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OPINIÓN

No es otro tonto artículo sobre ‘compañere’

Aunque en lo personal no uso el “lenguaje inclusivo", creo en el respeto y empatía ante la solicitud

Rafael Reyes Ruiz

Activista social dedicado a brindar ayuda integral a grupos de alta vulnerabilidad. Fundador de Fundación Madai, que apoya a niños con cáncer y sus familias. Miembro de grupos y colectivos de la sociedad civil. Escritor, articulista, conferencista. Desarrollador y promotor del emprendimiento social.

Miércoles, Septiembre 1, 2021

Gran polémica desató el video viral sobre una clase en línea donde se refieren a una persona como compañera, y ésta dice con llanto: "No soy tu compañera, soy tu compañere".

Hablar sobre el llamado "lenguaje incluyente" es algo polémico. Empiezo diciendo que, más que llamarlo lenguaje incluyente o inclusivo, yo lo llamo lenguaje no sexista o lenguaje no binario, pues hablar de inclusión sería un espectro muchísimo más amplio.

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Si nos vamos a la gramática o a la academia normativa, el "compañere", y todo ese lenguaje no sexista, evidentemente no es algo correcto; pero debemos saber que la gramática y los diccionarios no son manuales, son registros. La Real Academia Española de la Lengua no es normativa, es descriptiva.

El lenguaje es una construcción social, que emana del pueblo, es decir, de los hablantes de esa lengua. El idioma se construye de lo que se habla; eso que se habla lo toma la academia y lo plasma. Va de abajo hacia arriba, el pueblo lo comienza a usar, y luego la academia lo recopila y lo integra dentro del lenguaje aceptado. Lo que sucede con el llamado "lenguaje incluyente" es que una minoría quiere imponerlo como norma a la generalidad de los hablantes, y así no funciona la lengua.

Un ejemplo de una imposición fallida es el caso de la palabra "haya", como conjugación de la primera persona del singular en presente indicativo en lugar de "haiga". Se dice que en la Academia se discutió cuál debería ser aceptada, si "haya" o "haiga", pues en la generalidad en las conjugaciones de la primera persona del singular del presente indicativo, los verbos adoptan una letra "g"; una de esas formas es la terminación "haiga", por ejemplo: caer-caiga, traer-traiga. Pero La Academia vio que en el caso del verbo "haber" la mutación a "haiga" era propio de las clases populares, y como en ese momento eran una élite clasista querían diferenciarse de lo popular, decidieron aceptar la palabra "haya". Y aun cuando fue la misma Academia de la Lengua quien lo estipuló, más de cien años después, aproximadamente el 40 por ciento de los hablantes del español siguen usando el término "haiga".

No sé si en algún momento será aceptado el lenguaje no sexista; solo el tiempo lo dirá. Si se usa por la mayoría de los hablantes, la academia lo recogerá y lo pasará. Si solo queda como un intento de imposición de una minoría y nadie más lo emplea, simplemente tenderá a desaparecer. Un ejemplo peculiar, es el caso de los enfermos de covid. Se han fijado que muy pocos medios, si no es que ninguno dice "los pacientes y las pacientes de covid", o "los enfermos y las enfermas de covid". Esto demuestra que, en casos de urgencia, el mismo idioma se va definiendo en su funcionalidad.

En mi caso, no uso el "lenguaje inclusivo", pues no me resulta cómodo. Aun así, creo firmemente en el respeto de referirse a las personas como éstas prefieran que les hablen. Y si a alguien le gusta y pide que le digan "compañere", "elle", o como sea, pues podemos hacerlo, nada nos cuesta. Es cuestión de empatía.

Rescoldos

Una ciudad incluyente sería una donde todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades de bienestar y desarrollo, sin importar su condición social, económica, física o ideológica… no una donde los políticos ondean banderas de colores.

@RafaActivista

rafaactivista@gmail.com

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