Con motivo de las marchas feministas del 8M y en un intento por blindar los edificios del Centro Histórico de la Ciudad de México, el gobierno instaló vallas de tres metros de altura rodeando la Plaza de la Constitución. Con el discurso de “salvaguardar” nuestro patrimonio inmueble, el gobierno bardeó el Palacio Nacional, el Palacio de Bellas Artes, el Banco de México, el Hemiciclo a Juárez, el Hotel Hilton y Sanborns. Esta estructura medalla-memorialtálica negra sirvió de lienzo en blanco para las protestas.
La instalación de la valla provocó polémica, ya que fue evidente el miedo y el rechazo por parte de la autoridad ante las protestas -no sólo feministas sino humanas y justas-. Esta valla refleja la negativa a la escucha, es un muro divisorio, propio de un gobierno que se niega a trabajar por la seguridad, por la paz, por la estabilidad y bienestar de sus habitantes.
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Fue el Colectivo Antimonumenta CDMX quien convocó a intervenir estas vallas. Las asistentes escribieron en ellas los nombres de las víctimas de feminicidio, que al día de hoy alcanzan un promedio de once cada día. A los nombres continuó la acción de ofrendar flores, objetos de valor sentimental, veladoras y hasta música, con lo cual este enorme muro metálico, negro y frío se convirtió en un largo altar vertical, acción que si bien tuvo un impacto social, al parecer no logró involucrar a las autoridades empáticamente, mucho menos profesional y activamente.
Facebook: Vivas Nos Queremos
Este muro consiguió una calidad plástica que ha invitado al registro visual, debido a la espontaneidad y expresividad de las letras diferentes en formas, tamaños y trazos. Las ofrendas rompieron la verticalidad.
Mariana Díaz, Ximena Apisdorf, Anaí Tirado y Sergio Beltrán son los autores de un recopilatorio publicado por la UNAM. Se trata de un registro fotográfico, valla por valla, en donde se puedan leer claramente los nombres ahí escritos, pues el objetivo de este documento es la personalización de cada pérdida, nombrar a cada víctima, más allá de la totalidad, más allá de los más de 1500 nombres, más allá de una cifra. Nombrar a cada una, irrepetible.
PDF Cátedra Nelson Mandela, UNAM: https://tinyurl.com/c469hnmy
“No eran una persona: eran familia, comunidades, amistades que se perdieron. Cuando alguien se va, la quietud parece durar una eternidad; todo se queda en una pausa, en un deseo de nuevos recuerdos.”
Ximena Apisdorf Soto
Con esto queda documentada una manifestación cuyas acciones le trascendieron conservando viva la voz del reclamo, la exigencia de justicia para con las fallecidas, sus familiares, amistades y todas las mujeres víctimas de violencia de género.
Se destruyó la valla, pero no destruyeron la indignación
Desaparecen el muro, pero no borran la memoria colectiva,
Desoyen los reclamos, pero el Memorial impactó socialmente.
Una intervención social y
Un crimen más del Estado mexicano.