Guerra Patria

Martes, Mayo 11, 2021 - 17:50

En Rusia es el período entre la Segunda Guerra Mundial y la capitulación de la Alemania nazi

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

GUERRA SAGRADA

 

(Traducción del ruso)

 

De pie enorme país,

De pie hacia la muerte

Contra la oscura fuerza fascista,

Contra las hordas del mal

Que nuestra ira los

Azote como una ola

Es una Guerra del Pueblo,

Es una Guerra Sagrada.

Que nuestra ira los 

azote como una ola.

Es una Guerra del Pueblo,

Es una Guerra Sagrada

¡No desafíen sus negras alas a

Volar sobre nuestra Madre Patria!

¡No desafíen pisar

Nuestros vastos campos!

Que nuestra ira los 

azote como una ola.

Es una Guerra del Pueblo,

Es una Guerra Sagrada.

(Fragmento)

 

22 de junio de 1941. El nazismo emprende la Operación Barbarroja, nombre clave para la invasión a la Unión Soviética, dando pie a abrir otro frente en la Segunda Guerra Mundial.

Gran Guerra Patria como en  Rusia se denomina el período de la Segunda Guerra Mundial comprendido entre el 22 de junio de 1941 y la capitulación de la Alemania nazi, el 9 de mayo de 1945.

La parada militar de la que se cumplen 80 años en su inicio y 76 años cuando es derrotado el nazismo fue, según historiadores, clave para la defensa de Moscú, ya que elevó la moral del Ejército soviético, que infligió en las afueras de la capital la primera derrota importante a las tropas de Adolfo Hitler. La batalla de Moscú duró 97 días y se cobró cerca de un millón de bajas, entre muertos, heridos y desaparecidos en acción, por ambos bandos.

Para desinformar a los alemanes, la parada de 1941 en Moscú fue anunciada para las diez de la mañana, pero se realizó dos horas antes y se evitó así que las unidades que participaron en ella fueran atacadas desde el aire. Tras el desfile conmemorativo se abrió en la Plaza Roja un museo al aire libre en el que durante el día de hoy los moscovitas y los turistas podrán ver algunos de los armamentos que empleó el Ejército soviético en la contienda.

Desde que fuerzas nazis inicia la agresión a la URSS, a pesar de que en los dos primeros meses parecía que se podría dar una derrota militar contra los soviéticos, las primeras señales de que la tarea final sería un fracaso y derrota del nazismo, están en las batallas de la Fortaleza de Brest-Litovik, y Sebastopol, donde a pesar de la superioridad de armamentos y soldados nazis, ejército y pueblo soviético, resistieron con fiereza, sacrificando sus vidas, lo cual desató y causó pérdida importante del ejército invasor. El sitio de Leningrado, la batalla y defensa de Moscú, representan y advierten quién es el pueblo en guerra y quién vencerá.

 

Es el mariscal Gueorgui Zhúkov, quien anuncia que Alemania será derrotada finalmente, porque frente al Operativo Tifón contra Moscú, para tomar la ciudad y derrotar al ejército rojo, luego de fieros combates fue la irreparable pérdida de armamento, soldados y oficiales preparados.

 

El mismo Zhúkov, ante Stalin, le dijo: “...tenemos un ejemplo en el mundo, donde el mejor ejército imperial de Francia, es derrotado; camarada Stalin, ese país es México, porque tuvieron su Sebastopol, en una ciudad llamada Puebla, donde del 16 de marzo al 17 de mayo de 1863, también sostuvieron una resistencia contra el ejército imperial francés, ejército mexicano que junto con su pueblo, como nuestro Brest y Sebastopol, un pueblo en armas está obligado a vencer para vivir. Así será en Lenigrado, Moscú y donde sea”.

Kárpov, Valdimir. El mariscal Zhúkov; sus camaradas y años de guerra y paz (libro 1): Moscú: Román-gazeta (en ruso), Pg 36, 1991

 

La historiografía mundial conoce a la mayor guerra de la historia como la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, la historia de Rusia califica la participación del país en el conflicto como la Gran Guerra Patria.

 

La decisiva batalla de Stalingrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943, fue uno de los hitos más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Más a partir de ese momento, al que se sumó más tarde la batalla de miles de tanques y tropas rusas en Kursk, signó la derrota definitiva de Alemania, que empezó a retroceder hasta quedar apretada en su propio territorio.

 

Un contraste evidente es el que marca la fecha de entrada de la URSS en la guerra. En el momento de la Blitzkrieg —‘guerra relámpago’ alemana— contra la Unión Soviética en 1941, la guerra ya consumía Europa desde hacía dos años tras la invasión alemana de Polonia en 1939. 

 

NECESITAMOS UNA VICTORIA

(Fragmento de canción)

 

Aquí las aves no cantan

Aquí los árboles no crecen

Y sólo hombro con hombro

Crecemos en esta tierra.

El planeta arde y se agita

Sobre nuestra Patria sólo hay humo

Y eso significa que necesitamos una victoria

Una para todos, el precio no nos detiene.

Nos espera el fuego de la muerte

Pero no tenemos miedo

Arroja la duda que esta noche desciende

Nuestro décimo batallón de comando.

Apenas se apaga el combate suena otra orden

Y el cartero se vuelve loco buscándonos.

Salen misiles rojos

Y dispara incansable la ametralladora

Y eso significa que necesitamos una victoria

Una para todos, el precio no nos detiene.

Nos espera el fuego de la muerte

Pero no tenemos miedo

Arroja las dudas que esta noche desciende

Nuestro décimo batallón de comando.

Desde Kurks a Oriol la guerra nos conduce

Hasta las puertas del enemigo

Así son, las cosas hermano.

Alguna vez recordaremos esto

Y no lo creeremos

Pero ahora necesitamos una Victoria

Una para todos, el precio no nos detiene.....

 

¿Qué es una guerra patria? 

Para entender las raíces del término hay que referirse a la historia de Rusia, que ya contaba con una Guerra Patria. Se trata de la guerra de 1812 contra Napoleón y su Grande Armée —‘gran ejército’ en español—, cuando el emperador francés invadió el Imperio Ruso tras someter a casi toda Europa con el mayor ejército jamás levantado en el continente. En la historia francesa esta guerra ofensiva lleva el simple nombre de ‘la Campaña de Rusia’, como un episodio más dentro de las guerras napoleónicas.

La tenaz resistencia a la que tuvieron que enfrentarse los invasores no solo por parte del Ejército ruso, sino también por parte de la población —que se sumó a la guerra con su labor, su activa participación en las milicias populares y su resistencia ante las miserias con el fin de derrotar al enemigo— mostró que la guerra de 1812 para el pueblo ruso fue, de hecho, una guerra por su supervivencia cultural y por tener un lugar en el futuro. 

En este sentido una guerra patria se contrapone a una guerra ofensiva o una guerra ‘política’ -cuando chocan los ejércitos sin que surja una amenaza existencial para la nación entera-. Solo las guerras en las que se ve el esfuerzo de todo el pueblo para defender a su patria reciben este nombre en la historiografía rusa.

La Gran Guerra Patria 

El ataque de la Alemania nazi contra la Unión Soviética constituyó una amenaza directa a la existencia física de los pueblos que componían la URSS. 

La ideología supremacista nazi no veía a los eslavos ni a los pueblos asiáticos soviéticos como seres humanos iguales. Los planes del Tercer Reich preveían borrar esas naciones de la faz de la tierra, ya fuera de manera física o de manera cultural -vía una alemanización forzosa o mediante la limitación de la enseñanza de la cultura propia-.

Si hubiera perdido la guerra contra el fascismo, la civilización rusa habría sido destrozada sin oportunidad de renacer. Los pueblos de la URSS lo entendieron claramente, y a pesar de toda la miseria y los sufrimientos que acarreó la guerra, el pueblo ruso se mantuvo al lado de sus dirigentes y su Ejército, aportando todo su esfuerzo, su heroísmo y sus vidas para vencer a los invasores y acercarse a la victoria.

Para la Alemania nazi, el asalto contra Rusia fue una mera ‘guerra ruso-alemana’; para Rusia en cambio, la Gran Guerra Patria fue una cruzada entre la desaparición y la esperanza. Más de 8.000.000 de soldados y 18.000.000 de civiles soviéticos dieron la vida para elegir un futuro, determinando a su vez la mentalidad y el alma de la nación para las décadas venideras.

La Wehmacht y las Waffen SS, sobre todo la última, cometieron todo tipo de crímenes contra civiles, judíos y otras etnias de la URSS, actos que diezmaron poblados y ciudades. La imaginación criminal de las Waffen SS, cuando la población y ejército rojo se enteraban por ciudadanos que lograban romper el cerco y llegar a unidades rojas de tales crímenes, provocó ira que se traducía en levantar el ánimo de combatir sin considerar la propia vida hasta la victoria.

Desde Cataluña, Josep Fontana, prestigioso historiador catalán y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra, destacó que la interpretación que se hace de los hechos respecto a la participación de Rusia en la II Guerra Mundial llega a ser en muchos casos escandalosa.

El historiador comenta que cuando se produjo el último desafío de Hitler, en las Ardenas, "fueron los avances rusos en el este los que decidieron la suerte de la batalla, y de la guerra".

"Dejando a un lado sus 26 millones de muertos y las terribles destrucciones sufridas, está claro que la guerra la ganaron los soldados que desde Stalingrado y Kursk avanzaron hasta Berlín", asegura Fontana a esta agencia.

Otro historiador, Daniel Trujillo Sanz, sin menospreciar el aporte del desembarco de Normandía, declara: "El desembarco de Normandía, efectivamente, contribuyó a la derrota alemana, pero es incomparable con el esfuerzo de guerra soviético, tanto militar como civil". Sin embargo la tendencia en Europa parece ser lo que se empieza a calificar de" revisionismo histórico".

"Están dando carta blanca y oficialidad al revisionismo histórico", subrayó Sanz al denunciar que "se está difamando la memoria de casi 100 millones de personas que murieron durante la Segunda Guerra Mundial".

Al margen del revisionismo, Luigi Marino, presidente de la Asociación Nacional de Guerrilleros de Italia (ANPI) en Nápoles e historiador italiano, lamenta que se intente minimizar los sacrificios de la URSS.

"Durante los últimos años se trata de ocultar o al menos minimizar el inmenso aporte de la URSS, país que perdió a más de 20 millones de personas", según denuncia.

Para Marino, esto se debe a un renacimiento neofascista en toda Europa, pero en vez de erradicar este fenómeno contando la verdad sobre la Segunda Guerra Mundial, "se exalta el papel de otras potencias, fundamentalmente EEUU, y se niega el papel de la URSS".

"Eso es un error tremendo, no solo en el plano histórico, sino desde el punto de vista de la defensa de los valores antifascistas, la libertad, la justicia, el progreso social y la paz; Europa perdió 50 millones de personas, las víctimas civiles superaron las militares, para fomentar la paz es imprescindible la verdad histórica", declaró.

El 43% de los europeos considera que el papel de Estados Unidos fue decisivo en la liberación de Europa, según se desprende de la encuesta que realizó ICM Research por encargo de Sputnik en Alemania, Francia y el Reino Unido. Así piensan el 61% de los franceses y el 52% de los alemanes frente al 16% de los británicos, la mayoría de los cuales, el 46%, cree que Europa fue liberada por las tropas del Reino Unido.

Tan solo el 13% de los europeos (el 13% de los británicos, el 8% de los franceses y el 17% de los alemanes) cree que el Ejército Rojo desempeñó el papel clave en la liberación del Viejo Continente. Además, un 22% reconoce no tener opinión al respecto. La encuesta se realizó del 20 de marzo al 9 de abril de 2020 en Alemania, Francia y el Reino Unido a 3.000 personas.

En su tortuoso camino de guerra a lo largo de 1.418 días y noches hasta llegar a Berlín, el Ejército Rojo liberó casi el 50% del territorio de Europa, en total 16 países con una población de unos 120 millones de personas, sin contar la parte europea de la entonces Unión Soviética.

Otros seis países fueron liberados conjuntamente con las fuerzas aliadas de Reino Unido y Estados Unidos.

Las pérdidas humanas de Rusia durante la Segunda Guerra Mundial fueron mucho mayores que las de los aliados. El número de soviéticos caídos en la mayor contienda de la historia oscila entre los 17 y los 37 millones. Alemania perdió de 4.5 millones a 10 millones de personas.

El Desfile de la Victoria de Moscú de 1945, participando el ejército rojo en la Plaza Roja sobre la magna victoria contra la Alemania nazi, se efectuó el 24 de junio, 46 días despúes de la capitulación del nazismo Alemán, donde se expusieron banderas de la Wehmacht y las Waffen SS, colocándolas en el piso, como símbolo de la resistencia del ejército y pueblo soviético.

Memoria de un mexicano en el Ejército Rojo

Merece reconocer la participación de mexicanos que se incorporaron al heroico Ejército Rojo y su Pueblo en la Guerra Patria. De acuerdo a archivos del Ejército Soviético, hoy ruso, dan cuenta de 23 mexicanos que se incorporaron a sus filas, participando en diversos hechos de guerra, de los cuales murieron en combate 19 de los sobrevivientes. Los registros marcan que regresaron a México en enero de 1946, con todos los honores y reconocimiento por su heroísmo de parte del gobierno soviético.

Demos paso a la narrativa de un combatiente mexicano en el Ejército Rojo. En ella exige que por respeto a todos los combatientes y ciudadanos soviéticos caídos, se limite a describir su sentir y vivencia, sin mencionar su nombre. Agrega que no es por anonimato, sí por honor y respeto.

Su testimonio, fotografías y el honor de recibir un banderín del Ejército Rojo, en el que describe que las juventudes comunistas y el gobierno soviético, hacen reconocimiento a los combatientes extranjeros:

“De nuestra Brigada 27 de la Guardia, desde que estamos en combate en Stalingrado, se reduce a una compañía. Hemos perdido grandes hermanos, entre ellos, 5 mexicanos. Con hambre de dos días, sin tomar agua, la voluntad se fortalece solamente en seguir viviendo, con todo y bombardeos de la aviación de los boches, dejando pesado olor a cordita, que lastima nuestra nariz y garganta”.

“Luego del término del bombardeo, esperamos el ataque boche, con todas sus fuerzas y apoyados con artillería. El bombardeo no tiene contemplación alguna, dejando cuerpos despedazados, irreconocibles, que cuando llega la noche anhelada, es cuando se forman pelotones para rescatar cuerpos, bueno, lo que queda de los hermanos de armas. La noche es nuestra esperanza de poder saber que vivimos un día más, porque los boches no combaten. Sí, un día más de vivir, porque cada bala puede estar dirigida a mí o cualquiera de nosotros”.

“Es el tercer mes y sigo vivo, claro que sucio, sin afeitar y con permanente hambre. No hay tanto problema que las tripas estén reclamando comer,  la desesperación es la sed. Cada trinchera es tu bunker, parte de algo de que no mueras. El hogar o tumba, también”.

“Nos ordenaron salir de la batalla, para dirigirnos a la fábrica Octubre Rojo, para descansar, curar heridas y tal vez, bañarnos. Ojalá comer suficiente. Cómo quiero un café y un cigarro. En la noche recibimos órdenes de formar, porque llegaba un general. Sorpresa fue que era Vasili Chuicov, para analizar y preguntar nuestro punto de vista de cómo se mueven los alemanes, también para decirnos que nuestra Brigada será reforzada con más soldados. Con una mirada de cazador, nos sentenció que debilidad o deserción, es motivo de fusilamiento, por lo que preguntó si estaba claro. En ese momento, un viejo revolucionario, que combatió en dos guerras más esta, pidió la palabra, a lo que Chuicov, aceptó, nos dejó helados cuando dijo, “mi   General, yo sí deserto”, Chuicov, abrió los ojos muy grandes por lo que escucho, a lo que el viejo le completó: “General, deserto de no permitirme colgar el fusil, de no combatir hasta acabar a los nazis, si es posible con mis propias manos. Deserto de no ser cobarde, para que paguen caro quienes asesinaron a toda mi familia”, pensé que estaba loco, pero muy cierto su valor, que nos imprimió más el pelear.”

“Mientras muchos recibían cartas de su familia, novias, esposas y amigos, me sentía triste de no saber nada de mis hermanos, porque estamos separados en Leningrado y el otro en Moscú”.

“Cada paso que damos, se alarga nuestra vida. Estamos próximos a llegar a un lugar que se llama Kurks, donde nos dicen que será la mayor carnicería contra los boches. Tan pronto llegamos, nos ordenaron cavar trincheras. Nuestro Batallón, otra vez fue reforzado con siberianos. Nos dicen que son duros, porque vencieron a los japoneses en Mongolia; que también fueron fieros contra los alemanes en Moscú. Algunos se parecen a yucatecos en su cara. Mientras cenábamos, nuestro capitán Kóstrishev, nos preguntaba si estábamos satisfechos y con cigarros. Mientras tomábamos algo parecido a café, me preguntó sobre historia de México, resaltando la guerra contra Francia y batallas, destacó el 5 de Mayo, le describí cómo fue vencido el ejército francés. Luego saltó sobre la Revolución, citó a Zapata y Villa, mencionando que tienen a su Villa con Chapaev, un general de la revolución rusa. Platicamos y sí, me parece que el tal Chapaev, se parece a Villa”.

“Stalingrado teníamos algo de seguridad entre escombros y trincheras, en Kurks, estábamos desnudos, en pleno campo de batalla... Cada momento de batalla, el miedo era constante. Una vez más, nuestro Batallón se redujo, paro más. Sigo vivo, sin saber cuánto más. Me entero que mi hermano, desde Moscú, a Kurks, sigue vivo y combatiendo. No sé más de él, solamente que está vivo. Cómo deseo platicar o leer una carta suya. Le escribo sin saber que le llegue”.

“Cada combate y avance es encontrar la muerte por todos lados, entre alemanes, españoles y otros, están nuestros hermanos rojos. Cada rostro dejó de soñar en el futuro, en no estar más con su familia, en no ver y jugar con sus hijos, sin llegar a viejo. No sé si también quede en la tierra como tantos”.

“Si quedo vivo, lo que me obliga a darle en la torre a los nazis, es ver cómo masacraban a civiles, a mujeres embarazadas, a niños y viejos, todos ejecutados. Qué mente tienen los boches de asesinar así, de hacer montañas de cadáveres de civiles, para hacer una gran fogata. Vivir para vengar a todos. Así nos transforman en máquina de guerra. No hay de otra”.

“Luego de la última batalla en Berlín, tantos muertos civiles y hermanos de armas, creo que están vengados con la derrota de los nazis. Me dicen que se colgó o se pegó un tiro Hitler; no lo sé bien, la cosa es que murió. Injusto, porque debió ser juzgado como criminal y fusilado. Como nos indicaron hacer limpia de nazis fuera de la ciudad, nos perdimos la marcha del Ejército Rojo, como desfile, en las calles de Berlín. Lo siento mucho”.


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