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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cáncer infantil, responsabilidad compartida

Urgen acciones para combatir la primera causa de muerte en México entre los 5 y 14 años de edad

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Febrero 15, 2022

 

La semana pasada escribía, en este mismo espacio, sobre el cáncer y el reto que afronta esta enfermedad dado el surgimiento del Covid-19. La pandemia no sólo retrasó algunos tratamientos, sino que además hizo que se bajara la guardia a nivel mundial de la investigación para su combate.

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Desafortunadamente esta enfermedad puede afectar a personas de todas las edades y aparecer en cualquier parte del cuerpo. Precisamente, hoy se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, dentro del cual se cataloga a los diversos tipos de tumores que se desarrollan en niños y adolescentes de 0 a 19 años de edad.

En el grupo de niñas, niños y adolescentes, el cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad, de modo que cada año se diagnostican más de 200 mil casos nuevos en todo el mundo. En México, ésta es la primera causa de muerte por enfermedad entre los 5 y los 14 años de edad, cobrando más de 2 mil vidas anuales.

De acuerdo a las Estadísticas de Mortalidad 2019 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México, la tasa de defunciones por tumores malignos es de 4.48 por cada 100 mil habitantes en niños de 0 a 9 años. En este mismo rango de edad, para las niñas la tasa es de 3.71 por cada 100 mil habitantes.

Durante 2017, de cada 100 egresos hospitalarios por cáncer (tumores malignos), en la población de 0 a 19 años de edad, 73 fueron en tejidos linfoides, hematopoyéticos o tejidos relacionados. Como parte de esta clasificación se encuentra la leucemia linfoide que, por sí sola, representa 61% (24 mil 851) del total de egresos por cáncer (40 mil 679) en este grupo de población.

Los tipos de cáncer más comunes en menores de edad son: leucemias (48%), linfomas (12%) y tumores del sistema nervioso central (9%). De acuerdo con los datos más recientes del Registro de Cáncer en Niños y Adolescentes, hasta 2017 las tasas de incidencia por millón fueron: 89.6 Nacional, 111.4 en niños de 0 a 9 años y 68.1 en adolescentes de 10 a 19 años.

Estas cifras nos brindan un claro panorama de porqué el cáncer en la infancia y la adolescencia es un problema de salud pública, que tiene un gran impacto físico, social, psicológico y económico, tanto para el paciente como para toda su familia.

Si bien queda claro que el cáncer se puede desarrollar a cualquier edad y que no hay una causa única, sino que se trata de una interacción de varios factores, entre ellos la predisposición genética, así como agentes externos, lo cierto es que hay mucho qué hacer para combatirlo.

La principal arma que tenemos como sociedad es la detección temprana de la enfermedad, por ello es sumamente importante que en el caso de las y los niños, los padres y madres se encuentren al pendiente de la salud de sus hijos y de cualquier cambio que ésta pudiera sufrir.

En nuestro país, los infantes tienen garantizados sus derechos humanos de conformidad con lo previsto en la Constitución Política, en los tratados internacionales y en las demás leyes aplicables, esencialmente en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, dentro de los que destaca su derecho a la salud.

Hoy por hoy este derecho debe estar tutelado por el Estado, pero también por todas y todos los que integramos esta sociedad. Por ello debemos apostarnos en tener estilos de vida más empáticos con nuestro entorno, lo cual se proyectará en una mejor calidad de vida para las familias.

Iniciemos procurando el cuidado de los recursos naturales que tenemos a nuestro alrededor. Como ejemplo, si hay un río que cruza nuestra ciudad, no solo se trata de saber si el agua que circula en él está limpia o no por estética, sino de tener presente si está contaminada, expone a las comunidades que están en su cauce y de manera muy especial a las niñas y niños.

Lo anterior no sólo es una anécdota, ya que diversos investigadores han detallado que la cuenca Atoyac-Zahuapan recibe la descarga de hasta 200 millones de metros cúbicos de agua residual al año. La mayor parte de las descargas llegan de forma directa al río Atoyac; el resto, a través de canales, riachuelos e infiltraciones.

Especialistas del Centro Fray Julián Garcés de la Universidad Iberoamericana Puebla, han visibilizado que lo anterior expone a las comunidades, mayoritariamente campesinas, a una diversidad de sustancias genotóxicas que derivan en enfermedades en la piel, intoxicaciones, malformaciones y muertes prematuras.

Es por ello que es importante que actuemos para erradicar o disminuir los factores de riesgo de enfermedades de niñas y niñas. No se trata sólo de un río, un manto acuífero o un lago contaminado, sino de la salud y la calidad de vida de los más vulnerables.

Hoy, desde la sociedad, sumémonos a conmemorar esta fecha, el Día Internacional del Cáncer Infantil, resaltando la necesidad de un mejor y más equitativo planeta para todas y todos.

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