The Hole in the Wall (HIW): Self-Organising Systems in Education (2010) de Sugarta Mitra es un libro que expone los resultados del experimento que realizó su autor en la India de 2013, y aunado a su presentación en TedxCastle donde narra su experiencia, me remitió, como irremediable ligazo de charpe, a mi sueño dorado infantil de los años setenta cuando quise asistir a la gloriosa escuela inglesa SUMMERHILL, fundada en Alemania en 1921, por el pedagogo y escritor escocés Alexander Sutherland Neill (A.S.Neill) quien fuera el pionero de la pedagogía libertaria y del movimiento ‘escuelas libres’, entonces mundialmente famoso, reconocido y galardonado con títulos honoríficos por sus escritos, conferencias y los resultados de la aplicación de su filosofía educacional, por su pedagogía “no- directiva”, por su enseñanza de una democracia no partidista para niños y adolescentes; la supresión radical de toda disciplina vinculada a la corriente antiautoritaria, por su modo de autogobierno fundada en la regulación de los alumnos y a su flexible currículum que pone el acento en la propia motivación del niño para aprender.
Aún conservo el libro de Neill que me compró mi papá en inglés: ‘Summerhill. A Radical Approach to Child Rearing’ (1960): ‘Summerhill. Un punto de vista radical sobre la educación de los niños’, que provocó mis más intensos y salvajes deseos de pertenecer a esa comunidad infantil; texto mil veces hojeado, leído y subrayado con el que vivía de día bajo el brazo y de noche bajo mi almohada para acariciarlo como un sueño alcanzable con la promesa de mi padre de hacerlo realidad, escrutándolo cada momento que la penumbra me permitía leerlo y en un susurro recitar frases completas en inglés como mi mantra de vida.
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Esas letras me inspiraron a soñarme libre de toda autoridad adulta, a pesar de que mi formación familiar y educación escolar era bastante laxa ya que mi padre -criado en la Puebla tradiciona-, paradójicamente, tenía convicciones y prácticas férreas semejantes a las de Neill, sin tener estudios ni preparación en esa área.
Summerhill en ese entonces se ubicaba en el sur de Inglaterra. Era una granja más que una escuela porque lo importante no era educar sino que el niño aprendiera acerca de sí mismo; además lograba una manera diferente de ser padres al eliminar la mayoría de las fricciones que crean los problemas que presentan las familias modernas. Neill planteaba que el origen de los problemas de muchos niños (y adultos) era fruto de la influencia ejercida por una sociedad enferma, regida por los miedos y la violencia.
Los profesores tenían un horario establecido pero los alumnos podían decidir entrar o no a clases porque las materias son opcionales, no una obligación (en algún momento apliqué este principio en el Colegio Americano de Puebla, jajaja). En cuanto a los métodos didácticos, en Summerhill no se seguía ningún procedimiento, ya que para Neill lo importante no era el método sino el deseo de aprender de los alumnos.
Esta comunidad de la granja de cien personas formaba una familia o tribu cuyos exuberantes veranos ingleses, verdes, húmedos y frescos se llenaban de compañerismo, risas y sentimientos reales. Neill sostuvo la idea de la bondad natural de los niños, que en libertad –no absoluta porque sin límites el niño estaría en peligro-, redescubren la sabiduría de la humanidad, donde la responsabilidad del maestro se limita a ser guía y asesor comprometido, no sumiso ante los deseos de los niños.
Este modelo le da suma importancia al juego y las actividades creativas y artísticas, -teatro y danza-, evitando las asignaturas tradicionales sometidas al rigor de los libros de texto. En ese ámbito, los niños de manera autónoma manifiestan y experimentan con espontaneidad y sin restricciones sus habilidades y dones; trabajan en ellos sin ser obligados a tomar cursos que no son de su elección, sin imponerles objetivos exteriores que frenen su autonomía.
Ahí me soñaba terminando mi primaria y secundaria en Inglaterra, en ese ámbito perfecto, que no utópico, ya que desde sus inicios dio resultados reales y quienes asistieron dicen que ha sido la experiencia más significativa de su vida (la mía también). Aún conservo mi libro en inglés Summerhill y mi experiencia en el extranjero está en mi corazón; en mis días y noches perennes, las más luminosas. Me siento, veo y respiro los campos verdes de la granja en Inglaterra, pero en Canadá, y al encontrar en mi universo a su fundador y a mi padre, grito feliz y eternamente agradecida: ¡Neill, Neill!
Para Sagarta el sistema educativo del mundo es obsoleto, y tiene razón. Para A.S. Neill, el sistema educativo estaba erróneo y tiene razón. A sus proyectos y resultados los separan casi cien años. Coincido con ambos: la educación es errónea y obsoleta: de Neill suscribo que la bondad natural de los niños, en libertad no absoluta, redescubre la sabiduría de la humanidad; de Sagarta rubrico que los niños en esta era digital, sin importar donde estén, son capaces de aprender por su cuenta debido a su gran curiosidad, su gran deseo de aprender y su natural inteligencia.
No nos hemos querido dar cuenta: 1) Que los niños son la respuesta a todas las preguntas; 2) Que el motivo de vivir desde el inicio de la vida sigue siendo que aprendamos de nosotros mismos y 3) Que esto último sólo podemos hacerlo por nuestra cuenta.
alefonse@hotmail.com