Después de haber sido satanizado por diversos actores políticos que hoy forman parte del gobierno y algunos medios de comunicación por considerarlo una forma de recaudación, hoy el programa “Fotomultas” sirve para disminuir accidentes de tránsito, recuperar vehículos robados y también para recaudar, por lo que pocos se atreven a criticar su nuevo enfoque y las inconsistencias que presenta dicha iniciativa.
No obstante, la oportunidad que se presenta para responder a los ataques que en su momento tuvo dicho programa y aclarar una serie de malentendidos, en esta ocasión me ocuparé de hacer un poco de historia y resaltar las bondades que dicho programa ha ofrecido a los poblanos en general y qué mejor que este espacio en el periódico digital que desde hace muchos años es “referencia obligada” en el estado de Puebla.
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La razón por la que “Monitor vial” fue puesto en marcha en la capital poblana y municipios conurbados radica en que entre 2010 y 2013 el número de personas que perdían la vida o resultaban lesionados en accidentes viales originados por el exceso de velocidad se había incrementado a tal grado que no había un fin de semana que no se registrara un accidente automovilístico sobre el Periférico Ecológico, la Vía Atlixcáyotl o la Recta a Cholula, con saldo de personas muertas y en el mejor de los casos lesionadas, lo peor de todo es que no solo involucraba a los ocupantes de los vehículos, sino a transeúntes, ciclistas y motociclistas.
Al buscar una solución que no dependiera únicamente del criterio de los agentes de tránsito desplegados en las citadas vialidades coincidió que México se había adherido al denominado “Decenio de acción para la seguridad vial 2011-2020”, firmado en Moscú, Rusia y cuyo objetivo era estabilizar y luego reducir las cifras mortales en accidentes de tránsito hasta en un 50%. Dicha iniciativa fue impulsada por la ONU con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual se encargó de coordinar los organismos involucrados, entre ellos los gobiernos nacionales, locales y a la sociedad civil organizada. En México la instancia coordinadora fue la Comisión Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA) encabezada por la Secretaría de salud federal y de la cual el autor de esta columna fue integrante.
Fue así como nació “Monitor vial” que algunos medios de comunicación bautizaron de inmediato como “Fotomultas” y así se le conoce desde agosto de 2013 hasta nuestros días, con una ligera interrupción derivada del último cambio en la administración estatal.
Más allá de filias y fobias, los resultados hablan por sí solos y durante el primer año de funcionamiento, las muertes por hechos de tránsito atribuibles al exceso de velocidad se redujeron en 89% y las lesiones en 85%, mientras que el número de accidentes disminuyó 78%; en los siguientes años el comportamiento fue similar en términos generales hasta que concluyó a mediados de 2019.
Un beneficio colateral, similar al que brinda el ejercitarse diariamente para mantener saludable al corazón que es estar delgado, fue que en 2014 el programa “Fotomultas” contribuyó en que el robo de vehículos haya tenido su mejor registro de los últimos 24 años, con solo 2 mil 309 unidades robadas al año en el estado de Puebla, es decir, desde entonces ya servía para combatir el robo de vehículo, como se argumenta hoy. Nada que ver con los 8 mil 160 vehículos que se robaron el año pasado, equivalente a 3.5 veces más que en 2014 y las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública no mienten.
Sin duda que entre 2013 y 2014 también hubo recaudación, pero ésta fue disminuyendo conforme los conductores dejaron de exceder el límite de velocidad y tomar conciencia de las consecuencias de violar el reglamento de tránsito, pero sobre todo porque la medida les pegó donde más les duele, en los bolsillos y si alguien tiene duda que le pregunte al SAT.
Sin embargo, el verdadero valor de dicho programa fue que durante la fase de prueba con cámaras y radares funcionando (agosto de 2013), previa a su puesta en marcha con cobro formal, la cantidad de conductores que violaron el límite de velocidad pasó de 90 mil durante el primer día a 30 mil en el tercero, descendiendo hasta los 3 mil durante el primer día con cargo al propietario del vehículo, es decir la reducción fue de más del 96% antes de emitir una sola “fotomulta”.
Entre las cosas chuscas que pasaron durante los primeros años de “Monitor vial”, mejor conocido como “Fotomultas”, destaca el hecho de que algunos usuarios solicitaron que las fotografías remitidas al domicilio del propietario del vehículo fueran un ‘close up’ de la placa trasera, nada de fotos panorámicas de frente o por detrás, porque podrían ser utilizadas como causal de divorcio.
En síntesis, en su momento el programa “Monitor vial” no fue producto de una ocurrencia ni tuvo fines recaudatorios como sí los tiene hoy el programa “Fotomultas”. No está mal que opere de esa forma porque las arcas del estado deben tener ingresos, a no ser porque la pandemia ha dejado maltrecha la economía de varias familias poblanas que cuentan con algún vehículo automotor y a veces les da por pisarle de más al acelerador.