Opinión

La portada de Milenio

Jueves, Mayo 26, 2022
Leer más sobre Rafael Alfaro Izarraraz
El medio transformó una imagen con significado histórico y político en una imagen con carga de poder
Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.
La portada de Milenio

La política editorial de un medio de comunicación no está necesariamente en lo que explícitamente señala el editorial. La política se aprecia sobre todo en la composición de la información y en el privilegio que se le concede a una información sobre otra. Dentro de esta jerarquización de la información se incluye la imagen que acompaña a la información o, en ocasiones, la misma imagen es usada como representación o sentido de lo que se desea transmitir ya sea de manera directa o a través de técnicas subliminales de propaganda. La intención del mensaje no siempre está explícitamente expuesta, aunque en ocasiones la imagen dice más que mil palabras.

La jerarquización de la información, las imágenes que acompañan la información como la composición de las imágenes de cualquier portada no son abstracciones, cosas que se ordenan solas. Se trata de creaciones humanamente e intencionalmente ejecutadas a través de la organización del trabajo en una empresa o institución cualquiera. Y la vida humana se encuentra también distribuida en escalas sociales en donde quienes ejercen cierto poder se encuentran ubicados en la parte alta de esa escala social. Ese poder se puede utilizar para bien o para mal, todo depende de circunstancias específicas.

Alex Schlenker (Cartografía visual del poder), quien habla estrictamente de la fotografía, dice que entre el fotógrafo y el fotografiado se encierra una cierta relación de poder entre el que retrata y el retratado. El fotógrafo por su cuenta o por encargo cumple una actividad que nada tiene de estética en la fotografía social, aunque puede poseer cierta magia que activa nuestros gustos estéticos. Antes de activar el “click” de la cámara, el fotógrafo recibió una formación que activa su mirada y la manera de enfocar y encuadrar la imagen, así como la imagen misma que reproduce, sin generalizar, el poder.

En general, el instrumento (la cámara) con el que se toma una imagen tiene por origen las naciones europeas y estadounidense y el objeto de las funciones de ese aparato es reproducir el sentido que la realidad posee bajo un momento histórico cualquiera. La tecnología nunca tiene como propósito la autodestrucción, salvo contadas excepciones. Las imágenes que reproduce son las de las élites que se distribuyen masivamente por todo el mundo y, por otro lado, las imágenes de las naciones periféricas que dan muestra de la existencia de dos dimensiones sociales encuadradas en una misma realidad colonizada: los intereses de las élites criollas.

En su reciente visita a naciones de Centroamérica y la isla de Cuba, López Obrador recibió del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, una pistola que perteneció a Francisco Villa. El arma fue exhibida por AMLO en la mañanera y expuesta también la explicación del obsequio que había recibido del presidente cubano. El arma fue mandada hacer por Francisco I. Madero quien a su vez se la dio a Villa. Estuvo durante años en la isla en manos del historiador cubano Eusebio Leal, quien falleció y uno de sus hijos visitó a Díaz-Canel para entregársela a Obrador.

Los dueños de Milenio, la edición del 20 de mayo, dieron a conocer la noticia a través de una imagen de portada que refiere a la información que se indica en el párrafo anterior. El punto es que la imagen que difunde Milenio es una composición con un sentido específico porque la pistola aparece apuntando al presidente. En la composición se observa la imagen de la pistola agrandada y a López Obrador empequeñecido con la pistola frente a su rostro, apuntándole. Es la segunda ocasión que esta casa editorial, el primero fue Ricardo Alemán (dejó Milenio hace cuatro años), alude a un magnicidio.

Milenio es parte de una generación de medios impresos nacionales que surgieron durante la época del neoliberalismo mexicano, junto con el diario Reforma, propiedad de los Junco de la Vega. Sus socios fundadores forman parte de las corrientes empresariales mexicanas que tienen raigambre económica e histórica entre los empresarios regiomontanos. En la región norteña se encuentra un segmento de la clase empresarial que ha disfrutado de su cercanía y disputa con la clase política mexicana por la conducción del país. El problema que actualmente viven es que no cuentan con una fuerza política que los arrope y represente sus intereses.

Cuando recién inició el gobierno de la 4t, José Antonio Fernández Carbajal, apodado el “diablo” y presidente del Consejo de Administración de Fomento Económico Mexicano (FEMSA), propietario de las tiendas Oxxo y del equipo de Futbol Monterrey, encabezó la resistencia de manera abierta en temas como el pago de impuestos, que perdió; el tema de la energía que consumen las tiendas Oxxo, que perdió y ahora se viene el tema del agua en Monterrey de la que se han apropiado los grandes consumidores y propietarios de capital. También el “diablo” perdió en la narrativa contra Obrador, nadie le gana en las encuestas.

Detrás de la imagen que publica Milenio en la portada del 20, en donde la pistola que entregó Díaz-Canel a Obrador le apunta a éste en su rostro, se encuentra el rencor que algunos empresarios le guardan a López Obrador y que han acumulado en su subconsciente y que no han podido desahogar porque los experimentos de gobiernos locales a los que han apostado y creado, para luego retar al Gobierno Federal, no les han funcionado. El Bronco, Samuel García y su esposa Mariana, no dejan de ser marionetas del empresariado local. Las alianzas de los empresarios con Movimiento Ciudadano (MC) saben ellos que son pasajeras, se trata de un partido de utilería.

En la imagen multicitada se puede apreciar una relación de poder entre quienes llevan a cabo la composición de la portada de Milenio y el público lector. Milenio se encargó de transformar una información que tuvo un significado histórico y político en una imagen con una carga de poder en donde élites intervienen para reconfigurar la realidad y ajustarla a sus intereses al promover una mirada que acicatea acciones de carácter magnicida. El poder que se consolida y fortalece con esas imágenes son los resabios de lo que queda de la “mafia del poder”.

Se juega infelizmente con las intenciones de poder al recomponer las imágenes y dotarlas de un sentido que originalmente no tenían. La recomposición de la realidad en los medios como Milenio son espacios de lo privado en donde la población no tiene acceso; y el poder de decidir de las élites sobre las imágenes que circulan públicamente como información impregna la portada de Milenio. Ante ello debe hacerse una lectura decodificadora de los elementos de poder ahí presentes con el fin de evitar que las representaciones del poder se conviertan en representaciones sociales que ordenen la vida del pueblo.

La violencia a nadie beneficia y menos a los empresarios que viven una etapa de esplendor, estabilidad y ganancias.

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