Lucy tenía 9 años, vivía en una comunidad indígena al sur de la ciudad, quería ser maestra de historia, un cáncer en los huesos atendido de forma tardía le arrebató sus sueños y su vida.
Mía Milagros era una niña de 8 años, de la comunidad La Ceiba en la Sierra Norte de Puebla, quería ser estilista, la leucemia cortó su vida.
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Arely era una pequeña de 10 años, venía de un pueblo cercano a Tehuacán, soñaba con ser doctora y curar a otros niños, el igual murió víctima de cáncer.
Son solo tres casos de los muchos que he visto en mi camino como activista enfocado a niños y niñas en alta vulnerabilidad.
¿Saben? Entrar al pabellón de oncología del hospital pediátrico es una experiencia verdaderamente contradictoria.
Por un lado, se te quiebra el alma y te llenas de tristeza al ver a esos niños y niñas postrados en las camas, con las agujas perforando su pielecita para suministrar la quimioterapia, escuchar llantos de dolor, caras de sufrimiento de padres y madres. Pocas cosas estrujan tanto el corazón como visitar esa área donde atienden el cáncer infantil.
Pero al mismo tiempo, al entrar a esa área, te encuentras con niños que sonríen, con miradas llenas de esperanza, con padres y madres de fe ciega llenos de amor en sus corazones y rezos en sus labios. Encuentras a niños y niñas que quieren jugar y bailar, otros que no paran de hablar y te cuentan de lo que les gusta y de lo que harán cuando venzan al cáncer.
Después de visitar el pabellón oncológico del hospital público especializado en pediatría, uno sale distinto, sale diferente a como entró. Pensamos que vamos a dar algo, y en realidad somos nosotros los que más recibimos.
En México, según datos de la Secretaría de Salud Federal, cada 4 horas fallece un niño por algún tipo de cáncer, siendo esta la segunda causa de mortalidad en menores de 18 años solo por debajo de los accidentes. Es una cifra alarmante, sobre todo porque es más que una cifra. Son niños y niñas que deberían estar jugando y siendo felices, que tendrían que estar en la escuela estudiando y preparándose.
Aprovecho el contexto del día del niño de este año para hacer un llamado a no olvidarnos del tema, a exigir a las autoridades que provean de lo necesario para que a niños y niñas con cáncer de bajos recursos no les falten sus tratamientos. Para que los legisladores en ambas cámaras legislen para la creación de leyes que cuiden a estos niños y niñas de una manera integral. Una ley integral que vele por la niñez en general, pues ahora toqué el tema del cáncer, pero igual hay muchas más situaciones vulnerables, como otras enfermedades catastróficas, pasando por niños y niñas que trabajan forzadamente, y así hasta llegar al terrible caso de abuso y explotación sexual.
Una sociedad que no cuida a su niñez, no solo es ruin, sino que está condenada a la ignominia y el fracaso. Actuemos como ciudadanía por los futuros ciudadanos.
Rescoldos.
En Fundación Madai haremos varios festejos para el día del niño, todos en lugares de alta vulnerabilidad, por ello pedimos el apoyo con juguetes para poder realizar estos festivales y consentir a niños y niñas que no la están pasando bien. Puedes sumarte y hacer felices a estos peques, regala un juguete o haz un donativo, tu ayuda hará la diferencia. Si gustas, puedes acompañarnos a la entrega. Más información, conmigo.
Rafael Reyes Ruiz
@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com