Vamos de lo particular a lo general. Un par de anécdotas:
Siendo gobernador el doctor Alfredo Toxqui, un día lo encuentro en el supermercado con su carrito. Su esposa, Sarita estaba unos metros más allá, viendo unos productos. Lo saludo.
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-¿Cómo le va señor Gobernador?
- “Pues mire aquí, (y esboza una leve sonrisa) comprando el mandado… (y agrega, bajando un poco la voz y convirtiendo la sonrisa en carcajada) todos lo hacemos, sólo que algunos lo niegan...” Un par de comentarios más y nos despedimos.
La otra:
Ocho de la mañana. El gobernador Melquiades Morales preside la junta diaria sobre seguridad con otros cinco funcionarios. Al final, brevemente, revisa un folder con alguna correspondencia. Lee una carta del exgobernador Alfredo Toxqui. Lee y comenta:
-Ah… nuestro amigo, don Alfredo, el doctor Toxqui. Sencillo como siempre, nos pide ayudar a su hermana en un asunto de trabajo. Claro que lo vamos a ayudar.
Y en ese instante da instrucción para que a tal hora lo comuniquen con la persona interesada y se atienda su asunto.
Dos casos donde la sencillez y ejecutividad van de la mano.
Sin duda que estas y otras cualidades hicieron que ambos exgobernadores sean bien recordados al paso del tiempo, este que suele ser la mejor balanza y sinodal de los seres humanos en general, y de los gobernantes en particular. Y el juicio del tiempo es implacable.
Sus estilos, además, encarnaron muchas de las características de la cultura poblana, factor que explica también la forma en que se desenvolvieron en el ejercicio del poder y después del mismo.
Viene esto a cuento por el desempeño del gobernador Luis Miguel Barbosa. De modos y modales diferentes de los mencionados, se observa sin embargo un ejercicio del poder directo, pragmático y con resultados.
Prácticamente no hay día en que dé cuenta de cómo encara problemas de toda índole, de diferentes dimensiones, de alguna manera siguiendo ciertas formas y pautas del ejercicio presidencial.
Da muestras de entender bien el ejercicio de la comunicación personal, esa habilidad y práctica que es tan efectiva como indelegable.
Atiende de modo personal temas de educación, salud, laborales, empresariales, desempeño de su equipo de gobierno, asuntos de presidentes municipales, el estado de las prisiones, el curso de juicios a delincuentes, problemas de vialidad y seguridad, presupuestos, leyes, en fin, prácticamente todo el universo del arte de gobernar.
Y esto es lo de todos los días.
Esta multiplicidad de tareas en el mundo cotidiano, aquí y en el interior del estado, sin duda lo ha vuelto conocido, y en su momento lo necesario sería ser reconocido.
Este punto, el conocimiento y el reconocimiento, es quizá un talón de Aquiles de la actual administración.
No porque lo necesite, ciertamente, está a poco más de la mitad de su gobierno hay que decirlo, pero probablemente sería un acto de justicia.
Es decir, debería marchar de modo natural y en paralelo, su voluntad de trabajo, omnipresente y con resultados, con una buena y justa apreciación y valoración de su desempeño.
Como que existe ahí una parte oscura de su administración, de cuyos resultados no tiene plena conciencia el hombre de la calle.
Es cierto, el factor seguridad no está atendido en forma debida y satisfactoria, pero es evidente, hay muestras de que tampoco lo deja de lado el gobernante, lo aborda con frecuencia con conocimiento y a detalle.
Quizá sería preciso aquí un equipo con mayor profesionalismo, rigurosidad y disciplina; y concomitante un sistema de evaluación y seguimiento permanente.
Otro punto es la rotación frecuente de funcionarios prácticamente en todas las dependencias. Este problema, quizá adolece de una deficiente comunicación interna en el equipo, es decir, qué quiere de su gabinete, cómo, quién y cómo evalúa a sus colaboradores.
Se registran fallas en las designaciones y relevos, como que los responsables no fueron ni bien evaluados, ni se escogió a los mejores ni hubo los resultados esperados. Este lunar está en tiempo de ser sometido a cirugía. Con doble criterio y mayor rigor.
Pero de un vistazo general a la marcha del gobernante y su equipo en lo que va del sexenio, podríamos coincidir en que, con un comienzo trastabillante al inicio, ha tomado un ritmo en varios aspectos con buenos resultados y hasta con puntos satisfactorios en algunos.
Se advierte voluntad de trabajo, pero le hace falta proyectar justamente estas dos cosas: la voluntad y el trabajo, o sea, volver tangible lo que por ahora no lo es tanto.