Eran principios del año 2011. Terminábamos de repartir cena en lo que en ese entonces era el área de urgencias del hospital público de especialidad infantil. La fundación tenía poco más de un año de haberse formado; solo repartimos cena los días jueves. En eso, se acerca una trabajadora social del hospital y nos dice: "He visto que vienen todas las semanas a dar cena, y quería pedir su ayuda para comprar una medicina que necesita un niño con cáncer, medicina que ahora el hospital no tiene y que le urge a ese niño".
En ese momento, ante la petición de esa trabajadora social, yo me quedé pensando, como escudriñando sus palabras y planteando rutas a seguir; Eddy Borja que no conoce la negatividad automáticamente dijo que sí; Javier Velázquez que está hecho de esencia de súper héroe con un par de llamadas ya la había conseguido.
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Y fue ahí, a principios del año 2011 que inició una muy larga lista de niños y niñas a los que hemos tenido el privilegio de ayudar en su lucha contra el cáncer.
Apenas hace unos días, pudimos ayudar a Ana Lilia, una pequeña que padece Linfoma de Burkitt, que es un tipo de cáncer sumamente raro. La metodología a seguir fue la de siempre: nos contacta el área de Trabajo Social del hospital; rectificamos que sea un caso de extrema urgencia y extrema pobreza; y a empezar a tocar puertas pidiendo ayuda para llegar al monto que cueste lo que se necesita.
Muchas de esas puertas nunca se abren, pero afortunadamente hay puertas que se expanden de par en par y con enorme generosidad se brindan para ayudar. Como en el caso de Ana Lilia, que gracias al enorme corazón de gente buena hoy la niña tiene oportunidad de seguir luchando contra esa terrible enfermedad. Y yo seguiré tocando puertas para seguir apoyando a Anita hasta que venza por completo el cáncer que la aqueja.
Y así como este caso, hay muchos casos más, muchísimos. Y no importa quién esté en el gobierno, o de qué partido, la escasez de medicamentos oncológicos para niños es un mal de siempre. Lo más triste no es sí mismo la falta de medicamentos, sino, la indiferencia y apatía de los diferentes sectores sociales, principalmente de quienes gobiernan, cuyo deber es velar por el bienestar integral de la niñez, sobre todo de la más vulnerable.
He escuchado que en el Congreso del Estado surgió una iniciativa para hacer un fondo que ayude a niños y niñas con cáncer en situación de pobreza. Si es así, lo celebro. Si es algo auténtico, transparente y real, yo mismo me sumaría para dar todo el apoyo. Y estoy convencido que ya no se puede ignorar a la sociedad civil en materia legislativa, al contrario, se debe hacer sinergia para obtener el mejor resultado. Seguiré este tema en posteriores artículos.
¿Saben? El viernes 26 de agosto, Ana Lilia cumple 15 años. ¿Te imaginas lo que debe ser para una niña pasar un cumpleaños tan importante en la cama de un hospital luchando contra el cáncer? Obviamente no dejaremos pasar la fecha desapercibida, y trataremos de hacer algo especial para ella. Con gusto, te compartimos el enorme privilegio de ser parte de la magia. Si puedes sumarte para festejar a Anita, contáctame.
Rescoldos
Si algún político o política de cualquier nivel de gobierno, quiere ayudar genuinamente a los niños y niñas con cáncer, recibirá el apoyo y el reconocimiento social por hacer su trabajo. Si no es así, serán señalados y señaladas de forma incisiva, pues, ¿saben qué es peor que los niños con cáncer? Un político que quiera lucrar con ellos.
@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com