Civil War: Morena Puebla II

Viernes, Junio 18, 2021 - 08:19

Tendremos a Gabriel Biestro enfrentándose a Claudia Rivera ¡Otra vez!

Es egresado de la carrera de Mercadotecnia y Diseño Publicitario de la Universidad de Oriente, donde también curso la maestría en Gerencia Empresarial. Desde 2019 ha laborado como community manager.

Así como en los cómics de Marvel, Civil War tuvo una segunda parte, el partido líder de la Cuarta Transformación quiso hacer lo propio en Puebla.

Con la partida del actual dirigente de Morena en Puebla, Édgar Garmendia de los Santos, a San Lázaro como diputado de representación proporcional en la LXI Legislatura, habrá un nuevo proceso para elegir quién llevará las riendas de la 4T poblana.

Los tres personajes políticos que ya alzaron la mano para dirigir al partido en el estado son: el actual edil de San Pedro Cholula, Luis Alberto Arriaga Lila y los ya habituales rivales morenistas, Claudia Rivera Vivanco y Gabriel Biestro Medinilla.

Antes de continuar permítanme recordarles que ya hablé de la bronca que se traían estos dos cuando ambos querían ser candidatos de Morena y PT por la presidencia municipal de Puebla en Civil War: Morena Puebla.

Ahora sí, hablemos de lo mucho o muy poco que aportarían los tres candidatos si llegaran a ser la mano derecha del dirigente nacional del partido, Mario Delgado Carrillo, en la entidad poblana.

Hablemos primero de Luis Alberto Arriaga. Él llegó a la alcaldía de San Pedro Cholula como militante del Partido del Trabajo (PT), y no fue sino hasta que se registró como precandidato a la reelección que dijo que fue invitado por Morena; pero nunca dijo que ya era militante de dicho instituto político, así que no tendría caso su postulación.

Pero bueno, imaginemos que para registrarse decidió sumarse a las filas de Morena y dejemos a un lado este argumento. Arriaga Lila fue acusado por el candidato morenista perdedor en su municipio, Julio Lorenzini de apoyar a la candidata de la oposición Paola Angon, quien a la postre ganó el 6 de junio. ¡Hasta video hubo!

Por lo tanto, si el alcalde llegara a dirigir a Morena en el estado, no creo que pueda entregar buenos resultados. Y ni pensar de las acusaciones de traición con las que cargaría por parte de militantes en todo la entidad.

La siguiente en ser analizada será la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.

Muchos aseguran que su candidatura fue una imposición de los altos mandos morenistas, ya que hasta su mamá ostenta un buen puesto en Morena nacional, por lo que incluso no me asustaría que ella sea la elegida para el puesto.

A pesar de las acusaciones, hay que reconocer que Rivera Vivanco era lo mejorcito de la baraja de precandidatos de la 4T para ser ediles de la capital. Pero ser dirigente estatal del partido que sigue dominando al menos en dos niveles de gobierno, siento que le quedaría grande.

Recordemos que viene de perder la presidencia municipal por 20 puntos frente al candidato de Va Por Puebla, Eduardo Rivera. Su estrategia falló desde el mismo principio de la campaña.

Si ella llegara a dirigir la 4T en Puebla lo primero que pasaría es que se terminarían de romper los lazos entre el gobernador, Miguel Barbosa y el partido. A eso súmenle que tendría que realmente reescribir un plan para no cederle la victoria en bandeja de plata a la oposición en 2024.

Por último, tenemos al que perdió en la mesa la candidatura frente a Claudia: Gabriel Biestro, quien ya es cliente habitual aquí en Palabra de Tibu.

El señor ya fue dirigente estatal de Morena cuando las aguas estaban tranquilas y el objetivo de todos era llevar a AMLO a la presidencia de México. Pero a tres años de distancia, el partido vive una eterna tormenta en cuya creación participó Biestro Medinilla de primera mano.

Como un buen ejemplo de un mal perdedor, ignoró el llamado a la unidad de Garmendia cuando no le dieron lo que quería y armó plantones, marchas y zafarranchos en contra de su copartidaria. Dividió al partido como nunca se había visto desde su fundación, lo que a la postre desembocó en la humillante derrota de la 4T en la contienda por la alcaldía capitalina.

El Biestro de 2018 a lo mejor tendría buenas ideas para que Morena siga triunfando en Puebla y recuperar el terreno perdido. Pero el de 2021 terminaría por dividir al partido ya que ya no tiene los aliados de hace tres años; incluso dicen las malas lenguas que su relación con Barbosa ya no es la misma que hace tres meses.

La pregunta que dejo hoy no es sobre quién de los tres debería llegar a la dirigencia estatal de Morena. Más bien la interrogante que dejo es: ¿Alguien realmente dejaría en manos de alguno de ellos el partido que actualmente tiene más poder en el estado y el país?

Dijera Rodolfo Ruiz hace unos días, lo más sensato sería que Morena nacional vuelva a mandar a Puebla un delegado con funciones de presidente. Porque honestamente en ninguno de los tres escenarios se vería al morenismo poblano triunfar en 2024 como lo hizo en 2018.

Pero bueno, en lo que estos tres siguen dividiendo al partido, y los dirigentes nacionales se deciden en hacer lo correcto… Nosotros nos leemos el próximo viernes.