Según la acepción aristotélica, política significa “bien común”. Solo eso, no más, no menos. Siguiendo esta definición, un político sería quien se dedica a buscar el bien común. ¿De quién? De todos, la frase lo lleva intrínseco. Por lo tanto, aquellas personas que realizan cosas y acciones que benefician a todos y todas, según la visión del filósofo Aristóteles, son políticos.
Te invito a pensar en alguien que conozcas, que, sepas o te conste, haya hecho algo positivo por su comunidad, sin tener necesidad de hacerlo, solo por ayudar o servir. Sí, todos y todas conocemos a alguien así. Quizá sean pocas personas, pero son personas que valen oro. Son políticos que no se dedican a la política. Al menos no a la política partidista o gubernamental, pero sí al bien común.
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Ahora, en ese mismo pensamiento de memoria, recordemos a alguien que sepas o te conste, haya ayudado a alguien de forma desinteresada, haya hecho algo por alguna persona solo con el fin de ayudar. Sí, también son políticos que no se dedican a la política.
Puntualicemos. Al mencionar “bien común”, es evidente que se habla de comunidad, pero nunca se debe perder de vista que, toda comunidad está integrada por personas. Personas que tienen una individualidad, un nombre con apellido, una historia y necesidades muy particulares. ¿Cómo el beneficiar a una o un integrante puede ser bien común? Porque el impacto positivo en uno, siempre beneficia a la comunidad.
Y tal vez sea un utópico al estilo de Santo Tomás Moro, pero es así, el bienestar de toda una comunidad, solo podrá entenderse cuando cada una y cada uno de sus miembros, tengan bienestar individual.
Al pedir que pensaran en una persona que hace el bien sin esperar nada a cambio, para mí fue imposible no pensar en ellos y ellas también.
Pensé en Emilio. Es un tipazo, lo conozco poco pero no necesito conocerlo más para saber de su gran corazón. En más de una ocasión ha ayudado generosamente a personas que ni conoce, y sí, le ha cambiado la vida a mucha gente con su apoyo.
Pensé en Tania. Ufff, su generosidad podría medirla en quilates de oro. Ella, sin pensarlo, da tiempo, esfuerzo y recursos para ayudar.
Ni hablar de Edy, que nunca le ha gustado que se mencione, pero desde muy chico ayuda a los demás, solo porque sí. Lo trae de familia. Sus padres y hermanos son de esos que también ayudan cuando pueden, y lo han hecho a gran escala.
Recuerdo con cariño a Maru, que ya he perdido la cuenta de las veces que ha ayudado de tanto que lo ha hecho.
Y así podría seguir con una larga lista de personas, como Michi, Ricardo, Rosy, Javier, Laura, Abelardo, Mary, Juan Pablo, Chava, Ana… entre muchos y muchas más. Todos ellos y ellas hacen el bien común, son políticos sin ser políticos.
Ahora, nosotros como sociedad, debemos exigir a los políticos que sí están en la política, que sus acciones vayan encaminadas al bien común. Es nuestro derecho, es su obligación.
Rescoldos
Una excelente manera de hacer política sin estar en la política es por medio de agrupaciones de la sociedad civil. Hay muchísimas causas que siempre necesitan ayuda. Sin duda, tú, participando de alguna manera, podrías hacer una gran diferencia, podrías ayudar al bien común.
@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com