Prohibido prohibir, GN ignora la instrucción

Miércoles, Septiembre 15, 2021 - 06:07

El arribo de mandos castrenses a la Guardia Nacional requiere capacitación sobre el trabajo policial

Ingeniero por la UAM donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Estudió maestrías en Administración, así como en Seguridad Pública y Derechos Humanos. Fue capacitado en inteligencia y análisis en EU, Colombia e Iraq. A lo largo de 25 años ha sido servidor público en dependencias estatales y federales en materia de Seguridad Pública y Seguridad Nacional.

Luego de que el titular del ejecutivo federal ha estado machacando que México es un país de libertades y que en su gobierno está “prohibido prohibir", fue la Guardia Nacional la primera en hacer caso omiso de la multicitada instrucción presidencial.

Por lo menos es lo que se desprende de documentos internos que circulan en áreas que pertenecieron a la desaparecida División de Seguridad Regional de la Policía Federal, que era la encargada de la seguridad en las carreteras federales y aeropuertos del país, así como de las labores de proximidad social dado su frecuente contacto con los ciudadanos que viajaban por la red carretera nacional.

Si bien lo que refiere el escrito en cuestión es una medida coercitiva que busca fortalecer la disciplina entre los elementos castrenses que forman parte de la GN y que recién se incorporan a la función policial, no estaría de más que le pusieran más cuidado a su redacción, ya que de lo contrario pareciera que el que ordena es el primero en no acatar una directiva del presidente de la República.

De hecho las acciones 1 y 2 de la disposición de la Coordinación Estatal de la GN refieren textualmente: “Queda estrictamente prohibido circular en la vía pública o en carreteras federales o estatales con un escaso número de efectivos y estacionar las unidades oficiales sin contar con seguridad permanente, respectivamente”; lo cual es razonable por los riesgos que implica el trabajo de la GN, pero no encaja en la función policial como lo marca el principio de “proteger y servir a la comunidad”, sino más bien obedece a la táctica militar de disponer de una alta capacidad de fuego para hacer frente al enemigo.

Un efecto colateral de este tipo de medidas es que dificultan la interacción de los elementos “policiales” con la ciudadanía, tan necesaria para reconstruir el tejido social y conectar la atención de las causas de la violencia y la delincuencia con la prevención, algo que en el medio de la seguridad ciudadana se le conoce como proximidad social.

Lo anterior refleja que la llegada de mandos de extracción castrense en activo y retirados, a la Guardia Nacional requiere una amplia capacitación sobre el trabajo policial en sus vertientes de prevención e investigación y no solo en materia de patrullaje, como hoy lo hacen los Carabinieri de Italia, la Gendarmería francesa, la Guardia Civil española y los Carabineros de Chile, así como la Policía Nacional de Colombia (de naturaleza militar) que son lo más parecido a la GN.

Cabe recordar que durante la última década del siglo pasado y la primera del presente, elementos y mandos medios de la policía colombiana venían a México a capacitarse en seguridad vial, primero en la Policía Federal de Caminos, luego en la Policía Federal Preventiva y más tarde en la Policía Federal, sin embargo eso ya no existe.

Volviendo al tema de “prohibido prohibir”, no estaría de más crear una Comisión intersecretarial que se encargue de supervisar, por lo menos internamente, que nadie contravenga la orden presidencial, además de recordarles lo que dijo el presidente López Obrador aquel 8 de julio del año en curso cuando se disponía a revisar el avance del ‘Tren Maya’: “orden no supervisada, no sirve de nada”, por no decir que “orden dada que no es supervisada, se la lleva la (nombre de su rancho ubicado cerca de Palenque)”.

Fuera de eso, esta “peccata minuta” no pasará de un arresto de unas horas e incluso días, hasta donde la ley y el reglamento interno de la Guardia Nacional lo permitan.