó la entidad en algunos aspectos.

De ser cierta esta apreciación eso explicaría muchas cosas. Entre otras la fobia y persecución de periodistas y del ejercicio profesional crítico y aseado de esta actividad. Y del florecimiento de lo otro: los rumores sobre negocios al amparo de esa área, la visión cortísima y provinciana del quehacer comunicacional, y la evidente incompetencia que llevó al señor Barbosa, permanentemente, a reñir con los medios y ocupar los últimos lugares en todas las encuestas nacionales sobre confianza y calificación de la tarea de gobernar.

Están ahí estos personajes. Y cada día que pasa, dañan la imagen y el papel del gobernante nuevo, justamente cuando está urgentemente necesitado de confianza y credibilidad. Y es bien sabido que, problema que no se resuelve pronto y con criterio ejecutivo, eleva el costo y la factura a pagar en el corto plazo.

[email protected]

Vistas: 996

Loadind...