A pesar de que los contagios por Covid-19 a causa de la variante Ómicron siguen aumentando en muchas partes del mundo, así como en México; son muchos también los que parecen menospreciar los estragos del virus.
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Cada día son más las voces que consideran que ya estamos en la etapa final de la pandemia y por lo tanto, los efectos del virus sobre el organismo son leves; sin embargo hay un punto crucial que pasan por alto: los efectos que provoca en el cerebro, centro de toda la actividad del cuerpo y del sistema nervioso.
Precisamente, el Dr. Anthony Costello, profesor de salud global de London´s Global University (UCL) y exdirector de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha manifestado serias preocupaciones sobre los efectos a largo plazo del Covid-19 en este órgano vital, al cual puede ingresar el virus y afectar las células alrededor de los vasos sanguíneos.
Actualmente se sabe que el daño que ocasiona el virus no sólo está ligado al sistema respiratorio, sino que además puede provocar Long Covid o covid prolongado, el cual acarrea problemas de concentración, dolor de cabeza, trastornos sensoriales, depresión e incluso psicosis, los cuales pueden persistir durante meses después de la infección.
Incluso, el gobierno de Finlandia ha advertido que el Covid podría persistir durante meses después de una infección inicial, emergiendo como una enfermedad crónica.
Desde principios de la pandemia de Covid-19, los pacientes han descrito síndromes persistentes después de una infección aguda, dentro de los cuales se encuentra la niebla mental. Estos síndromes a menudo incluyen síntomas neurológicos y psiquiátricos predominantes, como dificultad con la memoria, la concentración y la capacidad para realizar tareas cotidianas, dolores de cabeza frecuentes, alteraciones en la sensibilidad de la piel, disfunción autonómica, fatiga intratable y, en casos graves, delirios y paranoia.
Recientemente se realizó en Nueva York un estudio a 156 pacientes post-covid, de los cuales el 67% informó tener problemas de pensamiento.
Asimismo, un estudio efectuado a pacientes hospitalizados en todo el Reino Unido identificó las afecciones neurológicas más comunes como pérdida del olfato, accidente cerebrovascular, delirio, inflamación cerebral, encefalopatía, síndromes psiquiátricos primarios y síndromes nerviosos periféricos.
Los eventos cerebrovasculares que se presentan durante la fase aguda de Covid-19 a menudo ocurren en personas con vulnerabilidad a enfermedades vasculares, como edad avanzada y enfermedad cardíaca.
El tiempo de aparición sugiere que las complicaciones cerebrovasculares coexisten con la aparición de los síntomas respiratorios o incluso son anteriores a la misma, mientras que las afecciones nerviosas se manifiestan en promedio dos semanas después, lo que apunta a que pueden deberse a procesos posinfecciosos.
En este mismo sentido, investigadores de la Universidad de California en San Francisco, realizaron un estudio a personas infectadas con Covid-19 y encontraron anomalías en el líquido cefalorraquídeo, es decir en el líquido transparente e incoloro que se encuentra en el cerebro y la médula espinal.
Los resultados arrojaron que 10 de los 13 participantes con niebla cerebral, reportaron anormalidades en su líquido cefalorraquídeo como las que se encuentran en personas con otras enfermedades infecciosas.
Para los científicos de este estudio, publicado en Annals of Clinical and Translational Neurology, las anomalías incluían niveles elevados de proteína que apuntaban inflamación y la presencia de anticuerpos inesperados que se encuentran en un sistema inmunitario activado, es decir anticuerpos "renegados" que atacan al propio cuerpo.
Este mismo estudio examinó también a 32 adultos que se habían recuperado de coronavirus pero no requirieron hospitalización. Todos los participantes se sometieron a una serie de pruebas cognitivas, calificadas según los criterios del trastorno neurocognitivo asociado al VIH (HIV‑Associated Neurocognitive Disorder–HAND, por sus siglas en inglés) y encontraron que 22 de los analizados tenían síntomas cognitivos.
Incluso las observaciones de neuroinflamación y lesión neuronal en casos agudos de covid-19 han planteado la posibilidad de que la infección pueda acelerar o desencadenar el desarrollo futuro de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
A pesar de estas investigaciones y sus resultados es un hecho que hasta ahora no sabemos a ciencia cierta cuáles son los riesgos totales que representa el virus en el organismo y en el cerebro. Lo que sí sabemos, por medio de la evidencia científica, es que los hay y que para prevenirlos debemos cuidarnos de un contagio, así como apostarnos a tener mejores hábitos.
Sin duda esta pandemia ha llegado para darnos muchas lecciones, una de las más importantes es saber que al cuidar nuestra salud estamos cuidando nuestra calidad de vida. Hagamos lo que esté en nuestras manos para que así sea.