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OPINIÓN

M8 y el clientelismo político-electoral

Las manifestaciones del 8M dividen y se desdibuja su legítima causa en tiempo electoral

Alesandra Martin

Consultora en Comunicación Política e Imagen para candidatos a diversos cargos de elección popular. Master en Psicología Social. Ocupó cargos de dirección en comunicación social para Ayuntamientos y el Congreso de Puebla

Miércoles, Marzo 10, 2021

Las manifestaciones que se realizaron el pasado 8 de marzo en México con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, sirvieron como escaparate de clientilismo político – electoral, lo mismo de izquierda que de derecha; que lo mismo representantes de poderes, que representantes de diversos órdenes de gobierno.

Entre ataques de unos y otros, violencia y contraviolencia, queda en el medio la genuina demanda de este movimiento: erradicar la violencia en contra de las mujeres. ¿Quién podría estar en contra de que no haya más feminicidios? Nadie en su sano juicio podría estar en contra de una demanda que es genuina y legitima.

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Pero esta petición se desdibuja cuando se priorizan los tiempos electorales que además están encuadrados en  una muy marcada polarización en el país. La misma polarización que quizá ha llevado a gobiernos locales y al federal a ser mesurados con una de las principales demandas del movimiento feminista: la legalización del aborto. Y han sido mesurados justamente por un cálculo de costo – beneficio electoral.

Y es que, aunque en nuestro país desde 1997 el aborto no se considera delito en 21 estados con causales como violación o riesgo de vida para la mujer, lo cierto es que sólo en la Ciudad de México y recientemente en el estado de Oaxaca, el aborto no se considera delito cuando la causal es la decisión libre. Es decir, en el resto del país el aborto es un delito cuando la mujer decide libremente abortar y, por tanto, es una delincuente.

Pero la violencia en contra de las mujeres, abraza ideologías tanto de izquierda como de derecha o apartidistas, pues aún en estados que son conservadores como Querétaro el aborto está permitido cuando una de las causales es la violación. Por lo tanto, en lo que sí se está de acuerdo en todo el territorio mexicano, es en frenar la violencia en contra de las mujeres.

El 9 Ninguna se Mueve del pasado marzo de 2020 fue un movimiento social emergente como en décadas no existía en nuestro país. Un movimiento social emergente, desde la perspectiva de la psicología social, implica una expresión colectiva espontánea en la cual están involucrados sujetos sociales que coinciden en una representación social compartida de la realidad, no buscan el ascenso al poder, no hay partidos políticos detrás de estos movimientos y por lo general son efímeros.

Después pueden ser cooptados públicamente o en secrecía por líderes, partidos u organizaciones con algún fin lucrativo en lo económico, social y/o político.  Pero hasta ese momento el Paro Nacional de Mujeres del 09 de marzo del 2020 fue una movilización que inició genuinamente como un movimiento social emergente organizado por una minoría activa y respaldado por una mayoría ciudadana.

 

Empero el 2020 no era año electoral, así que los tiempos político – electorales ven en este movimiento una mina de oro o no la ven, dependiendo la miopía o el astigmatismo de cada político.  

Veamos:

  • Y es que en los casos de gobiernos emanados de partidos de izquierda y ya no se diga progresistas, la causa del movimiento de las mujeres debería ser llevado a buen término utilizando los poderes que ostentan para mermar los feminicidios (10 diarios de acuerdo con Inegi) en México.
  • Cerrar con el “muro de la paz” podría traer grandes sorpresas en la elección del 2021 para el partido del que fue emanado el Presidente Andrés Manuel López Obrador, porque las mujeres de colectivos feministas confiaron en un gobierno de izquierda para dar cauce a sus demandas. El muro fue una estrategia poco efectiva para el Gobierno de México.
  • Aún más poco efectiva la estrategia que el Presidente  externó en su mañanera, acusando a los conservadores de haber sido los artífices de la provocación abrazando la bandera feminista.
  • Lo partidos de oposición al partido oficialistas, aprovecharon los reflectores de la valla que las mujeres convirtieron en un muro artístico, aunque con sus sesgos. Por ejemplo, en la cuenta de Twitter de los Senadores del PAN retoman su causa y publican las fotografías de las vallas metálicas en las que además de pintar el nombre de víctimas de feminicidio y un proyector brincaba el muro para proyectar en Palacio Nacional lo siguientes: México feminicida, Un violador no será gobernador, un corazón y Aborto legal ya. El partido albiazul no incluyó la última frase en su post.
  • Las pintas e incendio a puertas y edificios históricos, además de daños en propiedad privada, dejan mal sabor de boca a muchas y muchos, la justificación de estos actos para un grupo de feministas tiene una causa: visibilizar y señalar que el daño al patrimonio no es comparado con el daño a mujeres violentadas y asesinadas.
  •  El tema del aborto legal con causal de libre decisión también es parte de las demandas de un grupo de feministas que defienden el derecho pleno sobre su cuerpo.
  • En cualquiera de los casos, el movimiento ha dividido opiniones, como dividido por la polarización está el país. La polarización es un boomerang.
  • Y todo esto pudo ser evitado si las demandas de colectivos de mujeres, activistas y no activistas, de todos colores o sin colores hubiera sido atendida desde el surgimiento del movimiento.
  • Abanderar la causa de las mujeres es arma de doble filo: Puede ser muy rentable en tiempos electorales, pero la polarización y la pandemia ha hecho que la ciudadanía exija soluciones eficaces e inmediatas o de lo contrario el boomerang regresa a la figura pública que lo abandere, de manera despiadada.
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    Twitter: @AlesandraMartin

     

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