A diferencia de muchos analistas políticos y amigos que afirman que si el actual presidente municipal de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez no es impulsado por una coalisión electoral que incluya a todos los partidos de oposición de Morena, difícilmente podrá ganar la elección de gobernador en el estado de Puebla en el 2024.
Lo anterior en razón de que está visto que el PRI cada día se aleja más del PAN-PRD e inclusive de MC. Y también cada día están más cerca de Morena para formar un PRIMOR, que se hizo evidente en la luna de miel que al menos en la Cámara de Diputados tuvieron con las reformas para militarizar al país.
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Para el que escribe estas líneas no es fundamental la participación del PRI en una coalición opositora a Morena en el estado de Puebla. No niego que es importante y que sería lo ideal que además del PAN-PRD estuviera el PRI por los votos que representan en el estado de Puebla para el triunfo de Lalo en el 2024 en la elección del titular del poder ejecutivo estatal. Aunque de no lograr conjuntar al PRI en una importante coalición opositora no todo esté perdido.
¿Que tendría que hacer Lalo Rivera para ganar la gubernatura?
En primer lugar, sostener los buenos números que tiene en la capital del estado y la zona conurbada a la ciudad de Puebla. Ahí presenta extraordinarios números y sin duda esta zona es su bastión electoral. Los problemas se le presentan en el interior del estado. Tengo muy presente que en el año 2010 Rafael Moreno Valle tenía una situación idéntica para él y los partidos que lo apoyábamos PAN-PRD-NA-Convergencia. En ese momento yo era presidente estatal del PRD, por lo que pude ver las acciones que realizó Moreno Valle y los partidos para remontar 10 puntos porcentuales y ganar por la diferencia de otros 10 puntos a Javier López Zavala y al PRI.
¿Cómo se logró esta importante remontada? Puedo señalar en primera persona porque lo viví y fui testigo de cómo se trabajó el interior del estado y fue con operadores políticos profesionales. Y quiero revivir unos días antes del registro de los candidatos de esa elección del 2010. Tuvimos una reunión de trabajo el comité ejecutivo estatal del PRD con Rafael Moreno Valle para revisar el tamaño y capacidad de ganar los 56 municipios que encabezaría mi partido la candidatura a presidente municipal dentro de los 217 municipios del estado. Era ya avanzada la noche y la reunión fue en el restaurante del Hotel Mesón del Angel hoy Marriot de la Avenida Hermanos Serdán.
Antes de iniciar el análisis y discusión de cada uno de los perfiles, Rafael me presentó a un operador que había recorrido los municipios donde encabezaría el PRD la candidatura. La persona que conocí esa noche se llama Néstor Gordillo, quien le entregó una carpeta color azul al futuro gobernador de Puebla. Fuimos repasando municipio por municipio y esa carpeta contenía el nombre de cada uno de los perfiles mejor posicionados en dichas demarcaciones y sus posibilidades de ganar con la aceptación de los habitantes de cada lugar.
Me sorprendió la información que tenía ya que era evidente que había recorrido cada municipio y había estudiado cada detalle de estos perfiles mejor posicionados. Esta información cuando era coincidente con la de mi partido -que fue en la mayoría de los casos-, el precandidato era palomeado. Y cuando no, se iniciaba una discusión en la cual Néstor Gordillo justificaba con conocimiento del terreno que pisábamos; por qué sí, o por qué no era conveniente un determinado aspirante.
Operadores como el que menciono requiere Lalo Rivera para incursionar en todo el territorio poblano y hacerse acompañar de los mejores candidatos en cada una de las elecciones que habrá en ese 2024. Recordemos que en este 2024 tendremos elecciones locales y federales. El mejor candidato en cada municipio o distrito te suma en las elecciones estatales, esa es la clave.
Hay otro ejemplo de operadores políticos profesionales, pero por cuestión de espacio en esta columna lo narraré en otra entrega.