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      Obrador y la danza con lobos…

      Jueves, Marzo 31, 2022
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      Estados Unidos no ve con buenos ojos la política de AMLO y ha empezado a enviar mensajes
      Doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx. Coeditor de la revista científica Symbolum, de la FTSSyP.
      Obrador y la danza con lobos…

      Las guerras sirven a quienes la promueven para modificar a su favor una condición desfavorable que las relaciones de poder existentes le impiden “disfrutar”. El disfrute de tales condiciones pasa “necesariamente” por la guerra, porque la política le ha impedido llegar a un tipo de acuerdo debido a que la política se ha convertido relativamente en un instrumento obsoleto y por tanto, recurrir a la guerra es una “necesidad” recurrente de las potencias por lo menos en la historia política de Occidente.

      En contraparte, las fuerzas que se resisten al guerreador (en el caso de guerra ruso-ucraniana) son fuerzas que, por el contrario, disfrutaban de las condiciones impuestas por una guerra anterior y de la que disfrutan quienes lograron ganar la última batalla, y de esa manera impusieron su ley, que es una norma que le da legitimidad a lo ilegítimo y de donde viene su poder y, por tanto, el descontento de los perdedores. No existe una situación de posguerra estable, nunca, pues quien pierde siempre estará esperando la revancha.

      Lo anterior ocurre en un espacio de tiempo con dos escenarios continuos generales pero distintos: uno, por un lado, el escenario que dejó la posguerra marcado por dos potencias (Estados Unidos y la antigua URSS) y, dos, el nuevo orden mundial que surgió a partir del refortalecimiento militar de Rusia, la emergencia económica de China y el declive del orden anterior comandado por Estados Unidos, cuyos privilegios económicos en el mundo actual han perdido la solidez de los que anteriormente gozaba.

      Rusia perdió la guerra cuando desapareció la antigua Unión Soviética. La mayoría de las naciones que pertenecían al bloque soviético, así como las que eran parte de la antigua Unión Soviética prácticamente se echaron a los brazos de occidente, es decir Europa y la OTAN (la organización militar liderada por EU). De tal manera que el mapa político cambió totalmente. Ucrania era para Rusia un muro de contención ante el cambio de la relación de fuerzas regionales y mundiales.

      Rusia decide invadir Ucrania y de esa manera resguardar sus fronteras. Estados Unidos quería o quiere llegar a las fronteras rusas primero eliminando a las fuerzas pro rusas, el gobierno ucraniano que fue destituido en 2014, y luego abriéndole las puertas de la OTAN a Ucrania, ya con un gobierno proclive a Occidente. Lo de Rusia es un asunto, como dice Chomsky, de neutralizar a Ucrania (que de todos modos no justifica la invasión) que no se convirtiera en una nación anti rusa.

      Como se trata de guerras en donde participan actores de la posguerra y del nuevo orden mundial que se ha abierto, pues indudablemente que se trata de una guerra distinta a las otras guerras que existen porque de alguna manera la última batalla definirá, quien se posicionará de mejor manera y se acreditará el privilegio de mandar en el nuevo orden aunque ya no se trate de un orden bipolar o unipolar como ocurría en el pasado.

      Biden ha dicho que existe un nuevo orden y que EU lo encabeza. Infelizmente, para Biden, los nuevos órdenes y las fuerzas que lo dirigen no son el resultado de las autodeclaraciones. Pero, de todos modos, lo dicho por Biden nos permite ampliar el análisis acerca de las intenciones de los contendientes. Si bien es cierto que Rusia busca anular a Ucrania (aunque su espíritu como nación diga lo contrario), EU pretende convertirse en el líder y someter a su liderazgo a otras naciones, particularmente europeas y a México, aprovechando la guerra.

      Ahora bien, la autodefensa rusa con respecto a Ucrania no quiere decir que realmente sus pretensiones queden ahí. Rusia es una potencia militar que de acuerdo a los expertos supera a Estados Unidos y eso no es una casualidad. No es potencia nada más por presumir. Igualmente, no es potencia, necesariamente, proclive a invadir a otras naciones. El arte de la guerra es vencer a los oponentes sin utilizar los armamentos, dice Sun Tzu. La economía es un complemento de la guerra y es el gran negocio en la actualidad.

      México, como dice el profesor Jalife, es el equivalente ucraniano pero con respecto a EU. El gobierno estadounidense no quiere un país que se convierta en cabeza de playa ruso o chino. No ve con buenos ojos la política de AMLO y ha empezado a enviar mensajes para justificar políticas hostiles hacia México. Como el que el encargado del Comando Norte (Glen VanHerck) haya dicho que en México existen espías rusos como no hay en otras naciones.

      Biden quiere un nuevo orden y ver a México sometido a ese nuevo orden que dice ellos encabezan, aunque no sea verdad. La respuesta de AMLO ha sido la correcta en el sentido de expresar que México no es ninguna colonia de las potencias. Pero lo más interesante, es que la política pacifista implementada por Obrador es una política activa y de puertas abiertas a la inversión de capitales rusos, árabes, ucranianos, que en otros países no ven con buenos ojos.

      Y creo que ese es otro de los verdaderos temores de Estados Unidos, que México a río revuelto, se reposicione como una nación con una mayor independencia a pesar de la relación históricamente sostenida con EU como potencia económica. De hecho, el nuevo orden mundial le ha servido a México de contexto para ganar en soberanía e independencia como Nación. El siguiente paso es garantizar que el litio sea un recurso que pueda ser aprovechado por la nación.

      La postura de EU de que la reforma eléctrica debe respetar la propiedad tiene como trasfondo lo que ocurre ahorita en esa misma nación y en parte de la guerra entre Rusia y Ucrania: la defensa de los intereses que genera la producción y venta del petróleo. A pesar de producir petróleo y gas, EU es incapaz de mantener la soberanía y dependen de las importaciones. A tal grado están sus intereses sobre el petróleo que han llegado a dialogar con el “eje del mal”: Venezuela.

      México sigue en la mira de EU por razones políticas, aunque ellos mismos han vivido en Texas la tragedia que vive España: elevados costos de la electricidad, la gasolina y el gas. No han quitado el interés sobre el petróleo mexicano, sobre todo con la experiencia que se vive ahora mismo en su territorio, el precio de la gasolina a 36 pesos aproximadamente. Los intereses económicos y de poder los mueven por encima de lo humanitario.

      Todos buscan el bien. Es difícil la danza con lobos, pero hasta el momento bien por la política mexicana ante la guerra.

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