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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El caso Meztli Sarabia

Como es costumbre, los investigadores se concentran en la mecánica de los hechos y no en su origen

Mauricio Saldaña

Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.

Miércoles, Septiembre 21, 2022

Expongo algunos elementos que no han sido publicados con la coherencia debida en distintos medios de comunicación, ya sea por incapacidad de quienes redactan, conveniencia de sus directivos o, como diría Nemesio Oseguera, porque el miedo es más barato que el dinero.

La especie se centra en la ejecución de Meztli Sarabia, el 29 de junio de 2017. Como es costumbre en los investigadores, llevan una larga temporada concentrados en lo trivial, en la mecánica de los hechos, no en el origen de los mismos.

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Como usted recordará, el 29 de junio de ese año, un grupo de cuatro personas arribó al Mercado Hidalgo en Puebla capital y se apersonaron en las oficinas de la organización que controla tal lugar, la Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de Octubre” (UPVA-28), cuya cabeza visible es Rubén Sarabia Sánchez.

Al estar en las oficinas en comento, alguno de los visitantes preguntó por Meztli Sarabia Reyna, hija de Rubén Sarabia. Una vez que hubo confirmación verbal de quién era, le dispararon a la cabeza y al abdomen.

En la ruta de escape, dispararon a otra persona más y finalmente, se retiraron a bordo de varios vehículos, sin correr ni llamar la atención. Los sicarios usaron silenciadores en sus armas. El trabajo fue bien ejecutado, influyendo un poderoso estímulo: si cometían un error, tales personajes habrían sido linchados en minutos.

Sarabia Reyna murió y el testimonio de distintas personas señala que junto a su cadáver, una cartulina rezaba: “Esto les pasara a todos los que apoyen Simitrio. Sigues tu Simitrio y a los que apoyen a Simitrio. Fuera la 28 (sic)”.

Es evidente que nadie esperaba que la hija de Rubén Sarabia fuera ejecutada en las entrañas del Mercado Hidalgo, de ahí la efectividad del factor sorpresa por parte de los atacantes, aunque no deja de ser inadmisible que la hija del referente de aquel mercado no contara con al menos dos escoltas, cubriendo el acceso a su oficina.

En cuestión de horas se armó una intensa movilización que lo mismo impactó en la Secretaría General de Gobierno en Puebla que en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación federal.

La versión del experto

Antes que nada, apunte usted dos datos básicos: el 29 de junio de 2017 estaba como gobernador Antonio Gali Fayad y en el Ayuntamiento cobraba como alcalde, Luis Banck Serrato. Ambos formaban parte del personal que Rafael Moreno Valle había colocado en su grupo de trabajo como gobernador, previo análisis que desarrolló Luis Carlos Ugalde, dueño de Integralia.

Pasemos a lo propiamente ministerial. Al interior de la Fiscalía estatal, un individuo recibió la encomienda de “investigar” lo que había ocurrido en el Mercado Hidalgo. Revisando el archivo, encuentro que aquel personaje estaba más al pendiente de sus salones de fiesta que de investigar ejecuciones.

Tras sus pesquisas, el personaje “encontró” el móvil de la ejecución: un grupo de seis personas intentó vender narcóticos al interior del mercado y Sarabia Reyna no lo permitió, lo que originó que se diera la ejecución, como consecuencia final de un enfrentamiento entre dos bandos.

Aparecieron cuatro personas detenidas en el estado de Tlaxcala, al encontrarse a bordo de uno de los vehículos con los que el grupo de sicarios salió de la zona, lo cual, de ninguna manera quiere decir que por ese motivo, fueran participantes en el atentado.

La especie apuntó que los sicarios arribaron desde el Estado de México y fueron concentrados en un domicilio ubicado en San Martín Texmelucan. De ahí partieron a cumplir con su encomienda al Mercado Hidalgo.

Nueve meses después de la ejecución fue detenido un muchacho, nativo de Ciudad Netzahualcóyotl, Estado de México, junto a su pareja. Estos jóvenes fueron procesados formalmente por el delito.

Según el investigador, la chica era un halcón y fue liberada en octubre de 2018. En enero de 2019, otra mujer fue vinculada a proceso “como la presunta autora intelectual”, siendo liberada el 6 de julio de 2021. El muchacho de Neza fue finalmente liberado en días recientes.

Como podrá usted observar, se trató de una investigación impecable de principio a fin, un auténtico homenaje a la criminalística, la criminología y al Debido Proceso. El recordado maestro Carlos Tornero seguramente lloraría de viva felicidad, si hubiera presenciado ese huracán de talento investigativo.

Los hilos que nadie ve

Ofrezco a su amable consideración algunos componentes que pudieran ser de utilidad en la reflexión sobre el caso Sarabia Reyna. Juntos hagamos un flashback:

Era 2012 y Joaquín Arenal dejó la delegación de la Estación Metropolitana del CISEN en la Ciudad de México. Pasó el tiempo y unos meses después, recomendado por la profesora Elba Esther Gordillo, pasó a visitar a Rafael Moreno Valle.

Arenal sabía lo que hacía: había empezado desde mero abajo en la estructura del Centro y no paró hasta la dirección de Investigación. En las oficinas de Moreno Valle le mostraron ese desfiguro que se llamaba Centro de Análisis y Prospectiva, que no era otra cosa que un área de inteligencia estatal.

Todos los gobiernos estatales en México han tenido y tienen su área de inteligencia y cada gobernador le pone el nombre que le parezca más rimbombante o más pétreo. Ideado por las mentes brillantes de Moreno Valle que después deslumbraron a los poderes públicos actuales, el Centro terminó en un desastre, a velocidad de bólido.

Arenal vio ese desaguisado y pidió recursos para arreglarlo. Llegó el dinero y ahora sí, en manos de un experto, el Centro empezó a funcionar. Pero algo falló en la ecuación. Es absolutamente normal que, hasta el día de hoy, todo gobernador vigile electrónicamente a sus rivales y a sus amigos, sin omitir a sus familias, pero la ciencia estriba en para qué.

En la práctica, Arenal tenía dos jefes y uno de ellos recibía todo lo que el Centro procesaba antes de que siquiera Moreno Valle supiera qué ocurría. De ahí a que en febrero de 2013, el Centro tuviera un hijo no deseado, solo hubo un paso.

Ese Centro paralelo tuvo tres nodos: el primero se instaló en la Primera Cerrada del Cadete Vicente Suárez 2103, a unos pasos de la Parroquia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

El segundo nodo se abrió en la calle Acatlán 104, departamento 4B en la colonia La Paz. El tercero, muy pequeño, en Diagonal Defensores de la República 857. Y se prepararon algunas camionetas para vigilancia móvil.

El propósito de este Centro paralelo era exactamente el mismo de aquel que lo incubó, pero con la diferencia de que en el primero se podía trabajar sin ninguna clase de obstáculo. El dinero fluía y nadie hacía preguntas incómodas.

Es importante señalar que Arenal, como cualquier hombre curtido en el CISEN, se limitaba a hacer su trabajo de la manera más efectiva y solo hacía lo que se debe hacer: entregar productos de inteligencia para que alguien más tome decisiones.

Pero Arenal entregaba la información correcta al hombre equivocado. Es evidente que el experto en inteligencia sabía lo que hacía y no era ingenuo, pero probablemente no entendió lo que podría ocurrir con el seguimiento preciso que supervisaba y de los resultados que se generarían con su actividad profesional.

Hay una puntual diferencia entre confeccionar productos de inteligencia para la seguridad y preparar entregables para que un día cualquiera, comiencen a rodar cabezas.

El 3 de junio de 2017 murió Joaquín Arenal, con el Centro paralelo sumergido en un mar de problemas y con una clara desviación de lo que es la inteligencia con fines de seguridad para migrar a la inteligencia con propósitos que se inscriben en lo borroso.

Para ir al punto neurálgico, será menester presentarle una imagen. Aquí verá un dashboard clásico de un software de inteligencia, el Galileo RCS, que le permite al encargado de manejar la operación cotidiana, la información de una persona a la que se le da seguimiento:

Ejemplo de un dashboard contenido en un software de vigilancia electrónica

Como usted podrá observar, se tiene posibilidad de conocer lo que el objetivo (la persona a la que se vigila) trae en su teléfono celular, incluyendo las capturas de pantalla, el directorio de sus contactos o los sitios web que visitó, sin olvidar sus mensajes de chat y SMS.

Claro está que es de rutina entrar al muro de Facebook de la persona monitoreada y ni qué decirle de WhatsApp, por ejemplo. Por cierto, tenga cuidado con lo que sube a su Face. Y si no me va a hacer caso, al menos cámbiele la contraseña con frecuencia.

De más está agregar que el software permite ubicar la posición de la persona, cada determinado tiempo. Si apaga el celular, se alerta del último punto adonde estaba la persona cuando lo apagó. Y si el técnico dispone de un patch llamado Captor, puede abrir a distancia el micrófono del celular, aun cuando el usuario lo tenga apagado.

Ahora, le invito a que piense, uniendo las piezas apropiadamente:

1. Dos centros de inteligencia operaban paralelamente a nivel Puebla capital: uno con ciertos candados legales, además de que podría dejar rastros en determinado momento y otro, que a diferencia del primero, contaba con la libertad para hacer lo que el encargado quisiera.

2. En el caso del Centro paralelo, no tendría mayor gracia ni dificultad técnica vigilar a la UPVA-28 y a sus mandamases. Ni siquiera habría que acercarse al mercado. A través de sus teléfonos celulares, se obtuvo un torrente de información.

3. Si alguien tomó la decisión de ejecutar a Sarabia Reyna, es perfectamente factible que hubiera recibido información de inteligencia proveniente del Centro paralelo y con ello, pudiera emprender un atentado en condiciones idóneas de oportunidad, velocidad y precisión.

4. Los sicarios sabían lo que hacían y estaban dispuestos a cumplir su encargo. Quien los envió, contaba con datos puntuales sobre la persona a ejecutar y esos elementos debían ser veraces, porque el atentado se cometería en el mismísimo Mercado Hidalgo. Éste es un factor que exhibe un seguimiento profesional de las rutinas de la víctima.

Tal vez, “Los 14´s” puedan aportar algo de información al respecto, en el entendido que dos personas más podrían saber del tema: uno está recluido en Oaxaca y el otro en Durango. Y no lo olvide: el Centro paralelo solo generaba inteligencia, pero el que decidía qué hacer, era otro. Tampoco se trata de inventar culpables, práctica arraigada en política.

 

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