Esta semana el tema que se ha llevado los reflectores es el nuevo giro que dio la crisis que vive la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Y como medio mundo anda escribiendo sobre si es bueno o malo, que qué debe hacerse al respecto, etc., prefiero centrarme, al estilo de Palabra de Tibu, en un personaje que, al intentar hacerse la valiente, terminó quedando en ridículo.
Antes de entrar de lleno con nuestra protagonista, permítanme contarles bien la historia:
Más artículos del autor
El martes pasado, el secretario de Educación, Melitón Lozano, fue a comparecer al Congreso local. Una diputada panista, Aurora Sierra, le reclamó sobre el “atropello” a la UDLAP siendo secundada por su colega Mónica Rodríguez Della Vecchia, y por supuesto, quienes representan a la 4T no se iban a quedar callados.
Resulta que la diputada Azucena Rosas, y la presidenta del Congreso, Nora Merino, negaban que el gobierno estatal tuviera tomada la universidad, y fue en este punto cuando la diputada del PT se dejó llevar por su corazón o mejor dicho por su ignorancia en el tema.
Merino Escamilla muy segura de sí misma retó a Rodríguez Della Vecchia y a todos los panistas a ir al campus para que vieran que no había patrullas estatales custodiándolo; y no es exageración, ella de verdad dijo “los reto”. Y obviamente que la oposición le tomó la palabra.
Los panistas tenían una jugada bajo la manga, y es que no sólo aceptaron que irían a las instalaciones, también convocaron a la comunidad universitaria para que los acompañara.
La diputada del PT se dio cuenta de su error o a lo mejor uno de sus compañeros le abrió los ojos, que lo que ella sostenía no tenía fundamento y trató de meter reversa diciendo que llamar a los universitarios era incitar a la violencia. Pero seamos honestos, ya prendida la mecha, nadie podría apagarla.
Los diputados y los alumnos llegaron, vieron las instalaciones tomadas, y dos cosas ocurrieron en torno a Nora Merino: perdió el reto que lanzó, incluso con un tono de ironía, y fue apodada como #LadyRetos.
Claro, todo mundo les echa la culpa a los diputados locales de Acción Nacional de todo el caos que se ha generado en la UDLAP en los últimos días. Sin embargo, ellos no se habrían movilizado si Merino Escamilla no los hubiera querido dejar como tontos.
En mi perspectiva, quienes realmente tuvieron la culpa son las diputadas Rosas y Merino. Más la segunda, ya que ella con el cargo que tiene en la actual legislatura, debió ser más prudente con las palabras que utilizaba para dirigirse a quienes sólo esperan una oportunidad para demostrar que la Cuarta Transformación es una burla para Puebla y el país.
Su trabajo como líder del Congreso es mantener el orden, y pudo ocupar cualquier otro argumento que hubiese funcionado mejor que usar la palabra “reto”, ya sea manteniendo su argumento de que ese problema no era competencia de los diputados, o incluso defender al titular de la SEP diciendo que Lozano Pérez no tenía vela en el entierro. Pero no, terminó sembrando el origen de las movilizaciones de esta semana.
Y no me lo tomen a mal, tratándose de la UDLAP yo me mantengo neutral, y solo sé que quien tenga la razón, ya sea la Fundación Jenkins o la gente del “rector” Armando Ríos Piter, ambas partes deberían dejar de jalar agua para su molino y pensar en el bien de los alumnos, maestros y administrativos de la institución.
Pero regresando a mi tema, les dejo las siguientes preguntas: ¿Habrá aprendido la lección la presidenta del Congreso? ¿Qué otros retos lanzará Nora Merino a sus opositores? Aún quedan dos años y medio de la legislatura para saberlo.
Y mientras vemos si ya por fin se resuelve el problema universitario o va todavía para largo, nosotros nos leemos el próximo fin de semana.