Mientras en el ámbito político, el Ejecutivo de nuestra nación decide poner “pausa” a las relaciones diplomáticas con España, en el Museo del Prado de Madrid se celebra una exposición que lleva de título Tornaviaje. Arte iberoamericano en España, en la que queda al descubierto el mercado e intercambio de arte con el Nuevo Continente. En las obras presentadas se leen temáticas, técnicas y representación de objetos, símbolos e iconografía de origen indígena y mestizo.
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La Fundación AXA compiló obras que pertenecen a instituciones culturales, espacios religiosos y colecciones privadas de España. Esta muestra inició en octubre y finaliza el 13 de febrero, y puede ser visitada virtualmente en https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/tornaviaje-arte-iberoamericano-en-espaa/5c0fe35b-44d3-56fb-a4ba-c192aab9266c .
Por un lado, la península ibérica funcionó como puerta de entrada del arte americano a Europa. Por otra parte, en América se congregan la población originaria, la europea, africana y asiática, aunque en menor escala, lo cual da origen a una hibridación cultural sin precedentes. Pero la conquista, dramática e injusta como toda guerra, también dio lugar a nuevos roles sociales, nuevos estatus, nuevos oficios, nuevos espacios, nuevas convivencias, y eso es lo que ha quedado retratado en esta peculiar faceta de la historia del arte latinoamericano.
Nuestra Señora de Copacabana, atribuido a Sebastián Acostopa Inca, primer tercio del siglo XVII
Aparición de nuestra Señora de Guadalupe, de Juan Correa
Además de obras de carácter religioso, también se pintan retratos de mandatarios y virreyes, del alto clero y personajes que marcan un hito en la historia, como el caso de Los Tres Mulatos de Esmeraldas, que registra el acuerdo entre la Audiencia de Quito y las comunidades de la costa del Ecuador, donde llegaron esclavos de África que huyeron de la esclavitud y se mezclaron con la población autóctona.
Los Tres Mulatos de Esmeraldas , de Andrés Sánchez Galque
Hay obras de Bartolomé Esteban Murillo, de Nicolás Estévez Borges; el famoso Retrato de Moctezuma atribuido a Antonio Rodríguez; los cuadros de Castas de José de Ibarra, entre otros.
Los cambios sociales no son los únicos, también los asentamientos sufren alteraciones, se modifican, crecen, se establecen nuevas poblaciones, desaparecen y se destruyen otras. Nacientes ciudades se registran en la cartografía, pero también nuevos espacios públicos, es el caso de la Plaza Mayor de la Ciudad de México. Juan Patricio Morlete Ruiz retrata la Plaza Mayor que se emplaza a las orillas de lo que fuera la capital mexica, espacio donde conviven todos los estatus y todas las procedencias avecinadas en la gran ciudad.
Antiguamente se registraba en dibujo las riquezas zoológicas y botánicas y este documento científico y artístico no podía faltar, por lo que se presentan obras de José Ignacio Lecuanda y Louis Thiébaut.
La exposición se complementa con muebles, custodias y ornamentos. Resaltan los enconchados, ejemplares cargados de exotismo, en los que se descubre un sincretismo y destreza técnica.
La visita tiene audios, pero también se puede acompañar con el complemento musical de un programa que se elaboró sustentado en esta exposición https://www.rtve.es/play/audios/fila-cero/tornaviaje-06-02-22/6363354/