Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Formación ética, alternativa ante la expulsión

La escuela tiene que equilibrar entre impartir contenidos y formar éticamente a sus estudiantes

Laura Angélica Bárcenas Pozos

Doctora en Educación, Maestra en Educación Superior y Profesora de Educación Media Básica en Matemáticas. Profesora de todos los niveles educativos. En la Ibero-Puebla coordina Orientación Educativa, Formación docente y es académica de tiempo completo

Domingo, Junio 12, 2022

Dados los acontecimientos que se presentaron la semana pasada en el entorno local e internacional, las autoridades han considerado la posibilidad de retornar a la medida de “operativo mochila”, en donde las mochilas que utilizan los estudiantes para llevar sus materiales escolares son revisadas minuciosamente para asegurar que los estudiantes no introduzcan a la escuela sustancias adictivas, armas o algún objeto con el que se puedan defender, en el menor de los casos, o que busquen dañar intencionalmente a sus compañeros e incluso a sus profesores, en un caso mayor.

Como todos sabemos, en el pasado ya se ha puesto en función este “operativo mochila”, pero se omitió de la práctica escolar, porque además de que implica mucho tiempo, se considera una medida nociva pues se está tratando a los estudiantes como delincuentes, al sospechar que son capaces de introducir a la escuela objetos no permitidos que están orientados a dañar a terceros. Y la desconfianza genera desconfianza. Los estudiantes, empiezan a desconfiar de sus profesores y los directivos, pero sobre todo empiezan a desconfiar de sus propios compañeros y junto con los estudiantes, sus padres contribuyen desde su postura externa a más desconfianza, generando un ambiente tenso en el clima escolar.

Más artículos del autor

Desde mi óptica el “operativo mochila” no es la medida adecuada. Considero junto con otros muchos académicos, que además estudian la formación de valores y los aspectos éticos de la educación, que justamente, educar es la clave. Cuando decimos que educar es la clave nos referimos a diferentes actividades que les comento a continuación:

a) Considerar la reflexión de nuestras acciones, así como de las acciones de los otros y sus consecuencias. Junto con las reflexiones,

b) las escuelas deberían abrir espacios para que los estudiantes hablen de estos actos y otras acciones no éticas cuyas consecuencias afectan a todos, aunque sea en diferente medida.

c) Discutir qué debe hacer el afectado y qué debe hacer el agresor, además de qué deben hacer sus padres y qué las autoridades educativas.

d) Revisar las normas y discutir si son pertinentes a los tiempos, y que los estudiantes se hagan conscientes de qué está permitido y por qué, y qué no y por qué.

e) En estas sesiones debemos aprender a escuchar, pero escuchar realmente, tratando de entender qué llevó a una persona a actuar en contra de otra, aunque haya sido sólo una agresión verbal, y sobre todo si ha sido una agresión física y violenta. Dentro o fuera de la escuela.

f) Formar a los estudiantes en la negociación, es decir, no sólo reflexionar y exponer los puntos de conflicto, sino proponerles que negocien sobre lo que no les gusta del otro, o sobre los aspectos por lo que se ha dado el conflicto y qué están dispuestos a hacer para mejorar la situación.

g) Enseñar que el conflicto siempre puede estar ahí, pero que no es necesariamente negativo, sino que tenemos que aprender a vivir con este y además debemos aprender a buscar soluciones que los disminuyan o lo diluyan para tener una mejor convivencia.

h) Hablar sobre que, cuando alguien se sale con la suya, seguramente habrá pasado sobre otro, el afectado. Y si no hay consecuencia para el agresor, podrá creer que es una buena forma de llevar la vida.

i) Mostrar que pedir perdón cuando se ha lastimado a alguien no es debilidad, sino es ser cabal con los otros, pero sobre todo con uno mismo. Cuando se pide perdón, se reconoce que se ha cometido una falta y se ha dañado a otro u otros, de forma intencional o sin haberlo querido hacer, pero se ha lastimado, y reconocer que cada uno de nosotros es capaz de dañar a otro, es reconocerse humano; sin embargo, está el recurso de saber pedir a otro un perdón, que se hace necesario en una sana convivencia.

j) También está la otra parte, la de perdonar; también hay que aprender a perdonar y reconocer que el agresor se ha equivocado, y que busque el perdón del afectado o no, hay que perdonarlo para no generar rencores que pueden mal orientar las decisiones e incluso la vida.

k) La escuela también tiene que trabajar con los padres dando ideas de cómo educar a sus hijos, hablar de consecuencias, no sólo de nuestros actos, sino de una formación (o deformación) que no nos ubica como humanos, que cometen errores, que se equivocan, que no siempre aciertan y en estas acciones podemos afectar a terceros, con o sin intensión de por medio. Que los padres aprendan a ser guía de las decisiones de sus hijos y también de sus consecuencias. Que nunca solapen a los hijos, con mentiras, con encubrimientos, con ponerse una venda en los ojos que no permite ver esos pequeños errores, que después se pueden convertir en graves acciones.

l) De igual forma los docentes y directivos tienen que ser ejemplo de buen ser humano, y eso implica aceptar cuando se cometen errores y disculparse por eso, también buscar cómo enmendar esas acciones.

m) Los padres y madres también tienen que mostrarse humanos, con un mayor nivel de responsabilidad sobre sus acciones y sobre lo que éticamente están enseñando a sus hijos.

En los últimos años hemos estado muy preocupados por aprobar las pruebas internacionales, y claro que eso es importante; sin embargo, hemos dejado de lado la formación para una sana convivencia y generar una sociedad estable es todavía más importante que alcanzan los puntajes deseables de la evaluación. Por eso creo que la escuela tiene que equilibrar entre impartir contenidos y formar éticamente a sus estudiantes. Así que al menos yo aplaudo a esa escuela que no expulsó a estudiantes agresores en los hechos de la semana pasada, aunque espero que empiecen a implementar acciones para formar éticamente a todos sus estudiantes y a la comunidad escolar, pues esta decisión es urgente.

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Sus comentarios son bienvenidos.

Vistas: 726
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs