Escuelas de Educación Normal, cuestión de Estado

Jueves, Junio 3, 2021 - 16:32

Las Escuelas de Educación Normal deben refundarse y responder a los nuevos contextos nacionales

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Iniciaré con dos afirmaciones que representan mi punto de partida cuando de Escuelas de Educación Normal se trata: 1) Es suficiente el conocer un poco de la historia moderna de nuestro país para aquilatar la contribución que los normalistas, han hecho para la construcción del México que hoy conocemos; y, 2) El profesorado en general es quien, históricamente y a pesar de las circunstancias, ha sostenido a la educación en nuestro País.

Difícil realizar el análisis sereno requerido, cuando a lo que mueve es al apasionamiento que deriva en idealizar al Normalismo actual, o bien, a su rechazo mecánico y absoluto. Los normalistas, ni son ángeles ni tampoco son demonios; son personas, actores involucrados en una trama viva, que no necesariamente fue escrita por ellos mismos, cualquier cosa que esto signifique o derive.

De todos es conocido el caso del lamentable deceso de dos normalistas de Teteles. Más allá de las condiciones en que se presentaron los sucesos, me sumo al reclamo de aquellos que exigen el castigo de los culpables; sin embargo, insistiría en señalar la necesidad de buscarlos, no solo fuera de las Normales, sino también, dentro de la estructura que las vertebra y dirige. Esto requiere ese análisis cuidadoso, reconociendo y asumiendo nuestras tendencias emocionales e intelectuales, que permitan aproximarnos a los factores estructurales que delinean el escenario actual.

Tal es la importancia que tiene la Educación Normalista en nuestro país, que sin duda es cuestión de Estado, así, con “E” mayúscula; es decir, nos involucra a Todas y a Todos contribuir a la recuperación de las Escuelas de Educación Normal, dado que forma a los formadores de nuestros niños y jóvenes. Esta tarea no se le puede dejar solo al ‘gobierno’, sino que debemos involucrarnos. El estar informados de manera suficiente y pertinente sobre lo que sucede con este subsistema de la educación superior, sería un gran avance.

Ahora para concluir este texto breve, dos afirmaciones más, que como aquellas con las que inicié, reflejan mi postura al respecto: 3) No podemos prescindir de las Escuelas de Educación Normal, si esto sucediera sería una gran pérdida, no solo ideológica sino estratégica; y 4) Definitivamente, las Escuelas de Educación Normal deben refundarse para responder los retos que presentan los nuevos contextos nacionales; esto implica cambios estructurales de raíz, en su operación y esquema de relaciones administrativas y políticas.

Los normalistas merecen autodeterminación y autonomía. Su vocación de libertad, debe ser refrendada por las Escuelas de Educación Normal, incluidas éstas, como punto de partida, de una buena vez y por todas, por la borda aquellos lastres que las limitan.

Bueno, eso digo yo…