La movilidad urbana es el conjunto de desplazamientos de personas y mercancías que se producen en una ciudad con el objetivo de salvar la distancia que separa los lugares. Estos desplazamientos son realizados a pie o en diferentes medios o sistemas de transporte: bicicleta, coche, autobús, metro, etc.
En Europa donde me encuentro ahora, he podido observar en algunas ciudades como Barcelona en España, Ginebra en Suiza y Frankfurt y Coburgo en Alemania, cómo la movilidad de los habitantes de esos lugares se rige por sus sistemas de transporte, todos adecuados para el traslado con seguridad y comodidad de las personas.
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Estos sistemas de transporte son similares en las grandes urbes, es decir, tienen autobuses, autobuses articulados, tranvías, metro y trenes, todos interconectados en ciertos lugares para proveer un abanico de posibilidades dentro y fuera de las ciudades. Aunado a estos, la bicicleta, la motocicleta y el patín eléctrico además del automóvil, conforman una gama de modos de transporte rápido y eficiente.
El servicio que presta el transporte público lo regula el Estado impidiendo que vehículos inseguros o de otro tipo lo hagan, además de una vigilancia en toda su operación (velocidad, recorridos y tiempos).
Al usarlos, pude darme cuenta de su eficiente servicio, proporcionan información dentro de los vehículos que permite saber de antemano las paradas obligadas, no en cualquier lugar, y el tiempo en el que llegará el vehículo al destino siguiente. Lo mismo sucede en los paraderos: en Barcelona sus vialidades son amplias, tiene una estructura ortogonal y sus esquinas en pancoupé que se aprovechan para estacionamiento.
En este sistema, el usuario conoce el tiempo de llegada de cualquier ruta que pase por el lugar. En los otros sistemas tienen horarios específicos de paso y así el interesado sabe exactamente en qué momento estar para que pueda tomar el transporte sin largas esperas; desde luego la población está educada para el mejor aprovechamiento de ellos y conservarlos en las mejores condiciones posibles.
El costo no es económico para quienes vamos por poco tiempo, ya que ellos cuentan con ciertos subsidios para estudiantes y personas jubiladas y existen varias opciones, por tiempo, por día o días y puede emplearse el mismo boleto en autobús, metro o tranvía, por zonas. En Ginebra por ejemplo a los turistas se les otorga por parte de los hoteles un pase individual y se puede tener acceso a todos los modos de transporte: autobús, metro, tranvía e incluso a embarcaciones que cruzan de un lado a otro una pequeña porción del Lago Léman, esto es muy bueno porque su costo es elevado.
En Frankfurt, Alemania, la movilidad en el transporte es muy semejante a la de Ginebra Suiza. Sus vialidades son amplias con un excelente mobiliario urbano y señalética en buen estado como en los otros lugares y ubicada en los sitios adecuados; desde luego se le da prioridad al peatón y a personas con movilidad reducida. Aquí el Estado renta los patines eléctricos que en estas tres ciudades se emplean mucho, también la bicicleta es muy usada por todo tipo de personas y puede uno ver a hombres de traje o mujeres de vestido para ir al trabajo en bicicleta sin ningún problema ya que este vehículo forma parte de su cultura en cuanto a desplazamiento urbano e incluso rural.
Los hábitos de movilidad están influenciados por la infraestructura urbana. Reconocer el concepto de accesibilidad como fin principal debería reorientar la problemática y mirarla como todo un sistema allá en Puebla, donde es importante realizar un diagnóstico y un análisis sistémico que permita que otros factores se incluyan para intentar resolver el problema; la legislación, vigilancia y la técnica, pero, sobre todo, la educación y seguridad vial.
Se debe reestructurar el funcionamiento de la ciudad, principalmente el sistema de transporte público; establecer un único modelo y no permitir más el minibús, el microbús ni las Van porque son inapropiadas, inseguras, saturan las vialidades y son vehículos muy contaminantes.
El transporte público es fundamental en la movilidad. En él se traslada la mayor parte de la población, sin embargo, su nivel de eficiencia en la ciudad de Puebla y zona conurbada es muy bajo, porque su crecimiento ha sido desordenado, el diseño de las rutas no ha estado sustentado en una planeación estratégica con estudios de origen y destino actualizados, de tal manera que, éstas se crean generalmente a partir de los permisionarios que sólo ven por rentabilidad y no por prestar un servicio eficiente, digno y de calidad.
Cualquier mejora en el transporte público en infraestructura, mobiliario, señalamiento y rutas, debe estar en manos de un grupo técnico que entienda y analice los distintos factores que influyen en una movilidad ordenada y segura.
No se debe ver como algo normal el funcionamiento actual, es necesario e imprescindible que se reestructure todo el sistema de movilidad urbana para tener una ciudad más incluyente para vivir.
Desgraciadamente no se dará de la noche a la mañana porque las costumbres de la población y de los prestadores de servicio son difíciles de modificar y si a esto le sumamos los intereses políticos, de grupo e individuales que tienen injerencia en el transporte público, deriva en una tarea titánica el mejorar la situación.