Opinión

Energía de biomasa: energía limpia y renovable

Miércoles, Mayo 18, 2022
Leer más sobre Diego Riva
Aprovechar materia orgánica animal o vegetal, y residuos orgánicos es una opción con gran potencial
Arquitecto urbanista y Master en Desarrollo Urbano por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Titular de Gestión Ambiental de la Coordinación General de Desarrollo Sustentable BUAP. Secretario Técnico de la Red de Sustentabilidad Ambiental de la ANUIES, y docente investigador por más de 30 años. 
Energía de biomasa: energía limpia y renovable

La energía de biomasa es aquella energía renovable procedente del aprovechamiento de la materia orgánica de origen animal o vegetal, incluyendo residuos orgánicos, que pueden ser aprovechados energéticamente; aunque solamente representa el 1.5% de la energía total que se genera en México (bagazo 1.14% y biogás el 0.29 %), según datos de capacidad instalada de Energías Renovables (MW) al 30 de junio de 2018.

En México hay una cartera importante de proyectos que involucran la generación de energía considerando residuos. Instituciones, universidades y empresas, están llevando a cabo investigación para el desarrollo tecnológico e innovación en temas de aprovechamiento de residuos orgánicos para la producción descentralizada de bioenergía, con el objetivo de que, en próximos años, se genere mayor cantidad de energía eléctrica proveniente de biomasa.

Habíamos mencionado, que México se encuentra en una situación sensible en cuanto a la importación de energéticos destinados a la producción de energía eléctrica, principalmente gas natural y carbón, lo que se traduce en una fuente de contaminación ambiental. Esto, hace importante analizar otras fuentes alternativas con alto potencial de ser explotadas, como el biogás, ya sea que se obtenga de los estiércoles de ganado o de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU).

México, uno de los países más poblados del mundo, es también uno de los que genera mayor número de toneladas de basura al día, por lo mismo es uno de los principales generadores de gases de efecto invernadero, como por ejemplo el gas metano, derivado de rellenos sanitarios y RSU, localizado dentro de los primeros diez lugares a nivel mundial. Por otro lado, el gas metano actualmente representa el 21 por ciento de los gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten a la atmósfera.

Esta problemática podría convertirse en algo favorable, pues los residuos orgánicos (excretas de ganado, RSU y tratamiento de aguas negras), se convierten en un recurso muy útil que puede transformarse en energía térmica o eléctrica, a partir del biogás.

Uno de los principales objetivos de los proyectos de generación de energía a partir de residuos, es promover sistemas productivos sustentables, revertir el impacto ambiental, y aprovechar los desechos orgánicos urbanos, industriales, agrícolas, ganaderos y forestales, para la producción de biogás que soporte la generación de energía térmica y eléctrica, y mitiguen la generación de gases de efecto invernadero, y en su caso la obtención de ingresos por la venta de certificados de reducción de emisiones.

La alternativa de energía limpia para la actividad pecuaria es el biogás por medio de biodigestores, su generación por medio de desechos orgánicos proporciona energía de bajo costo, ingresos adicionales a los agricultores, oportunidades de empleo, energía descentralizada y protección al ambiente, reduciendo la huella de emisiones de gases de efecto invernadero.

Este tipo de energía, generada por biogás, ha mostrado un crecimiento importante desde 2009 al 2017, triplicando su capacidad instalada. En el 2009, según estudios presentados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) se identificaron 345 biodigestores documentados en México, impulsando dicha dependencia de 2013 al 2017 alrededor de 960 proyectos para la producción de biocombustible en el país, beneficiados por proyectos relacionados con la reducción de emisiones.

Este crecimiento ha sido resultado de la instalación de proyectos de biodigestores en el sector agroalimentario y proyectos de generación de biogás por aprovechamiento de residuos urbanos. El número de biodigestores instalados en el país no es una cantidad suficiente para la población ganadera actual. Sin embargo, visualizando la necesidad de mejorar las condiciones ambientales, energéticas, productivas y económicas en el sector, la SAGARPA otorgó, hasta 2018, apoyos económicos a unidades productivas para la instalación de sistemas de biodigestión, así como equipos para el aprovechamiento de biogás (moto generadores). Esto ha generado que, en ese momento, se llegara a incrementar considerablemente el número de proyectos que tenían que ver con la instalación de estos sistemas ambientales.

Otro de los casos de éxito sobre el aprovechamiento del biogás en México, se da en el sector de los desechos y en este sentido los rellenos sanitarios juegan un papel importante. Existen hasta el momento tres rellenos sanitarios en toda la República, con proyectos de generación de energía a través de biogás proveniente de rellenos sanitarios (Nuevo León, Aguascalientes y Chihuahua), cuyo uso final es fundamentalmente para alumbrado público en edificios de gobierno. En 2016 con el apoyo económico de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI), se instaló el primer biodigestor de residuos orgánicos, provenientes de mercados de abasto de la Ciudad de México, en particular de desechos de nopal y verduras, transformándolos en biogás, electricidad y composta.

Por ejemplo, la Secretaría de Energía (SENER), apoyó proyectos como el de “interconexión a red de sistemas de autogeneración de energía eléctrica a partir de biogás”, producido con excretas animales. Lo generado equivale al suministro de energía a 3 mil viviendas de interés social.  La electricidad generada con biogás podía ser inyectada a la red de Comisión Federal de Electricidad (CFE) y participar en el intercambio energético local, al igual que la energía solar.

Actualmente, China es acreditado por tener el mayor programa de biogás en el mundo, con más de 20 millones de plantas (Tatlidil et al., 2009). Le sigue India con 4.3 millones (SENER, 2012:43). En tercer lugar, Alemania con más de 7 mil plantas (Foreest, 2012:21); y los Estados Unidos con más de 2 mil (USDA, 2014:26). En Sudamérica se han desarrollado biodigestores familiares de bajo costo en países como Cuba, Colombia y Brasil.

También existen en México proyectos de biogás que involucra la generación de energía a partir de otros residuos como de especies forestales de bajo o nulo valor comercial, bagazo de caña, desechos de café, etc.

Una parte importante en el avance de este tipo de proyectos que permitieron la generación de energía a través de renovables o ingenierías limpias, tuvieron que ver con el apoyo e incentivo de los gobiernos, no solo económicos, sino también legales y tecnológicos.

Es necesario aumentar la participación de las energías renovables en la producción eléctrica en forma importante para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Para ello, no es suficiente la energía eólica y solar, sino que también es necesaria otras energías limpias.

@diego.riva.735

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