USAID y golpismo

Viernes, Mayo 14, 2021 - 17:53

Agencias con banderas altruistas que construyen estructuras locales en AL

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Los intereses de grupos de poder económico como en la política, siempre buscan congeniar con el poder gubernamental en turno, con el objetivo de mantener sus intereses personales y acrecentar su poder económico. Así sea violando leyes, porque la complicidad creada se los permite.

En el momento en que grandes sectores sociales se organizan para exigir que las leyes se apliquen contra dichos grupos oligarcas, de la plutocracia y más, así como generar condiciones democráticas donde los reclamos se ajusten a un acto de justicia social, de inmediato, esos órganos de poder desarrollan todo tipo de estrategias para impedir que pierdan sus privilegios, incluso, empleando a los Aparatos del Estado, para la represión y exterminio de los “agitadores”.

Si el conjunto social logra colocar a la ley por encima de dichos órganos de poder, así como desarrollar una democracia apegada al conjunto social, entonces, los orgánicos emprenden acciones de desprestigio y vituperio contra los liderazgos sociales y, en su caso, si algún gobierno asume que la sociedad merece que la justicia se aplique a sus reclamos, dicho gobierno es un bloque contra los intereses creador de las cúpulas de poder.

Si a pesar de todo intento por descarrilar a las instituciones de gobierno que convergen con la ciudadanía, como presionar con desestabilizar mercado, economía, finanzas, productividad, etcétera, la propaganda negra y sucia, entra en acción para sembrar incertidumbre, desconfianza y rumores para desprestigiar y agitar contra el gobierno social establecido. Incluso, intereses extranjeros entran en acción en apoyo a quienes son sus aliados y cómplices económicos. Nuestra historia cuenta con ejemplos claros desde el siglo XIX.

Pero, ¿qué es terrorismo de Estado y golpe blando?, para distinguirlo del ‘terrorismo’ simple, que involucra a grupos o individuos que carecen precisamente del poder represivo del Estado y utiliza la violencia indiscriminada para expresar su oposición a ese poder y tratar de desestabilizarlo.

Así como que también emplea esta denominación para demarcar un modelo estatal contemporáneo que es obligado a transgredir los marcos ideológicos y políticos de la represión “legal” y debe apelar a “métodos no convencionales”, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar a la oposición política y a la protesta social. Por lo que el terrorismo de Estado es siempre de origen conservador o derechista y, por lo tanto, antagónica a los intereses históricos de los sectores populares.

Todo terrorismo de Estado y oligárquico es repulsivo, porque siempre está atrapado en la misma contradicción: debe difundir sus prácticas más crueles y aberrantes para generalizar el terror y asegurar la dominación pero debe, al mismo tiempo, negar su autoría para no transgredir -en teoría- el respeto de los derechos humanos, incluso, autodenominarse respetuoso de los mismos, que combate la corrupción.

Esos orgánicos perversos son sistemáticos en el terrorismo, tanto para preservar el estatus dominante en lo interno como la sujeción del país en cuestión al esquema de dominación, agregando que intereses extranjeros también participan, promueven o “donan” dinero, para promover la democracia, que, en los hechos, saben que quien los promueven -en todos los niveles económicos y políticos conservadores- son también vergonzantes. Al grado de que asumen conductas cínicas vergonzantes de difundir a la opinión pública que son benefactores y protectores de un Estado “democrático”.

El capitalismo criollo se sirve del chantaje de su llamada “democracia”, como justificación de manipular e imponer sus intereses, en complicidad con políticos y gobernantes que se hacen gemelos para y contra intereses de las mayorías. Si la aplicación del terrorismo mediático, de explotar deformando la moral y otros modelos psicológicos no bastan en alienar la opinión social, la difamación e incertidumbre será el mecanismo terrorista.

En el caso de gobiernos distantes a esa mezquindad económica cuenta con la voluntad y opinión social, la derecha estima que la “democracia” es violada por “populistas” que van en “contra del desarrollo nacional”. Nada más falso, como falsa su moral, porque carecen de ella como también de valores éticos y de patria, siendo que su patria es el dinero.

Sus métodos terroristas abarcan desde la violencia al Golpismo Blando, donde su eficacia está en contar con medios de comunicación, parlamentarios, organizaciones civiles, y otros tipos similares, para presentarse como último bastión del “sistema democrático”.

La historia Latinoamericana está teñida de rojo sangre, por parte de oligarcas, políticos y gobernantes que reprimen cuando sus intereses mezquinos han sido afectados. No están solos, porque cuentan con un aliado poderoso, el imperialismo norteamericano, quien recurre a su poder económico y militar para operar contra quien afecte sus intereses. Dicho imperialismo sabe que en cada país latinoamericano cuenta con aliados orgánicos.

Cuando el pueblo ha decidido elegir a un gobierno que corresponde a sus reclamos con justicia, entonces, junto con sus aliados emprenden campañas de propaganda de todo tipo para desprestigiar y sembrar falsas noticias como versiones distorsionadas de la realidad. Sembrar inquietud, miedo desconfianza; sentimientos encontrados como ejemplo, para desarticular y poner en evidencia a un gobierno democráticos social.

El imperialismo norteamericano entre su historia en el mundo, tiene toda la experiencia para derrocar gobiernos mediante golpes de Estado, como también golpes blandos, porque en el proceso, compra o cuenta con esos aliados del terrorismo, es decir, clase burguesa derechista y con tintes nazifascistas.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, cada país vencedor, logró vencer al origen del conflicto y del nazismo alemán y fascismo italiano. Pero, al mismo tiempo, la división territorial global enfrenta a los aliados por intereses económicos en el mundo, entre dos bloques: capitalismo y socialismo.

Entre tanto, el pueblo chino, avanza en su revolución, también la guerra en Corea entre el pueblo y el capitalismo. A fines de los cincuenta, en África y Latinoamérica, luchas sociales contra gobiernos conservadores o dictaduras, donde los golpes de Estado estaban al orden del día. Cuba es el punto de crisis para el imperialismo norteamericano, por ser un movimiento que pone en riesgo su poder ante el mundo, así un pésimo ejemplo para los pueblos.

La CIA tenía que recurrir a diversos disfraces mediante creación de organismos fachada como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés), que en 1961, el presidente John F. Kennedy firmó la Ley de Asistencia al Exterior, que creó a USAID como la agencia líder para todos los programas de asistencia al exterior de los Estados Unidos.

La USAID, con una imagen “inocente” y de cooperación para brindar oportunidades de desarrollo en países subdesarrollados, mediante sus programas también sirve para espionaje y detectar posibles conflictos sociales contra la “estabilidad democrática donde sea”. Compran a la derecha como aliados para que sirvan como sus soldados del terrorismo en todo escenario.

Diversos ejemplos hay donde si el poder no puede impedir o destruir la voluntad social, o un gobierno social, la agitación de choque es imperante para desequilibrar estabilidad de un gobierno, agitar y descomponer confianza para enfrentar a la sociedad contra el gobierno; descomponer identidad y unidad social, para sembrar conflictos. En ello intervienen medios de comunicación y sus plumas orgánicas para difundir tendencias desfavorables y confusas, como falsas noticias. Enfrentar al pueblo, sin olvidar sectores eclesiásticos de derecha.

La USAID ha actuado en nuestro continente contra la democracia no oligarca, como lo es en Bolivia, Brasil, Colombia, Venezuela y recientemente en México. En cada país, en las bambalinas de todos estos golpes blandos, encontramos siempre una maraña de aparatos de inteligencia norteamericanos, pero siempre uno en particular: la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). También hay otras como la Fundación Nacional para la Democracia (NED), y otras siglas como NDI, IRI… Todas ellas trabajando codo a codo con los aparatos de inteligencia e intervención de la superpotencia.

Una constelación de agencias dependientes del Departamento de Estado, que bajo banderas altruistas como la ayuda al desarrollo, la lucha contra el cambio climático, la defensa de los derechos humanos, el impulso a la educación o la promoción de la democracia, han ido sembrando una lluvia de millones de dólares para crear organizaciones autóctonas y estructuras locales en cada país de América Latina. Todo un entramado para que la injerencia, la reconducción y la desestabilización hegemonista en esos países pasen inadvertidas y se disfracen como «las luchas de la sociedad civil».

En su libro USAID, NED y CIA. La agresión permanente (2009), los periodistas norteamericanos Jean-Guy Allard y Eva Gollinger explican que tanto la USAID como la NED “cuadruplicaron los fondos entregados a sus aliados en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba del 2002 al 2006. Solo en Venezuela, invirtieron más de 100 millones de dólares en ese tiempo para alimentar a los grupos de oposición, promoviendo actualmente la creación de más de 400 nuevas organizaciones y programas para filtrar y canalizar esos fondos”. Un ejemplo es la financiación de la organización Súmate, un instrumento de la «sociedad civil venezolana» bien untado y engrasado por la USAID y la NED, que en 2002 instigó y apoyó el golpe de Estado contra Hugo Chávez.«En las bambalinas de todos estos golpes blandos, encontramos siempre una maraña de aparatos de inteligencia norteamericanos, pero siempre uno en particular: la USAID»

En México, las castas divinas en los sindicatos empresariales, aunado a intereses de políticos que se incrustaron en el gobierno por décadas, así sea el PRI o PAN, hoy ven que sus glorias de impunidad se rompió ante la decisión total de un pueblo en permanente protesta en su contra en 2018.

Etapa que nace desde las ruinas de la corrupción, donde cada palmo del territorio nacional, la pobreza emerge y sangra. Oligarquía que extiende sus tentáculos al extremismo derechista bajo el mando del empresario X. González y Gustavo de Hoyos, que compraron al PRI, PAN y PRD como caballos de Troya, y así retornar al poder.

Un brazo supuesto de combatir desigualdad es Mexicanos Contra la Corrupción, que es una punta de lanza del fascismo para combatir la voluntad social, rumbo a las elecciones y vencer para imponerse una vez más, que estaban confiados de que nadie destaparía la cloaca de que reciben dólares de la USAID para motivar el Golpe Blando.

Momento crucial para el país, con aún esperanza de un pueblo en lograr en el tiempo, una nación justa y con el peso suficiente de ser éticamente democrático y sin fascismo.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx


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