Opinión

Venezuela, el “Caracazo” (IX)

Jueves, Diciembre 15, 2022
Leer más sobre Rafael Alfaro Izarraraz
La prensa internacional le dio el nombre de “Caracazo” al levantamiento popular de los venezolanos
Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.
Venezuela, el “Caracazo” (IX)

Como veremos en estas entregas, los gobiernos militares en Latinoamérica y el Caribe, la caída del Muro de Berlín, la crisis ambiental y del capitalismo,  la conformación de un nuevo orden mundial, la aparición de China y Rusia en la región, los ataques a las Torres Gemelas y la revisión de las políticas de EU hacia el mundo, las guerras en otras regiones emprendidas por los estadounidenses, la debacle europea, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, entre otros factores, han modificado el escenario en donde se despliegan las estrategias políticas de las revoluciones y de aquellas que han tomado las armas contra los gobiernos antipopulares.

En el contexto sociopolítico de Chávez que influyó en su decisión de levantarse contra Carlos Andrés Pérez (presidente en dos ocasiones de Venezuela: 1974-1979 y 1989-1993), es fundamental destacar el “Caracazo” ocurrido tres años antes (1989) de que Chávez se levantara en armas, en 1992. Es pertinente aclarar una cosa: el nombre con el que se reconoce al levantamiento popular de los venezolanos la prensa internacional le llamó el “Caracazo” cuyo título está a tono con interés de la prensa por tomar un título atractivo para “vender” y minimizar geográficamente el conflicto. En realidad, dice Earle Herrera, se trató de un levantamiento popular en las principales ciudades del país, aunque en Caracas se vivió un escenario especial.

En 1914 se perfora el primer pozo y un país que vivía del café y el cacao se transforma en una nación petrolera que modifica la estructura social, cultural, la geografía y de poder del que participaron las multinacionales que rápidamente olfatearon el gran negocio que significaba el oro negro. A pesar de que las transnacionales gobernaban a su ley, solamente el gobierno de Rómulo Betancourt les impuso un límite: mitad y mitad de las ganancias, Venezuela recibió por la renta petrolera en 40 años el equivalente a los recursos destinados por el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa, luego de la Segunda Guerra Mundial. Si Venezuela, la “Arabia de América”, aparentemente, vivía en una isla con respecto a otros países de la regi ón, la desigual distribución de la renta y la corrupción no subsanó las desigualdades sociales. 

Lo anterior se reflejó durante la década de los sesenta. Venezuela vive una ola de violencia contra la guerrilla y el movimiento estudiantil que alimentaba a los grupos armados inspirados en Cuba, China, Vietnam, entre otros. El pueblo no recibió la renta petrolera. “El 3% de la población de Venezuela constituía la clase alta, el 17% se situaba en una clase social media y el 80% restante se hallaba en la miseria o en la marginalidad”. En tanto Caracas se trataba de imitar arquitectónicamente a París y luego a Nueva York (vinculados los políticos a la industria de la construcción), se intentó industrializar sin considerar las condiciones del mercado y el pleno empleo se cumplió por decreto incrementando el número de empleados hasta para el manejo de un ascensor (Earle Herrera).

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El precio del petróleo aumentó de dos dólares a 12, motivado por conflictos en el Medio Oriente, luego a 35 por el conflicto del Sha de Irán. Sin embargo, en tanto que la clase media alta y los políticos se beneficiaban de la renta petrolera y viajaban a Miami de compras, el gobierno de Herrera Campins (1979-1984) le tocó la caída de los petroprecios y pagar los platos rotos del endeudamiento, vinieron las devaluaciones y los que tuvieron información privilegiada sacaron el dinero del país, ya con los “pactos” impuestos por el FMI al gobierno de Lusinchi. Los trabajadores vivieron el congelamiento de los salarios y la inflación, los campesinos ante al fracaso de la política agraria migraron hacia las ciudades ubicándose en la periferia, formando cinturones de miseria en los barrios marginales, de donde surgiría el movimiento social, el 27 de febrero de 1989, un movimiento de protesta nacional que cambiaría el rumbo de la nación y que dejó según algunos autores tres mil muertos

Previo al levantamiento de los pobladores de las ciudades contra las políticas del gobierno ocurre la masacre de 14 (el gobierno decía que eran 16) campesinos en El Amparo. No eran guerrilleros del ELN, de Colombia, como lo anunció el gobierno, sino campesinos a los que se les montó una mentira. Fueron en realidad militantes del partido Acción Democrática. Con ese antecedente, inicia Carlos Andrés Pérez su segundo mandato acompañado de nuevas medidas como parte de los paquetes impuestos por la banca internacional al pueblo venezolano. Su diagnóstico era el siguiente: “1) economía ineficiente, subsidiada, sobreprotegida, sin estímulos para la competitividad, sin capacidad exportadora; 2) deterioro regional; 3) debilitamiento del Poder Judicial; 4) intervencionismo creciente sin objetivos claros; 5) crecimiento de la burocracia y el gasto público”. El problema es que él había sido parte de esos resultados, como Presidente. El pueblo, de manera espontánea, decide levantarse contra las medidas gubernamentales del antes político y ahora tecnócrata al servicio del exterior.

Earle Herrera sintetiza lo ocurrido durante el levantamiento popular:

“Aquel estallido popular fue bautizado por las agencias internacionales de noticias como el caracazo; sin embargo, el mismo no estuvo limitado únicamente a la capital del país, sino que sacudió a varias ciudades del interior. Fue el día, ese 27 de febrero de 1989, en que bajaron los cerros. Los marginados de la Venezuela petrolera salieron de sus ranchos de cartón y hojalata a tomarse por sus propias manos la parte de una riqueza nacional que siempre les había sido negada. Los proletarios de las periferias y los desempleados se sumaron a la ola de saqueos que hicieron de las zonas comerciales tierras de nadie. A los medios de comunicación les llamó la atención la pasividad con que los cuerpos policiales observaron los inicios de la protesta. Es al día siguiente cuando deciden intervenir con toda la fuerza de su aparataje represivo. Su conducta inicial resultaba inexplicable y hasta desconcertante en unos organismos de seguridad altamente cuestionados por sus reiteradas violaciones de los derechos humanos. Obviamente, obedecían órdenes superiores. Al cambiar éstas la señal, la represión fue implacable y desproporcionada: varios centenares de muertos y heridos serían recogidos de las calles. Venezuela se vestiría de dolor y luto. Durante varios años grupos de familiares buscarían a sus desaparecidos, nunca encontrados en las fosas comunes”.

Continuará...

Material consultado: Earle Herrera. (2022). Ficción y realidad en el caracazo. Periodismo, literatura y violencia. Fundación Editorial El Perro y La Rana/Earle Herrera; Ponce López, José Ignacio. (2015). ¿Una revolución pacífica y armada? Cambio, conflicto, violencia social y política durante la revolución bolivariana de Venezuela, 1989–2006Estudios Políticos, 46, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia, pp. 33–54; Medeiros Arce, Anatólio. (2012). Historia e ideología bajo Hugo Chávez. Diálogos Revista Electrónica de Historia13(2), 141-159. Retrieved December 10, 2022.

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