Desmoronando la democracia

Jueves, Abril 15, 2021 - 07:29

La plutocracia puede instalarse a partir del ejercicio indirecto del poder político

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

“La sociedad no es una adición de individuos: es un sistema de interacciones”

M. Duverger

 

Zapata ha muerto a manos de intereses ajenos a los anhelos de justicia de un pueblo. Zapata es un estorbo a la oligarquía y plutocracia reinante en nuestro país.

Las interacciones que expone Duverger, dan cuenta a que los individuos por sí mismos, en cuanto a depender de que un sistema impida la cohesión social, el conjunto social será fragmentado y perder el concepto gremial.

La palabra “sistema” tiene usos muy diversos. En su máxima generalidad, significa ordenación de las partes en un todo, organizado de sub-conjuntos en un conjunto total, donde se puede confundir con la noción de “estructura” y con la noción de “totalidad. Lo que identifica a un sistema la compatibilidad de sus partes.

La palabra sistema nos conduce a la noción de “concepción del mundo”, o sea, idea general que se tiene acerca de cómo ocurren las cosas en la naturaleza y en la historia. Cada grupo social y político pretende abarcar en su enrejado conceptual la totalidad de las cosas, y por ello casi todos han determinado su razón de ser.

Para Carlos Marx, el vocablo sistema significa algo muy específico y concreto. Significa ni más ni  menos, teoría general de la historia. Esta teoría tiene como particularidad su carácter materialista, entendiendo  por ello que, en la historia, el principal y último motor de todo cuanto ocurre no son las ideas o ideologías que los hombres se hacen para explicarse a sí mismos, sino los modos como producen y reproducen realmente su vida, su existencia  diaria, es decir, Marx explica los fenómenos históricos, especialmente el fenómeno del modo de producción capitalista, para demostrar , por la vía del análisis y de la abstracción, el funcionamiento real de las sociedades.

Por lo consiguiente, en nuestro México actual, poderes facticos y de la oligarquía cimarrona, recurren a voceros orgánicos, para insistir que “ya no recurramos al pasado, porque solamente entorpece dar soluciones al presente”. el problema es que ese pasado, al dejar en ruinas la economía, productividad, soberanía, pobreza y marginación social, además de precariedad salarial y laboral, se agrega abandono del sistema de salud como también educativo: todo, por seguir a ciegas y con voracidad capitalista el neoliberalismo.

La hegemonía absoluta de tres décadas de plutocracia que dominan los recursos materiales de México también desean ostentar el poder político una vez más. Incluso es posible que, en el marco de una democracia representativa (en la cual las autoridades estatales son elegidas por el voto popular y representan a la población), las decisiones más importantes sean tomadas, en realidad, por quienes cuentan con el poder económico.

En este sentido, se puede decir que una democracia vista por esta fauna también puede funcionar como una plutocracia. Si los gobernantes elegidos por el pueblo responden a los intereses de los ricos, tomando medidas solicitadas o promovidas por éstos, se tratará de una plutocracia más allá del sistema de partidos políticos, las elecciones que se realicen, etc.

La financiación de las campañas electorales y de los partidos políticos en general es uno de ellos como el PAN, PRI, PRD, MC: los políticos que acceden al poder deben rendir cuentas a quienes aportaron dinero para que eso suceda. Otra herramienta es el control de los medios de comunicación, capaces de ejercer una gran influencia social.

La plutocracia, en definitiva, puede instalarse a partir del ejercicio indirecto del poder político concretado por las clases divinas, quienes dominan la economía.

La plutocracia está ligada al de oligarquía, una forma de gobierno que consiste en que unos pocos (por lo general pertenecientes a la misma clase social) asuman el poder supremo. En la antigua Grecia, los escritores de política utilizaron este término para referirse a una degeneración de la aristocracia. Así como en la plutocracia, los oligarcas influyen con fuerza en las decisiones políticas gracias a sus capitales.

Ese amasiato perverso tecnócrata desde Carlos Salinas, al sentir que su “libertad” de menoscabar y saquear las arcas públicas, cometiendo todo tipo de violaciones legales y de la Constitución, al deformar su origen para desvirtuarla en beneficio personal, en conjunto y complicidad con los gobiernos en turno, siendo el PRI, PAN, PRD y MC.

Qué mejor que recurramos al concepto de hegemonía en Antonio Gramsci, en aras de identificar el sentido de las intenciones articuladoras concurrentes en los procesos de transmisión ideológica-cultural y direccionamiento intelectual y moral, dimensiones pedagógicas que coadyuvan a la consecución de una “unidad histórica”.

El ejercicio “real” del poder en contradicción con la moral y el análisis hecho tanto a la figura del “príncipe” como a las categorías “autoridad”, “violencia”, “traición”, “dominio”, “conquista”, “exterminio”, “poder”, entre otras, han sido un puntapié inicial para entender las formas históricas intrínsecas y extrínsecas presentes en el ejercicio de dominación, y los mecanismos que han permitido su mantenimiento y reproducción. En esta medida, el teórico italiano Antonio Gransci valiéndose de aquella exclamación medieval que de manera artística integra el elemento doctrinal y racional en una personificación utópica del poder, trae a colación un concepto innovador que hace posible la fundamentación de una reflexión consistente sobre la complejidad y especificidad de la dominación en la sociedad contemporánea. Tal concepto, por supuesto, es el de “hegemonía”; término que engloba una provechosa serie de categorías de análisis, las cuales posibilitan abordar de manera más amplia la complejidad del proceso de dominación no solo en las sociedades donde predomina políticamente un sector de tipo “burgués”, en el sentido lato del término; sino también en las llamadas sociedades “periféricas”, esto es, aquellas que son escenarios de la economía de mercado, pero que se encuentran al margen del foco decisorio de la economía-mundo (économie-monde).

Con el fin de ir imponiendo su hegemonía entre la población, no basta con ese amasiato político de presión a través de los Aparatos políticos del Estado, siendo los Aparatos Ideológicos del Estado, que siembran modelos de pensamiento entre la sociedad para alienarlos y no vean cómo son sometidos y romper su identidad colectiva.

Gramsci identifica con claridad el método, siendo os intelectuales orgánicos son quienes  describen la vida social  científica y  culturalmente pues traducen las experiencias y el sentir que las masas no pueden articular por sí mismas, es decir, son agentes conscientes de procesos inconscientes, actores del encuentro  entre la organización y el pueblo en una relación pedagógica  creadora de  nueva hegemonía que confronta la hegemonía – ideología  imperante opresora.

           No se puede hablar de los no-intelectuales, porque los no-intelectuales no existen…Todos los hombres son intelectuales; pero no todos  cumplen la función de intelectuales en la sociedad”.

 

El sistema orgánico contribuye a tejer diversos mensajes dirigidos a la sociedad, o por lo menos, a un sector reducido y alienado, para que la organicidad y el peso  del intelectual se miden en un acto político que se pone de manifiesto  en la difusión de la ideología conservadora sumando elementos para constituir un nuevo consenso que difiere del consenso del sufragio de la democracia burguesa.

Dichos orgánicos, ademas de emitir mensajes que los identifiquen en un modelo ideológico conservador, también emiten otros contra su opositor resaltando mensajes de odio, tal como el “Frente común anti-AMLO” es un superdifusor, es decir, sus mensajes se esparcen con gran rapidez.

Se trata de un superdifusor, es decir, sus mensajes se esparcen con gran rapidez gracias a que sus seguidores los comparten, comentan y generan gran cantidad de likes; en segundo lugar, sus publicaciones utilizan un lenguaje de descalificación que apela de forma sistemática a las emociones.

Este ejemplo, parte de un colectivo de orgánicos que están en diversas áreas de medios de comunicación, donde diseñan y emiten estos mensajes de odio, principalmente patrocinados por el empresario X González, quien tiene aspiraciones presidencial en el 2024, que recurre a lograr formar una alianza partidista entre PAN, PRI y PRD, para combatir a su oponente Andrés López Obrador en las urnas.

Para ellos, la democracia significa “igualdad” de derechos electorales, sin embargo, la realidad es otra, porque su ambición es recuperar privilegios y continuar con la tarea de saqueo de la soberanía. Esa es la democracia que añoran, distante a la democracia que debe privar en cada hogar del pueblo.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Analista político y de prospectiva social

 

 


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