Opinión

“Guerras blancas”, terribles como cualquiera

Jueves, Marzo 17, 2022
Leer más sobre Rafael Alfaro Izarraraz
Las guerras son producto de desajustes de mecanismos de poder y con nuevas guerras buscan renovarlos
Doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx. Coeditor de la revista científica Symbolum, de la FTSSyP.
“Guerras blancas”, terribles como cualquiera

La invasión rusa a su vecino, Ucrania, ha mostrado que las guerras imperiales del pasado y del presente son vistas como legítimas por quienes detentan el poder en esas naciones, en función de que se ha hecho creer que son guerras que buscan “civilizar” a las naciones invadidas. Esa narrativa, las élites, han logrado que su población la interiorice y es utilizada ahora para darle legalidad, torciendo el discurso por supuesto de una manera muy especial, en el conflicto Rusia-Ucrania: pues en lugar de buscar la paz atizan la guerra entre poblaciones hermanas.

Se trata de una visión que como lo ha mostrado Anibal Quijano, está sustentada en la construcción de un mundo a partir del color de la piel de las personas que habitan el planeta y que le da “certeza” a un mundo en el que las naciones habitadas por personas de tez blanca poseen una supuesta “superioridad” dada debido a una intrínseca “superioridad” de su cultura. Estas naciones son las civilizadas y aquellas en donde habita población que no tiene la tez blanca son por tanto “inferiores”, su población unos “incivilizados”, “bárbaros”, por lo que es justificable la invasión con el fin de que elevar su condición de “incivilizados”.

La idea de que “las guerras blancas” (entre naciones con población blanca, los civilizados) no existen ni han existido y lo que ocurre entre Rusia y Ucrania y es una anormalidad, busca normalizar la idea de que EU o naciones de Europa pueden invadir un país africano, asiático, latinoamericano, porque son naciones culturalmente “desarrolladas” y sus guerras cumplen un papel de “progreso” ante las “naciones inferiores” en donde habitan los “salvajes” latinoamericanos, asiáticos o africanos. El lenguaje, actual, es que se trata de naciones fundamentalistas o con gobiernos no democráticos.

De pronto, los medios de comunicación de masas que controlan la información en el mundo occidental y que se dedican a representarse las guerras de invasión a naciones ubicadas en la periferia mundial, entran en “shock”, acostumbrados a las guerras imperiales que “llevan progreso” y observan que las víctimas de la guerra ruso-ucraniana que están ante sus ojos son blancos, de ojos azules, con uniformes militares limpios, que aparentemente habitan ciudades y edificios bien construidos. Intoxicados por la propaganda no atinan a comprender lo que observan. La información que poseen a priori les ha intoxicado la visión.

En sus residencias de EU o Europa, los espectadores se alarman al mirar las imágenes que se difunden de la guerra, se sorprenden, “las víctimas son como si fuera yo”, dicen, que estoy suscrito a la televisión de cable (David Brooks), veo los partidos del Real Madrid, además de Netflix e Instagram “pura gente bonita”, agrega el responsable de esta columna. No ocurre en Latinoamérica, Argelia o Manila sino en Europa, Europa. Lo “normal” es que esto no pase en Europa, la madre de la civilización occidental, eso pasa entre los no civilizados, los mexicanos, africanos, asiáticos, pero no en Europa, no existen las guerras civilizadas entre blancos.

Dice David Brooks que: “El comentarista político Mehdi Hasan comentó en su programa de MSNBC: “Europa ha sido escenario de algunas de las peores guerras y peores crímenes de guerra en la historia humana, entonces ¿por qué la sorpresa de que estas cosas malas están ocurriendo en Europa?”. Agregó que además, cuando se refieren a lugares “civilizados” y que esto no es el tercer mundo, “realmente quieren decir gente blanca, ¿verdad?”

No se puede olvidar que también en Europa ha sido el escenario de las experiencias humanas más degradantes que han existido en la historia, como fueron los terribles campos de exterminio de Auschwitz en donde millones de judíos perdieron la vida como parte de un experimento, según algunos autores, humano contra humanos que a mi parecer ahora se aplica al producir una violencia social inducida desde la cultura y las fábricas de armamentos.

Que las “guerras blancas” existen entre naciones de población blanca y son tan incivilizadas como otras tantas guerras ni dudarlo. Millones de seres humanos fueron inducidos a la guerra durante la primera y la segunda conflagración mundial, entre poblaciones europeas principalmente. Son hipócritas, las élites de las naciones habitadas por población de tez blanca han inventado que las guerras blancas, civilizadas, no existen sino únicamente entre civilizados y bárbaros a los que se les hace la guerra como condición de su elevación a naciones “libres” y “democráticas”.

No puede existir, se deduce, una guerra entre civilizados, está injustificada y resulta un contrasentido, quieren decirnos. La guerra se hace contra los bárbaros. Lo que ahora ocurre entre Rusia y Ucrania no es verdad. Creen decir que las guerras es contra las incivilizados para elevar su condición, lo cual es una abominable mentira. Las guerras blancas existen como las guerras imperiales ahora encubiertas con modernas estrategias de supuestos fines democratizadores o peligros contra la destrucción del planeta. Ni unas ni otras son legítimas.

No se puede olvidar como lo enseña Enrique Dussel que Europa tomó conciencia de su supuesta “superioridad”, de su “blancura” y elevado “progreso” a partir de promover en el mundo guerras ilegítimas e insensatas de exterminio de poblaciones enteras y de apropiación de su territorio y sus riquezas naturales y humanas. Las guerras en general, blancas o imperiales, no tienen propósitos civilizatorios, ocultan intereses de poder y dominio, expresado en diversas formas de racismo. Buscan apropiarse de territorios, naciones y de las poblaciones del mundo periférico o no.

Las guerras son producto de desajustes de los mecanismos de poder previos y con nuevas guerras buscan renovarlos. Ninguna guerra puede beneficiar a población alguna porque las guerras solamente buscan posicionar a las potencias en un nuevo escenario en donde se renuevan los mecanismos de dominación y poder entre naciones dominantes y dominadas. La participación de EU en la actual guerra ruso-ucraniana, ha servido para recomponer su relación en las fronteras de Rusia, con la OTAN europea y en América Latina. Biden ha reposicionado a Colombia en el escenario latinoamericano, o por lo menos eso intenta.

Las guerras son fruto del poder, las blancas y las imperiales.

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