En medio del caudal de información y opiniones en torno al patrimonio del extitular de la UIF, una cosa sí es segura, Santiago Nieto rompió la regla de oro consistente en no adquirir dos casas en un solo sexenio porque levantaría sospecha de enriquecimiento ilícito y así sucedió.
Peor aún, adquirió además un departamento en una de las zonas residenciales con mayor plusvalía a nivel nacional como lo es Santa Fe en la Ciudad de México, con el argumento de que se paga casi solo con la renta del mismo.
Más artículos del autor
El problema no es cómo se termina de pagar un inmueble, sino cómo se da el enganche del mismo y sobre todo cómo el banco te da un crédito sin que cubras el perfil por más fuentes de ingresos que digas tener cuando eres un servidor público con infinidad de restricciones, de esos que entran en la categoría de "personas políticamente expuestas" y que corres el riesgo de que te lo nieguen por ese solo hecho.
Los argumentos hasta ahora esgrimidos por Santiago Nieto Castillo no alcanzan para explicar cómo es que le hizo para adquirir los tres inmuebles citados en tan corto tiempo y siendo funcionario no "aspiracionista" de la 4T.
Si uno fuera mal pensado y le gustaran las canciones de "Chico Che y la Crisis", como al exjefe de Nieto Castillo, diría con toda razón "quién pompó"
En otros tiempos el solo hecho de mencionar Santa Fe o Tlacopac San Ángel para vivir en la "justa medianía" juarista hubiera bastado para acusar al funcionario de narcotraficante o delincuente de cuello blanco por lo menos, pero como se trata de un actor impulsado por Morena, solo mencionan la Alcaldía Álvaro Obregón, como si se tratara del pueblo de Santa Fe o la colonia Puerta Grande, con todo respeto para quien vive en estás modestas colonias de dicha demarcación.
Sin embargo y contra su voluntad, el gobierno federal tendrá que investigarlo y pasará a la historia como el investigador que será investigado, una suerte de que "el que a hierro mata, a hierro termina" o que los carniceros de hoy serán las vacas de mañana.
Además, tendrá que indagar a profundidad aquello que adelanté en este mismo espacio el 10 de noviembre pasado y que otros columnistas también han referido con más detalle y tiene que ver con aquello de que en su momento pudo haber "abierto la llave" para que amigos o clientes suyos pudieran enviar algunos recursos a paraísos fiscales y que eventualmente pudieron haber retribuido al otrora poderoso titular de la UIF.
Si así lo hace, es posible que recupere parte de la credibilidad perdida en las últimas semanas, con tantos dimes y diretes entre la UIF y la FGR.
De lo contrario se sumará a la lista de casos que por tratarse de amigos del Presidente de la República no serán tratados con el mismo rasero.
Por ahora no resta más que esperar que si las cuentas no cuadran, pronto estos inmuebles pudieran amanecer con el sello de asegurados por la FGR y en los próximos meses sean rematados como la casa de Zhenli Ye Gon, antes de que termine el proceso y se declare culpabilidad alguna.
Así son los tiempos de la 4T, esos en los que no se perdona que alguien sea "aspiracionista", viva en Tlacopac San Ángel y se mueva en un Audi de medio millón de pesos.
Es cuestión de paciencia y un poco de fe. Recordemos que tal vez no sea ilegal, pero es inmoral y engorda.