- ¿Tía, cómo estás? Hace tiempo que no nos hablamos. ¿Qué tal te ha ido?
- Bien mi amor, me da mucho gusto que te acuerdes de mí. Yo aquí ya tengo mis dos vacunas y con la suerte que mis hijos ya están vacunados, me vienen a ver por turnos y se quedan conmigo desde la mañana hasta la nochecita.
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- Qué bueno tía, ya estás más apapachada. Mis primos son buenos hijos y nunca te van a dejar sola. Ya ves que cuando estuvo muy fuerte la pandemia, no dejaron de irte a visitar y te veían aunque fuera a través del cristal y te llevaban todo lo que necesitabas. Lo bueno es que Amalia no se mueve de tu lado, es como tu hija.
- Sí, así la veo, como mi hija; es muy joven porque de otra manera de qué serviría dos viejitas juntas, para acompañarse sí pero no para ayudarse.
- ¿Ya cuánto tiempo tiene contigo?
- Llegó de diez años, muy chamaca, tiene 43. La trajeron sus papás hace 33 años; ellos trabajaban en la hacienda de tu tío cuando supieron que necesitaba a alguien que me ayudara en casa. Siempre ha sido una hija y sus papás siempre fueron muy cercanos a la familia. Y aquí se quedó. Terminó su primaria y secundaria, y le gustaron los números como a tu tío, quien le consiguió una academia de contador privado y ahí estudió. Cuando murió tu tío, se quedó en su despacho para llevar la contabilidad. Es muy buena mujer, muy lista; no le llama la atención casarse; dice que mejor soltera. Ha ido a visitar a tu prima Licha a Estados Unidos varias veces, se pasea y disfruta, pero no le llama la atención quedarse.
- ¿Y quién se queda contigo?
- Su hermana Zoila. Es muy lista también. Al morir sus padres, ella se hizo cargo de sus dos hermanos menores con el dinero que le mandaba Amalia; les dieron estudios y han salido buenos para trabajar, ellos ya se casaron, pero creo Zoila tampoco lo hará. Como Amalia, es muy trabajadora y gana su buen dinero. Tuvieron buena cuna, buenos principios. Pero no les apetece el matrimonio. Yo estoy muy agradecida con Zoila desde que se quedó conmigo la primera vez: me dijo que estaba desperdiciando mi tiempo, porque ya todo es a través de redes sociales y me abrió una cuenta en Facebook. Ahí me comunico con mis hijos, mis nietos y busco a mis amigas. Me dijo que de mí dependía hacer nuevas amistades para modernizarme y a la vez aportar algo. Le pregunté que cómo qué, y me platicó la historia de una mujer madura en España que cuidaba a su nieto pero se quedaba sola cuando él salía a la universidad y para que no se aburriera, el nieto le abrió su cuenta en Facebook y desde ahí la señora se puso a dar consejos a todos los que se lo pedían, ¡y se hizo la mujer más famosa de España! Yo estoy feliz e ilusionada que pueda aportar algo de mí a este mundo digital ¡y me siento útil e importante!
--¡Esa es la mejor noticia, tía, una gran noticia! ¡Ya me añadirás a tu lista de fans!