El pasado día 10 de noviembre, me topo en redes sociales, con la siguiente nota: “Los habitantes de Teteles y Atempan piden la intervención de la policía para contener a 350 normalistas de la Escuela Carmen Serdán de Teteles y de la Normal de Ayotzinapa ante la destrucción de la caseta, el saqueo de comercios y el robo de transportes de carga”, misma, que sumada a las denuncias interpuestas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por parte de padres de familia y de estudiantes de la propia Normal, por acciones que se realizan al interior de la Institución, me remiten a lo dicho en mi entrega del 21 de octubre pasado ¿A quién pertenecen las Normales Rurales? (Parte I), en donde aludí, de manera muy breve, lo que a mi juicio serían tres modalidades, en los esfuerzos por desaparecer las Escuelas Normales Rurales.
En aquella ocasión expresé:
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“En general se podrían distinguir tres modalidades, en los esfuerzos por desaparecerlas: Un temprana, en donde la fuerza se ejerció de manera directa; una intermedia, con violencia sutil, en donde la presión se ejerció desde el presupuesto; y la actual, en donde el Estado las abandona a su suerte, evadiendo la responsabilidad establecida en nuestra Carta Magna. Sobra decir, que ésta última, la que hoy presenciamos, es la más nefasta de las tres modalidades, implicando el abandonar a estudiantes y comunidad de colaboradores, a su suerte. Alguna ocasión escuche a un político decir: dales cuerda, para que se ahorquen solos.”
En este texto, sin agotar el tema ni mucho menos aspirar al establecimiento de categorías conceptuales, me ocuparé de desmenuzar las tres fases por las atraviesa la tercera de las modalidades: la de la indiferencia. Con esto se abre la posibilidad de reconocer indicios, que dan idea de lo avanzado de la afectación en el que se encuentra la Escuela Normal Rural de Teteles, y que amenaza con desaparecerla. En general, se describe un proceso de dejar hacer, a fin de que “solos” conduzcan a una situación tal, en la que es la población -aquella que antes apoyaba-, quien solicite y aplauda la actuación de la fuerza pública y la intervención directa, por parte del aparato de gobierno.
Primera fase: Movimiento social, propuesta social propia, con amplio respaldo popular, en confrontación activa con la administración de gobierno, y acento radical. La sociedad se une de forma incondicional a la defensa de las organizaciones promotoras de frente a cualquier acción de gobierno.
Segunda fase: Movimiento de grupo con peticiones propias, con escaso o nulo eco popular; en confrontación con administración de gobierno, y tendencia a la negociación. La sociedad, no se ve reflejada y aleja una situación entre organización y gobierno.
Tercera fase: Acción de grupos específicos en defensa de intereses acotados con rechazo social; tendencia al refrendo de prerrogativas de grupo. La sociedad solicita y aplaude la intervención del gobierno para resolver la situación.
Este es un proceso de debilitamiento interno de la Escuela Normal Rural y de modificación, hacia una postura negativa por parte de la opinión pública; se trata de un proceso que, termina por justificar cualquier acción de gobierno, incluida la desaparición de la Institución. Revisando lo que sucede en Teteles, se puede pensar, que nos encontramos en la tercera fase, por lo que, si no se hace algo, estaremos presenciando el principio del fin, de una Institución, que merece mejor suerte.
Refrendo mi convicción de la necesidad de existencia, plena, de las escuelas de educación normal en cualquiera de sus modalidades. Los aportes del Normalismo no solo pertenecen al pasado, sino constituyen parte de la esperanza de construir un futuro mejor para nuestro País. Lo anterior plantea la necesidad de, por una parte, la intervención de gobiernos federal y estatal a fin de garantizar las condiciones institucionales que permitan el ejercicio pleno, del derecho a educarse, de quienes asisten a estas Instituciones, y por otra, de una actuación ciudadana, que promueva y permita la eliminación de prácticas internas, que obstaculizan su desarrollo.