Lo mejor que puede hacer un país es contar con un sistema educativo nacional soportado en la educación pública, de calidad y para todos. Mientras esto no suceda, la presencia de la educación particular no solo debe tolerarse, sino apreciarse en el aporte fundamental que hace a la sociedad.
Si a nivel nacional es evidente la importancia que tienen las Instituciones de Educación Superior (IES) de financiamiento particular para Puebla, su presencia resulta estratégica, no solo en lo que corresponde a su función educativa, sino, también, por la derrama económica que provoca.
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Aun cuando soy un convencido de que contar no es evaluar, quisiera aprovechar la reciente publicación del documento “Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2021–2022”, a cargo de la Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa de la Propia SEP Federal para recuperar algunos datos que evidencian la importancia de las IES Particulares en Puebla. No habrá que perder de vista, que el contenido de esta publicación, es oficial, y que se integra, sobre la base de la información colectada a través del formato 911.
Exploremos primero el nivel nacional para contar con una aproximación. En la modalidad escolarizada se reporta lo siguiente: a) el 28% de la población estudiantil de nivel superior (1,138,014 personas) es atendido por IES Particulares; b) 150,244 docentes, (38%) prestan servicios en estas instituciones. Ambos porcentajes de participación, son importantes; sin embargo, se elevan considerablemente cuando se trata de la modalidad no escolarizada: a) la población estudiantil atendida, llega al 64% (679,023 personas); y b) la participación de docentes de IES Particulares llega hasta el 73% (64,900 personas). Aquí una panorámica que evidencia la importancia que este tipo de IES representa para un Sistema Educativo Nacional que es incapaz de cubrir las necesidades actuales de la sociedad, tanto en cobertura como calidad.
Para el caso de Puebla, las cifras, alcanzan niveles mucho más elevados: En modalidad escolarizada, a) el 38% estudiantes (97,999) se encuentran inscritos en Instituciones Particulares; b) 10,345 docentes (54% del total estatal) se encuentran colaborando en 247 escuelas (70% estatal) particulares. De la misma forma que a nivel federal, la modalidad no escolarizada en Puebla, revela cifras mucho mayores: a) el número de estudiantes inscritos, se dispara, llegando a 77% (67,615 personas); b) en cuanto a docentes, un total de 3,932 (83%), encuentran un espacio laboral y desarrollo en ellas
Insisto, son registros en la lógica del conteo y no de la evaluación, sin embargo, ofrecen una primera mirada que vislumbra la importante presencia de las Instituciones de Educación Superior de financiamiento privado. Podrían intentarse balbuceos de análisis, en las prácticas diferenciadas entre Instituciones Públicas y Particulares, pero apenas superficiales con esta fuente. Como ejemplo de intento de análisis, podemos decir, que, en educación superior escolarizada de financiamiento privado, hay una relación de nueve estudiantes por cada docente, mientras que, en las instituciones de financiamiento privado, el número atendido por docente, sube hasta los 18 alumnos. Cabe señalar que esta razón de estudiantes atendidos por docente, se mantiene en la sumatoria, total estatal, agregando todos los niveles educativos, se observa, que: en educación privada es de once estudiantes por docente, mientras en la escuela pública es de veintidós estudiantes por docente.
Como complemento de lo anterior, y contrario al discurso de pretender una educación de sostenimiento público, al revisar el comportamiento del gasto federal en educación superior, se aprecia que viene en descenso, pasando de 68.3 mil pesos, para el ciclo 2020-2021, a 54.3 mil pesos para 2021-2022 y un preliminar de 53.6 miles para 2022-2023. Estas cifras, generan dudas sobre el futuro de la educación superior pública, y de lo acertado de la postura del actual gobierno, en donde se excluye del escenario, a las IES Particulares.
Si de reforzar el análisis de trata, acudan a la página 49 y revisen la tabla de la evolución del gasto en educación, relacionada con el PIB: se aprecia la misma tendencia descendente, iniciando con 4.8 para 2020, pasando a 4.4 en 2021 y proyectada al año 2023, baja a 4.3. Resulta interesante que, la tendencia del gasto privado incluido en esta misma tabla, muestre no solo mantenerse sino incluso un leve incremento: partiendo de 1.1 en 2020, pasando a 1.2 en 2021 y manteniendo ese 1.2 para 2022.
Cabe reiterar, soy un convencido de la necesidad de contar con una educación pública de calidad, lo suficientemente fuerte, que represente, para estudiantes, docentes y profesionales asociados a la gestión académica y escolar, la opción perfecta de desarrollo; sin embargo, con estas señales, la preocupación va en aumento.
Gracias por el documento de publicación anual, sin embargo, queda al descubierto una vez más, la necesidad de contar con un organismo para la evaluación del Sistema Educativo Nacional. Mientras no exista, se corre el riesgo de dar palos de ciego; no podemos mejorar lo que se oculta o desconoce.
¡Viva México!