El Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México (COMAEP) determinó que en lugar de Tlalli, fuera la Joven de Amajac, una escultura prehispánica de la Huasteca y que actualmente se localiza en el Museo Nacional de Antropología e Historia, la que sustituya la estatua de Cristóbal Colón, personaje histórico -este último- cuyas simpatías han venido a la baja debido a las nuevas tendencias de recuperación de lo propio, de rechazo a la conquista y sus atrocidades, incluso sus frutos.
Espero que en este comité haya especialistas en espacio público, en cultura, en urbanismo, pero sobre todo en arte, ya que la propuesta es muy corta. Por supuesto que de Tlalli a la Joven de Amajac hay una mejoría pero hay aspectos que deben considerarse.
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La Joven de Amajac fue descubierta el primer día del 2021, entre los sitios arqueológicos de Tochpan y Castillo de Teayo, en Veracruz, y está tallada en roca caliza.
La escultura huasteca es significativa, del posclásico. Beatriz de la Fuente ha hecho investigaciones al respecto que se pueden consultar en https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-escultura-huaxteca. Brevemente puedo señalar que la escultura de esta temporalidad y región se caracteriza formalmente por la rectitud de sus líneas, por los grandes planos de sus superficies, por la abstracción de sus ornatos, y por su composición casi simétrica, pero rítmica. Son esculturas de gran calidad plástica.
La Joven de Amajac mide 2 m de alto, 60 de ancho y 25 de grosor, por lo que el montaje en las imágenes que están circulando en redes no es ni aproximado, además de su angostura. Visualmente no es apropiada para el espacio destino que le piensan dar.
Esta escultura se encontró en tierras veracruzanas y ahí debió de haberse quedado. Es cierto que en el siglo pasado dominaba la tendencia de llevarse el patrimonio de mayor relevancia a la capital del país, desproveyendo a la provincia de su propio patrimonio. Pero los años han pasado y ya teníamos que haber evolucionado -por lo menos conceptualmente- en ese aspecto.
Es decir, derivado de lo anterior, así suena: “se hará un homenaje a las mujeres indígenas colocando una escultura extraída de la Huasteca veracruzana, arrancada de sus orígenes para que se luzca en la Ciudad de México.” (sic).
Por todo esto me atrevo a plantear las siguientes propuestas:
- Regresar el patrimonio a sus pueblos originarios, para lo cual se necesita presupuesto para el traslado, seguros, pero también a largo plazo: para custodios, investigadores y museografía.
- Esta propuesta impulsa a que los pueblos originarios tengan turismo, pero sobre todo que existan motivos de orgullo, pertenencia e identidad.
- Esta propuesta, además, generará investigación en provincia. Desde antes de la conquista hemos tenido políticas públicas centralistas ¿Qué monumento tenemos que quitar para terminar con tal centralismo?
- Un aspecto importante que tampoco se ha considerado es el medioambiental, ya que se trata de una escultura de piedra caliza que será expuesta a la intemperie en la ciudad más contaminada del país, con altos compuestos tóxicos en el aire y lluvia ácida, lo que provocará la degradación de una escultura insustituible.
- Una convocatoria. Lo que el gobierno de la Ciudad de México debe hacer (en muchos otros casos se ha hecho) es una convocatoria abierta. Por supuesto que deben sentarse para generar las bases, y aceptar propuestas de artistas, escultores y aficionados. Con base en las propuestas técnicas, formales, conceptuales y presupuestales -con jueces CALIFICADOS- concensuar la mejor opción.
- Incluso se puede hacer una exposición con los trabajos más meritorios. Así se ha operado en otras administraciones. Y también generar un Premio del Público.
Autoridades, gestores, políticos, por favor, no se vayan por la salida más fácil y déjense de ocurrencias. Las propuestas que aquí planteo implican trabajo, pero es necesario cuidar el patrimonio, es necesario respetar a los pueblos originario, es necesario, impulsar a los artistas, es necesario impulsar la investigación. Pónganse a trabajar; también es necesario.