Dos hechos realizados por López Obrador en 2019 y 2020, podrían ser la principal razón por la que Morena y sus aliados arrasaron en Sinaloa en las pasadas elecciones. Dichos actos se los describiré a continuación:
Corría el año 2019, el primero del actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, cuando el mandatario realizó un hecho insólito relacionado con un personaje del crimen organizado que dividió opiniones a lo largo del país.
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El 17 de octubre de ese año, Ovidio Guzmán, hijo del Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, fue arrestado en Sinaloa, lo que desató una serie de bloqueos, asesinatos y la captura de miembros del Ejército mexicano; lo que provocó que el gobierno federal decidiera liberarlo.
Los opositores criticaron férreamente la decisión de AMLO ya que liberaba a un “criminal”, y sus simpatizantes le compraron el argumento que lo hizo por evitar perder más vidas inocentes. Incluso hubo análisis que decían que dicha captura fue actuada, destacando que el detenido portaba una camisa distinta entre el video de la detención y la foto que se difundía en los medios de comunicación.
Cinco meses más tarde, el 29 de marzo de 2020, López Obrador se acercó a saludar de manera algo efusiva a la mamá de Guzmán Loera, hecho que también desató descalificaciones por parte de sus contrarios, y defensas de sus copartidarios que de nuevo le tomaron por válida su palabra ya que la señora “no tenía nada que ver con las acciones de su hijo”.
Si lo queremos ver desde un punto de vista inocente, dichos “actos de buena fe” del presidente se ganaron el agradecimiento del pueblo sinaloense y por eso Morena y Rubén Rocha gobernarán una entidad que jamás había ganado la izquierda, misma en que el movimiento dirigirá 17 de los 18 municipios que tiene.
Pero seamos honestos, las cosas no funcionan con base en agradecimiento del pueblo de México, y mucho menos en el gobierno de la 4T, por mucho que así quieran venderlo.
Si de por sí parece sospechosa la victoria arrolladora, hay que sumarle las irregularidades en la jornada electoral que “casualmente” favorecieron al partido que fundó AMLO.
Y de todo lo ocurrido, vamos a mencionar solo dos porque si menciono todos, este texto se volvería kilométrico.
El primero de estos sucesos fue el levantón que hombres desconocidos le dieron al secretario de Organización Electoral del PRI en Sinaloa, José Alberto Salas Beltrán, justo un día antes de las elecciones y que lo liberaron al terminar la jornada electoral, lo que significó un duro golpe anímico a la alianza Va Por México (PRI-PAN-PRD).
El segundo ocurrió el mismo 6 de junio, en Los Mochis, municipio ganado por Morena, ya que grupos armados irrumpieron en algunas casillas llevándose urnas llenas de boletas.
Si me lo preguntan, tanto el saludo a la señora por parte de AMLO como la liberación de Ovidio no tuvo nada que ver con ser cortés o con salvar vidas. Más bien fue un “Hoy por ti mañana por mí” que le funcionó perfecto a la 4T sinaloense.
La pregunta aquí es: ¿Volvió el presidente anticorrupción a las viejas prácticas de los partidos a los que tanto criticó para llegar al poder?
No sabemos si algún día la verdad de este tema saldrá a la luz, pero mientras tratamos de asimilar lo ocurrido en las elecciones de Sinaloa… Nos leemos como Espinoza Paz, el próximo viernes.