Juanito llegó con sus papás en taxi a la fiesta, se subió al caballo, nunca lo había hecho. Los niños estaban maravillados, no todos desearon montarlo.
Llegó el dueño de la casa en camioneta blanca.
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-Tu eres Juan, muy bien, me encantan los caballos y veo que a ti también.
El hombre sonrió y se retiró a seguir con los invitados.
-Yo quiero ser como él- dijo para si Juan.
Muchos niños así generan sus perfiles a seguir, figuras de admiración, por un instante llegan, y desean ser como ellos, generan sus entornos y se vuelve su carrera de vida.
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