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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Derechos Humanos vs. la descomposición social en Puebla

En nuestro estado se vive una situación de violencia e inseguridad que impacta nuestra tranquilidad

Luis Soriano Peregrina

Abogado, defensor de derechos humanos. Fue subsecretario de Derechos Humanos y primer encargado de la Comisión de Búsqueda en Puebla. Actualmente es director para América Latina de la Organización Mundial de DH y Paz y presidente de Voz Ciudadana por los Derechos Humanos

Jueves, Noviembre 10, 2022

Hace unos días el Gobernador del Estado de Puebla reaccionó y negó muy molesto que exista descomposición social en Puebla, a razón de los asesinatos del abogado Fernando Urbano Castillo Pacheco y su hermano Alejandro a plena luz del día en un día y hora donde el estacionamiento de Costco está más lleno, sumando que el Gobernador explica que el periodista que lo interpeló puede caminar en la calle sin escolta, alegando que no vivimos en una ciudad en guerra pretendiendo hacer ver que la descomposición social solo se trata de un tema de seguridad callejera. Entonces si la referencia del Gobernador fuera solo el asesinato de los antes mencionados, tal vez él tenga razón, pues un asesinato doble no es suficiente para determinar tal situación.

Pero en Puebla ha venido pasando y seguirán pasando muchas cosas porque se niegan a ver lo que está sucediendo. Se niegan a ver que se han disparado los niveles de contaminación, desempleo, poder adquisitivo, violencia, degradación de los valores humanos, consumismo, drogadicción, resultado en una descomposición social en la que vivimos en Puebla, provocando dislocación del cuerpo social pues las estructuras económicas políticas e ideológicas en el Estado están tan contaminadas que la pudrición es cada vez más evidente.

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Para quienes dirán que nada malo sucede en Puebla, debemos recordar la columna que en este mismo espacio publicó Raúl Torres Salmerón el 13 de octubre de este mismo año, antes de lo sucedido con el abogado y su hermano, columna que no tiene desperdicio y que evidenciaba desde esa fecha la situación que vivimos en Puebla y que pueden leerla dándole clics aquí https://www.e-consulta.com/opinion/2022-10-13/descomposicion-social-en-puebla. El autor enumera diversos acontecimientos que fueron registrados por medios de comunicación:

“Muertes maternas ponen a Puebla en cuarto lugar nacional; crece violencia homicida en 82 municipios de Puebla; Puebla, tercer estado con más mamás, niñas y adolescentes; en Puebla 70.8 por ciento de las mujeres de más de 15 años han sufrido algún tipo de violencia; crecen 15.1 por ciento los asesinatos entre julio y agosto en Puebla; niños son explotados laboralmente por maquiladoras en Tehuacán; poblanos, los menos satisfechos con su vida, señala encuesta; violencia familiar tocó su máximo durante la pandemia en Puebla; casi al doble las lesiones en Chignahuapan de junio a agosto; compañeros le dan una golpiza a estudiante en Chignahuapan; Puebla, dentro de las 10 entidades con menor participación laboral de mujeres; agresiones contra mujeres, violencia familiar y peleas clandestinas; los conflictos más denunciados a la Policía; Puebla, entre las entidades con más conflictos familiares en pandemia; por criminalizar el aborto Puebla ocupa tercer lugar en solicitudes de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en Ciudad de México y quinto en embarazo infantil; Puebla suma siete casos de violencia ácida en 2022; piden penas de 40 años; en Puebla hubo mil 891 reportes de personas desaparecidas en 2021; silencian a balazos a 20 ediles y ex ediles en Puebla desde 2013; en Puebla Capital y otros 22 municipios de la entidad operan cinco cárteles; la Ibero Puebla reporta 15 feminicidios de julio a septiembre; roban una casa habitación cada 4 horas en Puebla en sexenio de AMLO.”

Y si a estos le sumamos las agresiones sexuales vividas por niñas y niños en diversas escuelas publicas y privadas, junto con los asesinatos del taquero en San Manuel, el asesinato de vecinos por un espacio del estacionamiento, las constantes agresiones, violencia, golpizas que se dan en todos los municipios de la metrópoli poblana por situaciones de tránsito intrascendentes por parte de conductoras y conductores enojados, frustrados, irritados, iracundos por la vida mas que por el tráfico, donde en cualquier momento viviremos o muertos o heridos por percances viales, pues es cada vez más violento el conductor y cada vez se siente cada vez más impune de que le hagan algo por su actuar.

Todo lo anterior es evidentemente la descomposición social que el Ejecutivo del Estado se niega a reconocer, tal vez en público, aunque al parecer en privado es igual, pues nada se está haciendo desde Gobernación, Igualdad Sustantiva, Salud, Bienestar, Educación, Fiscalía, Congreso del Estado y Municipios del Estado, ante la negativa del Ejecutivo los funcionarios se niegan a resolver lo que sucede en el Estado y por lo mismo están generando mayor descomposición social, pues nada se esté resolviendo, agravando cada vez más los fenómenos que motivan la descomposición social en la entidad.

Pero debemos de ser claros que la descomposición social no empezó en este 2022 ni tampoco es el actual régimen el responsable. Creo que la actual gestión estatal es responsable de no reconocer lo que los gobiernos anteriores han venido haciendo con Puebla. Existen enormes responsabilidades de todos los gobiernos anteriores y principalmente donde más se agravó todo, se descompuso todo, se rompieron los límites de todo, fue en el gobierno de Rafael Moreno Valle; fue allí donde se establecieron las bases de un estado en clara descomposición social. Es en ese régimen donde los medios de comunicación dejaron de tener autonomía editorial y se volvieron voceros del estado, fue en aquel gobierno donde se rompió con la autonomía de los poderes, haciendo de todos los poderes formales e informales, herramientas de un estado policía instaurado por el morenovallismo.

Otro rasgo de descomposición social es Puebla es que se institucionalizó desde el morenovallato la corrupción pues se pasó de la informalidad a la formalidad, haciendo de ese ejercicio una práctica necesaria para destrabar procesos, para la resolución de los asuntos y la solución de los conflictos; se conformó toda una estructura alterna de funcionarios públicos, políticos, partidos políticos, prestadores de servicios, empresas fantasmas, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación y organizaciones gremiales que sistematizaron la entrega de recursos para la campaña presidencial del difunto Moreno Valle, motivando a su paso, riquezas grotescas de quienes fueron parte de esa estructura alterna, quienes por cierto son o fueron titulares o son parte de diversas carteras del actual gobierno estatal, en sus diversos poderes y municipales, por lo cual se tiene garantizada la continuidad de aquel régimen morenovallista en Puebla.

El morenovallato y la descomposición social se institucionalizó formalmente desde la ley de responsabilidades y todo el marco jurídico de la administración pública, pues se ejecuta desde esa época hasta la actual la máxima de “para los amigos, justicia y gracia; para los enemigos, la ley a secas”, y hoy todo lo antes mencionado sigue vigente, por lo que el morenovallismo mutado al barbosismos esta más vivo y vigente que nunca, con una gran diferencia, hoy no se trabaja para llegar a la Presidencia de la República, hoy los herederos de Martha Erika y Rafael que están enquistados en todo el poder público poblano, sin tener grandes aspiraciones y carentes de ética y moral; sólo les interesa  seguir generando los medios sin importar el fin y mientras el morenovallismo mutado en barbosismo sigan activos hasta la medula del poder, difícilmente se podrá desmontar ese modelo de negocios corrupto y perverso que se tiene en Puebla, haciendo evidentemente que la descomposición social sea cada vez más grave.

No nos cansaremos en Voz Ciudadana por los Derechos Humanos (VCxDH), en decir, que todo esto no es tarea fácil ni se resuelve de manera inmediata, pero sí podemos tener una oportunidad si comenzamos a trabajar acciones de prevención de la violencia no solo de los delitos sino también de los derechos humanos; si construimos políticas publicas que generen en todos nosotros una cultura de la legalidad, de la paz, de la dignidad y de los derechos humanos y no solo voltear la cara a ver una pared donde decidimos ver que nada pasa.

Aquí les compartimos la videocolumna:

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