Ante los últimos acontecimientos de la política en México, la democracia intenta ir emergiendo en las sociedades modernas, burguesas, en sus orígenes, sus límites y su contenido como democracia política, liberal o también como democracia parlamentaria o electoral; donde se pretende una ideología que dé respuesta a un conjunto social, en donde participen todos los integrantes de la comunidad en cuanto a ciudadanos iguales ante la ley, como respuesta a las luchas sociales, para ir superando limitaciones culturales o económicas. El derecho a participar, el sujeto participante y, por tanto, el sufragio, son universales, que en los hechos intereses dogmáticos tratan por todos los medios de derribar por un falso pragmatismo híbrido y alienante.
Desde que el neoliberalismo se impuso en el mundo para ir creando condiciones políticas y económicas donde los fundamentos constitucionales de cada país y pueblo, sean reducidos por un punto de economía para el equilibrio entre bienestar social y justicia, sean reducidos mediante la privatización de soberanías, sustrayendo de la Constitución las garantías colectivas, en cuanto a que las élites hacen de la razón un dogma, difundiendo que el desarrollo nacional, obedece al impulso económico.
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Sin aclarar que tal impulso solamente se reduce a su beneficio propio de manera mezquina y voraz, limitando y alejando necesidades democráticas, apropiándose del poder, haciendo de la actividad parlamentaria el sujeto de imposición de dogmas neoliberales.
Ya hemos descrito en otras colaboraciones, que el proceso neoliberal en nuestro país, nos arrastra a un mar de injusticias, apropiándose y robando todo aspecto de la siempre incipiente democracia, al grado de que cada sexenio, se fue limitando a la Constitución y por lo tanto, al pueblo.
El sujeto social, al resentir profundamente los dogmas neoliberales, luego de varios intentos de hacer valer su derecho a una democracia que se apegue a la respuesta moral y ética de un pueblo, siendo cinco sexenios donde el voto ciudadano fue violentado, sin que la exigencia de una participación consciente y racional, en la toma de decisiones, va cobrando perfil real social el valor de la democracia y su aspiración justa en el voto, no cobró resultado. Se impuso cada vez un cúmulo de intereses ajenos a la nación.
Los límites reales cobran sentido opuesto cuando la comunidad determina que su voz y voluntad de ejercer su presencia, da como resultado este 2018. Antes de este año y durante su proceso político, así en adelante, el dogma elitista confía en que su poder económico y político podrá descarrilar la voluntad social, recurriendo a todo tipo de estrategias antagónicas y de guerra política como de propaganda, para sembrar incertidumbre contra un gobierno contrario a sus intereses corruptos, que devastaron soberanía y equilibrio social.
De Salinas a Peña confiando en su soterrado dogmatismo de que habían logrado la castración social en su voluntad de exigencia legal, mediante un pragmatismo híbrido, despojando de vestigios ideológicos en el PRI, PAN y luego en el PRD, para hacerlos un monolito sin identidad, en conjunto con entes políticos, empresariales y de medios de comunicación, que orbitaron gracias a beneficios económicos, al adueñarse de bienes nacionales, financieros y evadir impuestos, por citar unos ejemplos, así como impedir a toda costa que movimientos sociales progresen en sus demandas; confiados en que una creciente oposición fue contando con esa población distanciada de justicia, que podría disputarles el poder.
Es hasta que gracias a su confianza ególatra no calcularon que luego de varios procesos electorales, el límite a su poder tendría resultado contrario, donde la guerra de propaganda no fue suficiente: los dados de la historia ya estaban sueltos.
Tan luego descubren que sus esfuerzos les son contrarios, emerge el temor a una respuesta distinta que lo va subsumiendo todo y a todos bajo el mando del capital, intensificando las ya groseras desigualdades, mientras los ricos se hacen más ricos y los trabajadores más pobres, situación que amenaza con destruir al movimiento social y a su mayor conquista, los gobiernos socialdemócratas.
Encuentran que se vuelve cada vez más difícil ganar audiencia para el “bien público” o el “bienestar común”. El discurso público y los pensamientos privados a lo largo del espectro político parecen aceptar, como lo dijo el neoconservador estadounidense Francis Fukuyama, con su “Fin de la Historia”. La paradoja arroja que llegaron al fin de su historia hasta el momento, porque siempre tuvieron, y tienen, miedo a la memoria histórica, que guarda cada hecho injusto que cometen, más en el presente.
Ya a partir de 2019 al 2021, inician con diversos objetivos de descarrilar y motivar a la sociedad, a que desconfíe del gobierno federal, mediante estrategias de golpismo blando. Desde medios de comunicación a la creación de una supuesta “oposición” de tres partidos políticos en el PAN, PRI y PRD, quienes pretendía jugar a la democracia, acusando al gobierno federal como al partido Morena, de conducir a la nación al cataclismo, de que es populista como comunista, enemigo de la democracia.
Dicha oposición con postulados ideológicos entre liberal y dogma derechista, por sí mismos nunca podrían coincidir, si sus beneficios personales no fueran afectados, al quitarles garantías de jugar a la corrupción con impunidad absoluta.
Quien los compra y logra hacerlos una “oposición”, no son sus pragmatismos y miras reales políticas como partido, es mediante la casta empresarial encabezada por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, quienes encuentran en ello, la utilería para crear un Frankenstein a modo. Sus esfuerzos e inversión económica para comprar a los tres, esperaban que diera resultado. El final no fue así en el último proceso electoral. Una vez más la derrota.
También recurrieron a la denuncia ante la Organización de Estados Americanos (OEA) de que México es un “narcoestado”, sin considerar que tal organización carece de aceptación latinoamericana, porque no obedece a la democracia y sí como instrumento del imperio norteamericano, por lo que su impulso desesperado es una violación a nuestra soberanía.
Aun así, la necedad dogmática es mala consejera para la racionalidad de los acontecimientos, en el sentido de que mantuvieron su juego de hacer la guerra, “argumentando o postulando” que es un gobierno fallido, por conducir a la nación a la total crisis económica, de desempleo, de pérdida de confianza de inversión extranjera, de no impulsar el desarrollo, como tampoco de involucrar al sector empresarial al desarrollo nacional, sobre todo, de la debilidad y desconfianza del capital extranjero. Empero, si el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales han dado muestra de lo contrario, entonces el postulado no coincide.
Ante la pandemia mundial, también acusan de ser un fracaso en combatir el problema, de incapacidad sanitaria para evitar contagios como muertes; de falta de medicamentos para atender otras enfermedades. Pero, excluyen que son copartícipes de despojar de capacidad productiva y mantenimiento de empresas energéticas al imponer una contrarreforma constitucional para beneficiar al capital extranjero; y que no pocos empresarios mexicanos también fueron beneficiados, derivando en dejar en ruinas a las empresas nacionales. Sin olvidar que en el sector salud, el abandono, el sistema fraudulento de anunciar que se construyeron clínicas y hospitales fue mentira, o que empresas como Birmex, dejó de fabricar medicinas y vacunas de todo tipo, en cuanto a que también fue desmantelada, el enfrentar la pandemia, es cuesta arriba.
Gracias a que se cobra impuestos a empresarios acostumbrados a no hacerlo, es como se va cubriendo la compra de vacunas. Equipar hospitales para enfrentar esta guerra bacteriológica, no es fácil, si consideramos que naciones desarrolladas también tienen estos o mayores problemas.
La guerra de propaganda y golpe blando tuvo su primer caída o traspié, como resultado electoral para elegir gobernadores, presidencias municipales y legislaturas, por eso, mandan a sus empleados del PAN, PRI y PRD, a denunciar ante la OEA, que el gobierno es narco.
Todo se mantenía en sus metas, a pesar de que sus títeres tripartidistas son una apuesta ilógica porque carecen del peso moral y ético, en cuanto a que compraron un producto carente de identidad social por años acumulados, y con una sociedad que ya daba muestra de hartazgo. Aun así, Va por México es como una muela picada que urge extirpar, solamente que el infectado confía en tomar chochitos, sin saber que eso no sirve.
Lamentablemente, todo tiene un punto de quiebre o de un fallido experimento, hasta que senadores de Acción Nacional recibieron este jueves 2 de septiembre al presidente del partido español de ultraderecha VOX, Santiago Abascal, para firmar la ‘Carta de Madrid’ con la que se busca detener el avance del comunismo en la “Iberoesfera”.
En su visita al Senado, Abascal explicó que la “Iberoesfera” es una comunidad de naciones libres con más de 700 millones de personas que comparten una herencia cultural. Mediante un comunicado, el PAN indicó que esta “alianza entre México y España es en defensa de la libertad, la democracia y la propiedad privada”. En la reunión, encabezada por Julen Rementería, el senador indicó que con la firma de la carta se envía el mensaje al presidente López Obrador y a sus radicales de que “México nunca va a ser comunista”:
Por la defensa de la democracia, la libertad y la propiedad privada, hoy firmamos la Carta de Madrid para detener el avance del comunismo.
México nunca será comunista, nunca.
Muchas gracias a @Santi_ABASCAL por su visita.
¡Bienvenido a México! pic.twitter.com/D4SF16mHpV
— Senadores del PAN (@SenadoresdelPAN) September 2, 2021
La ‘Carta de Madrid’ manifiesta que el avance del comunismo supone una seria amenaza para la prosperidad y el desarrollo de las naciones, así como para las libertades y el Estado de Derecho, por lo que los firmantes se comprometen a trabajar en defensa de la democracia, los derechos humanos el pluralismo, la dignidad humana y la justicia.
Asimismo, se aclaró que la ‘Carta de Madrid’, firmada también por diputadas y senadores de oposición, es impulsada por la Fundación Disenso liderada por Santiago Abascal, y la cual también ha sido respaldada por políticos, activistas y opositores de Argentina, Venezuela, Perú, Ecuador, Brasil, Estados Unidos, entre otros.
La ‘Carta de Madrid’ es una respuesta al Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, una coalición de partidos fundado en 1990 por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y el expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva que, según VOX, "ha sido determinante para el auge de la extrema izquierda en Iberoamérica".
Hoy firmé la Carta de Madrid con Santiago Abascal en el Senado de la República.
Vamos por la defensa de la democracia, la libertad y la propiedad privada. pic.twitter.com/9zy3IyVTkJ
— Julen Rementeria (@julenrementeria) September 2, 2021
En este caso ¿Qué es la Carta de Madrid?
La Carta de Madrid: en defensa de la libertad y la democracia en la Iberosfera es apoyada por diferentes líderes políticos y sociales de la derecha con el objetivo de frenar el crecimiento del comunismo (sistema social, político y económico que busca eliminar la propiedad privada y clases sociales).
Esta carta ya la han firmado personajes de diferentes países como Perú, Argentina, Venezuela, Estados Unidos, El Salvador, Chile, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Suecia, Costa Rica, Cuba, y más.
En el caso de México ya se tiene registro de siete personas que han firmado para tener alianza con la Carta de Madrid: Alejandra Noemí Reynoso, senadora de la República; Carlos Leal, diputado local en el Congreso del Estado de Nuevo León; Eduardo Verástegui, actor; Elsa Méndez Álvarez, diputada local en el Congreso del Estado de Querétaro; Fernando Doval, secretario de Estudios y Análisis Estratégicos del PAN; Mario Romo, presidente de Red Familia; y Pablo Adame, exdiputado federal.
La respuesta a tal firma no se hizo esperar. Lo lógico es que oposición a los senadores cuestionen o pongan en total evidencia tal acto apátrida. No, lo es mediante Héctor Larios, presidente en funciones del Partido Acción Nacional, en un asunto que prácticamente redujo a un problema de comunicación. Dicho en otras palabras, el PAN luce decidido a consumar los errores que lo llevarán a convertirse, a lo mucho, en un grupo sectario.
Este suicidio político en tiempo real empezó hace justo una semana, cuando el coordinador de los senadores panistas, Julen Rementería, puso a sus coordinados este mensaje en WhatsApp:
“El día de mañana suscribiré a título personal esta carta, en donde diversos políticos y legisladores de varias partes del mundo y de diversas tendencias ideológicas, expresan su preocupación por el rumbo que está tomando el continente americano como consecuencia de las políticas impulsadas por el Foro de Sao Paulo. Es un texto en defensa de la democracia liberal, de los derechos humanos, y de la economía social de mercado. Por si alguien más gusta sumarse”.
El jueves, Rementería y otros legisladores firmaron la carta y se tomaron fotos con Abascal. Las redes sociales de la bancada panista postearon la noticia de esa reunión y sobrevino el escándalo.
Pero tras la polémica, lo más sorprendente ya no es la torpe idea de invitar a Abascal al Senado y presumirlo, sino cómo el PAN no quiere reconocer que cada día que pasa, al no asumir la dimensión de lo ocurrido, se hunde más.
“Sí hay una imprudencia ahí, hay un exceso en la comunicación”, acusó Larios. “Ellos se sentaron a dialogar con un partido que tiene una imagen de… en política la percepción es realidad, pero de ahí a que esto implique revisar la coordinación me parece que es un tema que hay que reflexionar con más calma”.
Si una chamba tiene el líder del PAN es nombrar y gobernar a los coordinadores legislativos. Dado que Marko Cortés está de “vacaciones”, desmontando con perfecto tino la argucia de que el michoacano se ausentó de sus responsabilidades a fin de competir en la renovación de dirigencia en noviembre, Larios funge como jefe nacional. Quizá sería mejor que ya nos dijera que están orgullosos de la firma de la carta y de la visita de Abascal, pero que el sonso de las redes no debió publicarlo.
Sometiendo a la balanza que las declaraciones del jefe panista se reducen a concluir que el problema de VOX es su “imagen”; que la bronca fue publicar el encuentro desde la cuenta de Twitter del Senado, no la invitación a Abascal ni la alianza con éste; que a pesar de todo lo que se ha expresado en la opinión pública sobre el abrazo de blanquiazules a Abascal, Larios no dimensiona ni tiene claro si amerita revisar la permanencia de Rementería como coordinador de la bancada panista.
Ya sea que Larios, Marko Cortés o cualquier panista, no calculara la tormenta en la que se metieron, no de las consecuencias que esto conlleva, pero sí de las consecuencias presentes y futuras, dimensionando que la ultraderecha franquista con Abascal, por más que los senadores intentaron justificar que él llegó como militante del Partido Popular, todo lo expresado en el Senado es lo contrario. Hasta en eso, son pésimos en mentir o disfrazar.
Su irresponsabilidad e inconsciencia los arroja a un punto de implosión por y desde un cúmulo de contradicciones y fracturas con su identidad partidista desde los ochenta, profundizada con el matrimonio con el PRI desde Salinas, así como el aceptar ser comprados en oferta con el PRI y PRD para una aventura que hoy es crisis, que deriva ya en una explosión hacia dentro, que implota y se derrumba sobre sí mismo gracias a Abascal y su fascista VOX.
Opus Dei, franquismo, son expresiones fascistas, que dieron forma a Hazte Oír (asesorada y financiada por Usaid), Partido Popular y VOX, que amplía su fuerza y expansión en el mundo, sobre todo en Latinoamérica, como en Ucrania y Alemania, gracias a su hermano El Yunque, que hoy, con la firma de ‘Carta de Madrid’, pretenden ser el centro del universo dogmático y derechista, con el supuesto combate al comunismo. Ignoran que ya dejó de tener presencia en el mundo tal como el imperialismo norteamericano vendió mediante la “Guerra Fría”.
Imposible que las dirigencias del PAN y PRI, ignoraran que sus ciegos senadores usaran al Senado para tal firma. El resultado: se deslindan de ese acto indigno, al grado de que el mundo se les echó y provoca burlas por su postura derechista y torpe más ignorante.
Un detalle realmente ridículo lo tenemos con Eduardo Verástegui, actor y exasesor del expresidente Donald Trump, al declarar que las inundaciones y el temblor fueron consecuencia natural de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por despenalizar el aborto para que las mujeres no sean criminalizadas por decidir sobre su cuerpo. Por cierto, también felicitó a Abascal por su estancia en la “Nueva España”, perdón, en México.
“Hoy México llora. Hoy México tiembla. Llueve desconsoladamente (sic) en varias partes del país, y la tierra cruje. Hoy, miles de bebés mexicanos han sido condenados a muerte. Hoy, México llora; México tiembla, por sus hijas e hijos que no nacerán”, publicó el actor en sus redes sociales.
Podríamos poner más ejemplos, pero, el problema mayor es que a los siervos de Va por México, los tiene en serios problemas para continuar con esa “alianza Frankenstein”, así como el prófugo de Ricardo Anaya, mártir del panismo, que me imagino el enojo de sus patrones Mister X. González y de Hoyos, quienes han de decir que hicieron una pésima inversión con estas cebras, que al principio creyeron adquirir unos tigres, resultando unos rumiantes, me refiero a confundir rayas sin saber anatomía animal ni zoología.