M8 y el clientelismo político-electoral

Miércoles, Marzo 10, 2021 - 09:10

Las manifestaciones del 8M dividen y se desdibuja su legítima causa en tiempo electoral

Consultora en Comunicación Política e Imagen para candidatos a diversos cargos de elección popular. Master en Psicología Social. Ocupó cargos de dirección en comunicación social para Ayuntamientos y el Congreso de Puebla

Las manifestaciones que se realizaron el pasado 8 de marzo en México con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, sirvieron como escaparate de clientilismo político – electoral, lo mismo de izquierda que de derecha; que lo mismo representantes de poderes, que representantes de diversos órdenes de gobierno.

Entre ataques de unos y otros, violencia y contraviolencia, queda en el medio la genuina demanda de este movimiento: erradicar la violencia en contra de las mujeres. ¿Quién podría estar en contra de que no haya más feminicidios? Nadie en su sano juicio podría estar en contra de una demanda que es genuina y legitima.

Pero esta petición se desdibuja cuando se priorizan los tiempos electorales que además están encuadrados en  una muy marcada polarización en el país. La misma polarización que quizá ha llevado a gobiernos locales y al federal a ser mesurados con una de las principales demandas del movimiento feminista: la legalización del aborto. Y han sido mesurados justamente por un cálculo de costo – beneficio electoral.

Y es que, aunque en nuestro país desde 1997 el aborto no se considera delito en 21 estados con causales como violación o riesgo de vida para la mujer, lo cierto es que sólo en la Ciudad de México y recientemente en el estado de Oaxaca, el aborto no se considera delito cuando la causal es la decisión libre. Es decir, en el resto del país el aborto es un delito cuando la mujer decide libremente abortar y, por tanto, es una delincuente.

Pero la violencia en contra de las mujeres, abraza ideologías tanto de izquierda como de derecha o apartidistas, pues aún en estados que son conservadores como Querétaro el aborto está permitido cuando una de las causales es la violación. Por lo tanto, en lo que sí se está de acuerdo en todo el territorio mexicano, es en frenar la violencia en contra de las mujeres.

El 9 Ninguna se Mueve del pasado marzo de 2020 fue un movimiento social emergente como en décadas no existía en nuestro país. Un movimiento social emergente, desde la perspectiva de la psicología social, implica una expresión colectiva espontánea en la cual están involucrados sujetos sociales que coinciden en una representación social compartida de la realidad, no buscan el ascenso al poder, no hay partidos políticos detrás de estos movimientos y por lo general son efímeros.

Después pueden ser cooptados públicamente o en secrecía por líderes, partidos u organizaciones con algún fin lucrativo en lo económico, social y/o político.  Pero hasta ese momento el Paro Nacional de Mujeres del 09 de marzo del 2020 fue una movilización que inició genuinamente como un movimiento social emergente organizado por una minoría activa y respaldado por una mayoría ciudadana.

 

Empero el 2020 no era año electoral, así que los tiempos político – electorales ven en este movimiento una mina de oro o no la ven, dependiendo la miopía o el astigmatismo de cada político.  

Veamos:

 

Twitter: @AlesandraMartin

 


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