La 4T y su política: ni los veo, ni los oigo

Sábado, Septiembre 18, 2021 - 14:46

El estilo de los gobernantes de la 4T: alejados de los problemas sociales, económicos y políticos

Director General del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C.

Una de las frases más célebres de la picaresca política mexicana fue la pronunciada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari, en alusión a los ataques que recibía cuando desempeñaba el cargo, de parte de sus opositores o de los grupos que criticaban sus iniciativas y que reza: “Ni los veo, ni los oigo” con lo cual daba a entender, que le tenían sin cuidado lo que pensarán sus opositores o las voces de inconformidad y ataques que recibió su administración, que no fueron pocas en todo su sexenio, en el esplendor del periodo neoliberal en México (1988-1994).

Era una forma de darle la vuelta a las cosas y de burlarse de sus críticos, con un dejo de altanería y soberbia, que era apoyado por sus funcionarios que lo celebraban y aplicaban de alguna forma en el desarrollo de sus funciones, total, si el Presidente de la República lo decía y aplicaba en los hechos, era porque era lo adecuado, aún y cuando sus funciones y responsabilidades que tenían encomendadas, dijeran lo contrario.

Carlos Salinas de Gortari goza de la calificación de ser el culpable de muchas de las desgracias que padecemos los mexicanos, porque varias de sus decisiones, como la privatización de los bancos vendidos a capitales extranjeros y la venta de empresas públicas como Telmex y la televisión oficial, afectaron y siguen afectando la vida de millones de mexicanos y peor aún las arcas de la Nación, de cuyo saqueo el país no podrá recuperarse.

Sería muy largo hablar de la vida y obra de Carlos Salinas de Gortari, pero no es el tema central de esta colaboración, sino su célebre frase, que ha sido adoptada en su forma de gobernar, por el presidente López Obrador, quién aunque a diferencia de Carlos Salinas, trata por medio de su conferencia mañanera de salir al paso de la información y notas periodísticas que critican a su gobierno y sus funcionarios; sólo lo hace por una preocupación mediática, es decir, la respuesta y controversia la lleva a cabo con el mensajero de la información, no le merece mayor atención o preocupación las personas o grupos de la sociedad civil que reclaman atención a sus problemas y que se vieron obligados a pedir a los medios de comunicación, se convirtieran en portavoces de sus demandas, lo cual si bien es cierto ayuda, de fondo no resuelve los problemas.

Ante el cambio en la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y la llegada del exgobernador de Tabasco, Adán Augusto López, algunos analistas han señalado que posiblemente en la segunda mitad de su sexenio, el presidente ha decidido cambiar su estilo de gobernar y ahora sí, habrá mayor apertura al diálogo con los actores políticos y organizaciones de la sociedad civil, con lo que mediante el reuniones y mesas de trabajo, se podrá llegar a acuerdos, donde prevalezca la buena fe del Gobierno federal y de los sectores de la sociedad civil y actores políticos, para dar solución a los graves problemas que aquejan al país en todos los frentes, desde la seguridad pública, la vacunación para combatir la pandemia del Covid-19, el crecimiento de la pobreza en varios estados del país, la crisis migratoria que amenaza con salirse control ante el mayor flujo de personas que intentan llegar a los Estados Unidos y que al no poder lograrlo, se están quedando a vivir en el país, lo que está originando un gran reclamo social en diversas zonas del sur como Chiapas, Campeche y Tabasco.

Antes del cambio de la titular de la Secretaría de Gobernación, si bien es cierto se atendían diversos temas en reuniones, esa no era la costumbre de la actual administración; por ello si se modifica la atención a los problemas, ello ayudará a la ciudadanía que demanda un gobierno que le dé un trato humano y le resuelva sus problemas,

Una de las cuestiones que además de la pandemia del Covid-19, incluso antes de ella, se extendió a los estados del país gobernados por Morena, fue la realización diaria de las conferencias mañaneras, en las que los ejecutivos estatales, como en el caso de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y de otros estados, aprovechan para tratar asuntos caseros y hablar de los logros de sus administraciones, obviamente, se adueñan del micrófono y nulifican las voces críticas o preguntas incómodas de los reporteros, que tienen prohibido hacerlas, con la amenaza de que ya no se les permitirá asistir a las mismas; es decir, se convirtió en un ejercicio para convencer a los ciudadanos, de que el trabajo va bien y los resultados están a la vista; en otras palabras ahí lo que escuchamos es la versión oficial y no hay manera de contrastar la información, porque ellos siempre tienen “otros datos”

Otra cuestión, que también han adoptado las administraciones estatales de los gobernadores de Morena es aplicar el “ni los veo, ni los oigo” y yo agregaría “ni me importan”, debido a que como todo aquél que los critique o cuestione es un conservador, fifi o enemigo político del gobierno, se le cierra la puerta, nunca se le escucha y más bien se le amenaza con abrirle una carpeta de investigación o echarle el aparato de Estado para descalificarlo y evitar que sus demandas sean atendidas o resueltos sus problemas.

En otras palabras no les preocupa o afecta el problema que se les pone enfrente, sino el daño que puede hacerles el portavoz o denunciante ante la opinión pública y los potenciales votos que podrían perder en el siguiente proceso electoral, por ello se cierran a cualquier apertura o diálogo con los ciudadanos y esta política se extiende a todos los secretarios de sus gabinetes y funcionarios, que administran encerrados en sus oficinas, únicamente preocupado, por no caer de la gracia del gobernante o ver de qué forma pueden llegar a otro puesto o cargo legislativo, en premio a sus brillantes logros. Los ciudadanos les valemos gorro y sólo se toman en cuenta cuando piden un voto para su partido.

Esta ha sido la mística y forma de trabajar de los gobernantes de la 4T, alejados de los problemas sociales, económicos, políticos, de inseguridad, pobreza, ineficiencia y otros más que padecemos los millones de mexicanos, que esperábamos no sólo un cambio de partido y nuevos funcionarios, sino una mejor administración y solución a lo que todos los días sufrimos los ciudadanos en este país.