El Jesuita Xavier Gorostiaga establecía como asociación virtuosa, la denuncia con el anuncio; en palabras sencillas, es necesaria la denuncia, visibilizar las situaciones que consideramos problemáticas o inaceptables. Sin embargo, no basta, se hace indispensable ser propositivos, aún con todas nuestras posibles limitantes.
He insistido, que si bien, sería deseable, que fuera desde los servidores públicos, desde las dependencias públicas responsables, que se convocara a la unión de esfuerzos para enfrentar problemáticas tan complejas como las que presenta la educación; también he sostenido, que, ante tal ausencia, es la ciudadanía la que debe tomar la iniciativa por su cuenta.
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Aunque suena bien el ejercicio consistente de la ciudadanía, no resulta fácil, implica, responsabilidad y compromiso de las personas; no obstante, no podemos permanecer pasivos, deben buscarse alternativas, aunque sean iniciales o pequeñas. La dificultad de la tarea podría ser compensada con creces en cuanto a beneficios sociales.
En lo macro, más allá de la educación formal de las escuelas, una fuente de posibilidades transformadoras son los saberes sociales existentes; su recuperación y sistematización se hacen indispensables. La recuperación de saberes implica el auto reconocimiento de que todos tenemos algo que aprender, pero también algo que enseñar; que nuestra existencia se desarrolla en situaciones específicas que pueden y deben ser compartidas con otros, a través de registros intencionales sistemáticos y acompañados.
La dimensión que alcanza el acompañamiento es mayúscula en este proceso; el acompañamiento, como el entorno idóneo para el ejercicio libre e intencionado del diálogo que nos hace participar del conocimiento colectivo, gracias a reconocer la necesidad de los otros para hacer medianamente inteligible la diversidad de realidades complejas de nuestro contexto. Se distancia del concepto de quien conduce o guía a otro, en una relación desigual y, por el contrario, se construye bajo el principio de todos somos iguales en participación, pero nuestra diversidad de mirada permite concebir el mejorarnos como personas, unos a otros: “Nadie es Mejor sino a través de otros”
Con un contexto que provoca la reflexión y da sentido a la acción, el diálogo entre los diferentes actores educativos (población, profesores, estudiantes y gestores educativos) se ponen en juego experiencias y aportes teóricos, como posibilidad para tomar decisiones y orientar la transformación.
La recuperación de saberes, en su dimensión personal, podría esquematizarse de la siguiente forma: 1.- Atiendo mi experiencia y contexto; 2.- Registro y sistematizo; 3.- La socializo; 4.- Reflexiono y decido acciones; 5.- Las pongo en práctica; y vuelvo a iniciar el ciclo. El perfil pretendido es el de sujetos conscientes, competentes, compasivos y comprometidos.
Este planteamiento se funda en concebir a la educación como responsabilidad de todos, como omnipresente, y desde luego, promover la educación con todos como alternativa a un sistema educativo con otras lógicas. Aún cuando la propuesta queda fuera de la escolarización o ésta queda incluida en la primera, las Instituciones de Educación Superior en colaboración, tendrían mucho qué decir y hacer.
Con este texto de entrada, tendremos que agregar algunas consideraciones, por lo menos en un texto siguiente.