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OPINIÓN

Las lajas del zócalo: la polémica

SEDATU y la empresa GALBER: las lajas nunca han salido del zócalo, siguen en sitio

Elvia de la Barquera

Egresada de Antropología UDLAP, Bellas Artes Universidad de Barcelona y Doctorada en Espacio Público: Arte-Sociedad UB. Artista, investigadora, docente y Crítica de Arte con publicaciones varias

Viernes, Junio 18, 2021

Desde los inicios de la obra hasta esta semana, han sido constantes los señalamientos sobre las lajas que recubren la plancha de nuestra Plaza Mayor, conjeturas provenientes desde diferentes direcciones e indican claramente una legítima preocupación por la conservación de nuestro patrimonio mueble e inmueble del Centro Histórico de Puebla. Las mencionadas lajas son, en su mayoría, de origen basáltico, ya que en los pasillos laterales hay recubrimiento con piedra de Santo Tomás, un tipo de mármol muy duro, resistente y variopinto, cuyas propiedades le hacen idóneo para utilizarse en espacios públicos. Ambas canteras son características en nuestra geografía regional, y sí, deben de cuidarse.

Es por ello que el INAH se pronunció al respecto desde el 14 de mayo, pues en su comunicado oficial se lee:

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“El INAH reitera que los elementos originales o históricos integrantes de la morfología física del zócalo y su entorno, tales como el material constructivo para recubrimientos, además de las obras escultóricas y de ornato, tales como la Fuente de San Miguel, conjuntos escultóricos, macetones o pebeteros, placas y pedestales, bancas de fierro fundido y luminarias artísticos de varios modelos, entre otros, serán conservados en la obra.

Por ello mismo, el Instituto ha solicitado un escrupuloso registro notariado de los diferentes elementos  antes señalados, incluyendo el mobiliario urbano contemporáneo, para constatar su control y protección.

Incluso las piezas de piso basáltico –comúnmente denominadas como laja poblana-, las cuales fueron integradas a la plancha del Zócalo en diferentes momentos de la segunda mitad del siglo XX y algunas otras durante el XXI, están siendo registradas minuciosamente, procurando con ello la conservación de un material pétreo natural característico de la región y un elemento conformador de la imagen tradicional del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla.

Al respecto, la empresa constructora Galber S.A. de C.V. menciona que han detenido los trabajos desde el 3 de abril debido a que falta la resolutiva de parte de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno del Estado. La presencia actual de personal en el zócalo es para dar mantenimiento al área verde.

Por otro lado -agregan los ingenieros- que han atendido todas las indicaciones hechas por INAH y SEDATU, por lo que los trabajos realizados en marzo incluyeron el inventariado de cada una de las piezas del mobiliario urbano que contiene la Plaza Mayor, históricas o no, tales como bancas, luminarias, pebeteros, esculturas y lajas. Cada elemento se inventarió, se dibujó y se registró su composición morfológica. Si bien el trabajo se hizo con personal de la empresa -finaliza el personal de Galber-, siempre fue bajo la supervisión de la Sección de Monumentos del INAH.

Con respecto a las lajas, el Ing. Ricardo Uvence de SEDATU menciona que estas se enumeraron y registraron en plano, ya que contienen diferentes dimensiones, pues aunque conservan el mismo ancho, la longitud varía de laja en laja. Todo este minucioso procedimiento fue registrado y sellado por la Notaría Pública No. 11 de esta ciudad de Puebla.

Las lajas que se levantaron fueron las correspondientes a los pasillos diagonales que van de la Fuente de San Miguel a las esquinas que desembocan sobre la 16 de Septiembre. Se limpiaron, pero no se movieron de su lugar. Aún está ahí.

Sin embargo, hemos visto en las redes sociales que se ha publicado la venta de lajas antiguas. También se ha dicho que están guardadas en una bodega. Es decir, la especulación no se ha hecho esperar.

Así, si las lajas, al igual que el mobiliario, están inventariadas, notariadas, se han zafado, pero no se han retirado de su lugar de origen ¿de dónde salieron las lajas antiguas que se están vendiendo en las redes? ¿no provendrán de la Casa del Torno, tristemente destruida en la oscuridad de la noche? ¿o de alguna edificación afectada por el temblor de 2017? Habrá que investigar de dónde se extrajeron, cómo fueron a parar ahí y procesar jurídicamente a los vendedores.

La información es poder, pero la mala información o la falta de información o la desinformación o la información deformada, es un juego de poderes.

 

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