Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Memoria social y ovejas perdidas

Para que una sociedad se movilice se deben cumplir una memoria social, colectiva e histórica

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Viernes, Diciembre 17, 2021

Si el conjunto social o una mayoría, toma una determinación de actuar y movilizarse para hacer sentir cómo determinar que ha llegado a un punto donde el hartazgo acumulado no tiene retorno, por más que todo mecanismo de contención es rebasado, la sociedad es parte de un nuevo entorno histórico nacional o internacional.

Nuestra historia está marcada por acontecimientos críticos y sociales, donde los intereses políticos y de grupos de élite no están en paralelo con los reclamos sociales; al contrario, las voces y manifestaciones de exigir derechos no son visibles ni existen, porque para ellos son inconformidades inconscientes de alborotadores que no están con el “desarrollo y democracia” de ellos, porque de la sociedad es distinto.

Más artículos del autor

En el siglo XIX, la Independencia, golpes militares, la Guerra de Reforma, invasión e intervención norteamericana y francesa, solamente la sociedad fue convocada para formar filas, salir de trinchera y combatir, sin que se dé una respuesta ni solución al pueblo.

En la invasión norteamericana es el pueblo quien dio muestras de patriotismo, el problema fue Antonio López de Santa Anna y su séquito, más un clero que prefirió su riqueza a la nación. El pueblo estuvo dispuesto a seguir combatiendo a los gringos. No fue así, perdiendo territorio.

En la Guerra de Reforma es la primera vez que el pueblo coincide con las Leyes de Reforma, porque la sumisión política, casi esclavos y dogma religioso, ninguna posibilidad de ir construyendo una nación sería posible, sin las armas y pueblo.

Francia y los mezquinos conservadores que perdieron contra la reforma, su alianza impulsó una oportunidad de recuperar lo perdido. Una vez más es el pueblo en armas que imprime su sello y sangre para vencer al imperio y burguesía conservadora.

La Revolución Mexicana con la promulgación de la Constitución de 1917, hasta su culminación, se va concretando de aquel hartazgo e ira, en un proceso histórico nacional.

Cabe aclarar que, en todo movimiento armado o democrático, van emergiendo personajes que representan los anhelos y reclamos de justicia; sin embargo, el verdadero motor de la historia es el pueblo. En los relatos, libros, periódicos, etcétera, quienes aparecen son los líderes del movimiento; pero, así sea la Revolución Rusa de 1917 con Lenin y Trotsky; y la Revolución Mexicana con Zapata, Villa, Madero y otros, los campos de batalla fueron del pueblo.

En la historia, para que el pueblo y sociedad se movilicen se deben cumplir una memoria social, una memoria colectiva y la memoria histórica.

Considerando que la memoria es un proceso de construcción generado en y por los marcos sociales en los que se encuentran las personas en su propio entorno; la memoria colectiva se refiere a cómo los grupos sociales recuerdan, olvidan o se reapropian del conocimiento del pasado social. La memoria social se puede concebir como la influencia que ciertos factores sociales tienen en la memoria individual, o memoria en la sociedad.

La memoria colectiva es uno de los elementos más importantes sobre todo, más estratégicos para conocer y alcanzar poder dentro de un grupo social, ya que en ésta se consignan las tradiciones, creencias, aprendizajes y experiencias que les ha permitido a los grupos construir una identidad particular frente a otros.  La memoria colectiva se construye con los sucesos compartidos por un grupo. Es una forma de memoria. Además de compartirla el grupo, debe tener una importancia básica y central en la identidad social de sus miembros.

Sin todo tipo de acontecimientos duros y relevantes, no va más lejos que un punto en la vida; en cambio, si el estímulo es profundo y que impacte a sentimientos, ese recuerdo forma parte de nuestra experiencia y orienta nuestro comportamiento. A las sociedades les ocurre lo mismo. Sin tales elementos, la conciencia colectiva pierde el rumbo, cae en la anomia. Frente al olvido, la recuperación de la memoria propone a la sociedad un recuerdo consciente y sereno.

La memoria histórica es un vehículo para el esclarecimiento de los hechos violentos, la dignificación de las voces de las víctimas y la construcción de una estabilidad y paz sostenible en los territorios.

La memoria histórica es el proceso donde las crisis que se padecen impactan profundamente en la sociedad a quien toda imposición le marca y deja huella viva. La memoria colectiva es múltiple y se transforma a medida que es actualizada por los grupos que participan de ella: el pasado nunca es el mismo.

Por más que los aparatos ideológicos, “legales” y de represión se esfuercen por contener a una sociedad, son incapaces para contener ese hartazgo e ira, porque entra en función esa memoria social, colectiva e histórica.

De ser vasallos, siervos y explotados, para ese sistema, la alienación y los dogmas son suficientes para contener y aplastar. Jamás reflexionan que profundamente están resentidos por el maltrato y una carente vida digna.

Recurren a inculcar distractores de todo tipo para “hacerlos olvidar” sus lamentos. Los rostros de la sociedad muestran frustración e inquietud por no encontrar respuestas a su esfuerzo diario de trabajo; no alcanzan a brindar una vida digna a su familia, como tampoco a que sus hijos logren satisfactores que los padres no tienen.

Lo que logró casi de inmediato la Revolución y Constitución fue enterrar el modelo porfirista, y quien solamente un sexenio da garantía educativa, laboral y soberanía fue Lázaro Cárdenas, quien recibió respuesta social en apoyar con un centavo, una gallina, etcétera, para la nacionalización del petróleo. De ahí en adelante, con Adolfo López Mateos, quien nacionaliza la electricidad, va arrinconándose al pueblo, que va perdiendo legalidad ante nuevos procesos capitalistas que lo alejan de su reclamo histórico.

Movimientos campesinos, obreros, ferrocarrileros, magisterial son continuos, a quienes la represión fue la respuesta.

El 23 de mayo de 1962 es acribillado Rubén Jaramillo  junto a su esposa embarazada y sus tres hijos en su casa de Tlanquitenengo, Morelos, por parte del ejército y caciques, quienes los fusilaron en la zona de Xochicalco. Jaramillo fue combatiente de Zapata, quien después de la revolución continuó con la lucha campesina por mejores condiciones de vida, contra la corrupción y programas agraristas. Fue perseguido constantemente. En el sexenio de López Mateos ocurre su asesinato.

Quien era el secretario de Gobernación fue Gustavo Díaz Ordaz, quien al margen del presidente López Mateos, es el que da la orden del cruel asesinato.

Los sesenta significaron para el mundo, el despertar de la sociedad, de la conciencia y memoria histórica, porque en Francia, Yugoslavia, Inglaterra y Estados Unidos, la juventud protestó, la respuesta fue contundente: represión.

10 de junio: la sangre de estudiantes y sociedad manchó el lábaro patrio. El 68 inició por un pleito entre dos preparatorias, donde se da la orden de reprimir. Las protestas no se hicieron esperar hasta que la agresión gubernamental es inaudita. Los estudiantes emiten un pliego petitorio de seis puntos, donde se demanda al gobierno el cese de la represión, desaparición de granaderos..., el resultado, 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Paradójico, una plaza que fue testigo de muerte. Entre Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverria se actuó con crueldad. El 10 de junio de 1971, una vez más los estudiantes reclaman mejores condiciones educativas y alto a la represión. La marcha de protesta fue sofocada por un grupo asesino denominado como Halcones.

Historia que no deja de sangrar, como tampoco de violar derechos sociales, laborales, sindicales y soberanos, Sistema que impuso la fuerza para calmar y hacer sentir que el “orden y la legalidad” están primero en la patria, y que nada debe alterar el orden.

El 19 de octubre de 1970 fallece Lázaro Cárdenas, y con él culmina el último verdadero representante de la Revolución, único que mantuvo una postura contra apátridas. Entre tanto, dicha “estabilidad económica, de progreso y democracia”, fue empañada por protestas sociales, donde la represión era garantizada por el poder y usando la “legalidad”. Movimientos armados sociales o guerrilleros la respuesta, mismos que fueron masacrados hasta mediados de los ochenta.

La soberanía inicia su cadalso con Miguel de la Madrid, con reformas constitucionales contra la nación, pero quien en verdad es el que lleva a cabo toda una maquinaria antisoberanía, deformando leyes y Constitución para imponer el neoliberalismo salvaje es Carlos Salinas de Gortari.

Los resultados de tal modelo económico en México y mundial son pobreza y marginación social, donde la violación a los derechos constitucionales y humanos también se tiñeron de sangre: masacres, desapariciones, ejecuciones, presos políticos es la constante: Veracruz y movimientos campesinos, Jalisco, Chiapas, Michoacán, siempre Guerrero, ejemplos de corrupción y sangre. Los siguientes presidentes hasta Peña Nieto, emergen a la memoria Acteal, Aguas Blancas, El Charco, Oaxaca, Puebla... reina la represión.

El sexenio salinista y sus reformas constitucionales les permitió a la oligarquía, plutocracia y cleptocracia apátridas, desaparecer de facto los artículos 24, 25, 27 y 29 de la Constitución, para privatizar a la nación, para empobrecer el campo, empobrecer al trabajador. Telmex, Fobaproa, Ferronales iniciando el derrumbe de Pemex y CFE; educación sin sustento cívico ni ético, donde la filosofía es un estorbo. Educación en su mínima expresión.

Con Fox y Calderón no hay diferencia con Peña Nieto. Los tres son herederos salinistas, quienes culminan la tarea de privatizar la nación de 2013 a 2014 con su “Reforma Estructural” o energética. Para ello, treinta años de ir despojando a ambas empresas del Estado, de su capacidad de mantenimiento, de financiamiento y más, para brindarlas como chatarra al mejor postor, así sean empresarios apátridas como extranjeros.

No olvidar que con Salinas y sus reformas a los artículos 24 y 27, se garantiza la privatización del campo, produciendo pobreza agraria, iniciando un mayor abandono del campo y emprender a escapar por la puerta falsa en calidad de migrantes a la supuesta nación de “la democracia”: los Estados Unidos.

Vida precaria como precaria justicia sobrevive un pueblo que carga con la corrupción, impunidad y voracidad de las castas divinas, quienes no satisfacen su apetito de desangrar al país, de mantener oprimido y en la trinchera al pueblo.

De la noche a la mañana ven cómo crecen sus millones; y millones de personas ven aniquilados sus esfuerzos laborales sin mejorar su vida, con angustia y preocupación permanente de despertar para ir al trabajo, mismo que es de subsistencia sin más. Ser testigos de que carecen de una mejor vida, que carecen de libertades legales, de no permitirles libertad sindical, de expresión, porque las leyes les han sido secuestradas.

Ese cúmulo de resentimientos y hartazgos, les permite recuperar memoria social y colectiva para considerar hacer valer su voz, a movilizarse, no por la vía armada, y sí en demanda de voto y las urnas contra todo ello que implica seguir sumido y sin derechos.

Es el pueblo el que tomó la decisión de hacerlos a un lado en las urnas.

La respuesta de los apátridas no se hizo esperar, porque de inmediato fraguaron hacer la guerrilla de golpe blando contra el pueblo para sembrar enconos, vituperios, falsedades, insultos. Se agruparon para repetir lo que hizo el “maestro Salinas”, el de sustraer identidad a los partidos PAN y PRI, para que sean cómplices de la corrupción tecnócrata. Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, los artífices de replicar el modelo, compran a esos partidos y anexan al cadáver del PRD, para abortarlos en un Sí Por México, luego en Vamos por México. Para darles justificación, también un coro de intelectuales orgánicos y opinadores en medios de comunicación, les dan el tamiz de “ser garantes de la Democracia”, que intentan “recuperarla y hacer de la nación justa para el pueblo”. El cinismo los desborda.

En el tiempo, su pasado es imposible ocultar o disfrazar a la memoria social e histórica, porque la corrupción es su sello de vida, su karma de impunidad, que desgaja soberanía y anhelos de vida justa y digna.

Los varones de la desgracia nacional X. González y de Hoyos, juran y perjuran que vencerán en las urnas para sacar al “populista”, así como hacer de México una “verdadera democracia”. Se sirven de tres ovejas descarriadas, para usarlas como ariete político y electoral. En el reciente proceso electoral perdieron la mayoría de las gubernaturas, congresos y municipios. Elevan rezos para que en el 22 y 23, avancen y conquisten algunas gubernaturas, así estarán preparados para la batalla final en el 24.

Sus ovejas fueron obligadas a integrarse en una nueva organización llamada “Frente Ciudadano Nacional”, donde las ovejas extraviadas de su identidad, estén en el corral de la ignominia, sin dignidad ni vergüenza.

En el recién Congreso del PRI resulta que como están más que extraviados ideológicamente, gracias a Salinas y hoy a el dúo dinámico X. González y de Hoyos, venden la idea de que “ya son social democracia y de izquierda”; lo cual quiere decir que redescubren a ¿Lázaro Cárdenas? ¿Sabrán sus dirigentes, que no líderes, que el PRI perteneció a una organización mundial socialista en 1972? ¿Por qué fue asesinado Carlos Madrazo?

Es chiste o qué ocurrió en su evento para declarar que “le dieron una patada al neolibaralismo” y ya sean de izquierda. Lo más seguro es que cobran con la mano izquierda, porque la derecha se las guillotinó X. González y de Hoyos.

En cuanto al PAN y PRD, en primero perdió identidad con Salinas, lo mismo el PRD, pero éste, no nada más perdió identidad, sino hasta los calzones. Es decir, es un cadáver sobreviviente. Nada más.

La cuestión es que los dueños de los tres, los sacan a pastorear en tierra desértica, porque son culpables del rechazo social ante el cúmulo de memoria social, colectiva e histórica.

.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Vistas: 791
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs